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Mujeres y liderazgo en una década decisiva: Andrea Repetto y Nicole Nehme

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Más inclusivas, diversas y transversales. El liderazgo femenino vive un momento clave en medio de tiempos inciertos. Aquí líderes en distintas áreas y expertas delinean el nuevo escenario y las oportunidades que traerá el futuro. El Mercurio destaca a dos consejeras de ComunidadMujer: Andrea Repetto y Nicole Nehme.

Publicado el domingo 31 de mayo de 2020 en El Mercurio.

ANDREA REPETTO, académica UAI y directora de Espacio Público: “Es central reparar la inequidad de género”

La crisis social que vivimos en Chile, que hoy se entrelaza con la crisis del covid-19, ha puesto en evidencia la distancia que existe entre quienes toman muchas de las decisiones de política pública en el país y las personas para quienes fueron diseñadas esas políticas. Los nuevos liderazgos son locales, son personas que conocen la vida cotidiana de quienes atienden. En Chile, en general, han sido los alcaldes, los dirigentes sociales y quienes trabajan en organizaciones de la sociedad civil, muchos de ellos mujeres.

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Cuando una escucha a Jacinda Arderm explicando a los niños de Nueva Zelanda por qué el conejo probablemente no les llevará huevos de chocolate en la Pascua de Resurrección, se encuentra con eso: con alguien que está pensando auténticamente en lo que siente y vive el otro. Hoy falta voluntad y visión por parte de quienes toman las decisiones sobre quiénes ocupan esos puestos de liderazgo. Cuando uno mira solo en su propio círculo social, hay muchas sensibilidades relevantes que se quedan fuera, entre ellas, las de las mujeres. Un buen ejemplo es lo que sucedió en el directorio de las empresas públicas. Al final del gobierno pasado de Piñera, apenas un 5% de esos cargos eran ocupados por mujeres. Al final del segundo gobierno de Bachelet quedó por sobre el 40%, Hubo la voluntad política de avanzar.

En un seminario, ante una pregunta sobre qué hacer con la desigualdad global, Christine Lagarde, entonces directora gerente del FMI, respondió: “La desigualdad es Con ello quiso alertar que, para reparar las inequidades en muestras sociedades, es central reparar la inequidad de género”.

NICOLE NEHME, abogada y socia del estudio Ferrada Nehme: “Los espacios se deben rebarajar”

Mucho se ha hablado sobre cómo los liderazgos femeninos han sido de los más eficaces en la lucha contra la pandemía y han mostrado atributos distintivos que se podrían estimar propios de los buenos liderazgos para los tiempos cambiantes e inciertos que vivimos: una comunicación franca, transparente y horizontal, dirigida a distintos sectores de la sociedad, incluyendo a la niñez; la adopción de medidas firmes en forma temprana, esto es, con previsión relevante; la inclusión efectiva, a través de la generación de decisiones de unidad nacional, involucrando a la oposición, al mundo científico, a la sociedad civil.

No parece ser el ego la competencia por las mejores cifras lo que las haya inspirado, sino que la genuina búsqueda de la unidad en sus sociedades. Este tipo liderazgos no es solo necesario en contextos de pandemia. Lo es cuando vemos que nuestras sociedades multidimensionales evolucionan hacia la convivencia de distintos tipos de conflictos, porque los diversos grupos sociales tienen, a su vez, prioridades que nacen de vivencias y emociones construidas de manera diferente. La crisis social fue una evidencia de eso. La crisis climática es otro ejemplo. La discusión sobre el cambio constitucional. ¿Cómo integrar esas miradas para permitir sociedades que se sustenten en el tiempo, con niveles de confianza razonables para la pervivencia de las democracias? Con liderazgos que no vivan compitiendo, teniendo por solo norte el éxito económico, sino que integren, escuchen, comuniquen, permitan la participación de los distintos grupos de la sociedad civil. Las emociones, incluyendo las emociones públicas, han sido las grandes descuidadas en la gestión pública. Un liderazgo actual tiene que ser capaz de percibir esas emociones, respetarlas y encauzarlas, porque en ello se juega la cohesión social y la capacidad de sentirnos pertenecientes a un colectivo que cuidar.

 

La fuerza de los sesgos históricos, de los estereotipos, es demasiado importante y atrae como una fuerza de gravedad; cualquier descuido nos puede hacer retroceder o impedir que sigamos avanzando. Las políticas de género deben estar presentes en todo análisis de impacto regulatorio, en cada política pública que se adopte. Los espacios se deben rebarajar. Y la educación es fundamental para el reaprendizaje.

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