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Opinión

COLUMNA: “El cuarto pilar: el cuidado”

Publicado por Mercedes Ducci en Mujer y trabajo , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 11 septiembre , 2020

Por Mercedes Ducci Budge, presidenta de ComunidadMujer.

Avanzar en corregir las falencias de las políticas de cuidado actuales y resolver las necesidades de la población que se revelaron con tanta crudeza durante la pandemia COVID-19 es imperativo. Esta crisis y el proceso constituyente en curso ofrecen para Chile la oportunidad de alcanzar una organización social más justa de los cuidados”.

Salir de esta crisis pasa por crear las condiciones para que mujeres y hombres vuelvan a trabajar remuneradamente. Sin embargo, como la pandemia las ha golpeado desproporcionadamente a ellas, mientras vamos reabriendo paulatinamente la economía, surge con fuerza la necesidad de impulsar el cuidado como un cuarto pilar de la protección social, junto con la salud, educación y pensiones.

En efecto, si el 88% de las 899.000 mujeres que perdieron el empleo entre enero y julio ya no está buscando trabajo, es por la sobrecarga casi exclusiva en el ámbito familiar, y que no se ha redistribuido para nada en estos meses de confinamiento.

Hoy, el cierre de las escuelas, salas cuna y jardines infantiles y centros de cuidado para personas dependientes es una barrera infranqueable para el acceso a oportunidades. Por eso, en la Mesa COVID-19 del Ministerio de la Mujer y EG, este tema estuvo entre las grandes prioridades levantadas por las diferentes organizaciones de mujeres que participamos.

En primer lugar, en el marco de la emergencia sanitaria, es urgente promover la difusión de información clara y oportuna de la asignación del bono compensatorio de sala cuna, que hoy existe y cuyo monto debe ser acordado con el empleador, según las nuevas circunstancias y modalidades de trabajo. Se requiere, también, un subsidio estatal al cuidado, que opere como mecanismo de financiamiento complementario para que, a través de ambos aportes, se contribuya al pago de servicios de cuidado domiciliarios y, a la vez, se proteja el empleo de las madres trabajadoras en tiempos de COVID-19.

En segundo lugar, expandir la oferta de servicios de cuidado municipales (hoy disponibles en Providencia, Las Condes y Lo Barnechea) y complementarla con la reapertura del suspendido Programa 4 a 7, que operaba en las escuelas hasta antes de la pandemia en 178 comunas del país, reconfigurándolo y adaptándolo a las necesidades de este tiempo de transición, con estándares sanitarios adecuados y exigibles. Y, al mismo tiempo, promover modelos de cuidado comunitario de exitosa trayectoria en otros países, que ya tienen un rico precedente en nuestro país.
En tercer lugar, dar impulso a la reforma a la Ley de Sala Cuna (artículo 203 del Código del Trabajo) que históricamente ha operado como un impuesto a la contratación de mujeres. El proyecto hoy está en análisis en la Comisión de Hacienda del Senado y es clave retomar su discusión, desenredando, de una vez por todas, sus nudos críticos y generando acuerdos entre el mundo educativo y laboral.

Avanzar en corregir las falencias de las políticas de cuidado actuales y resolver las necesidades de la población que se revelaron con tanta crudeza durante la pandemia COVID-19 es imperativo. Esta crisis y el proceso constituyente en curso ofrecen para Chile la oportunidad de alcanzar una organización social más justa de los cuidados y crear las condiciones materiales, institucionales y simbólicas necesarias para una sociedad sostenible e igualitaria en términos de género.

Columna publicada en La Tercera el viernes 11 de septiembre de 2020.

OPINIÓN: Recuperar una década

Publicado por Daniela Sanchez M. en Mujer y trabajo , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 31 agosto , 2020

Señor Director:

La pandemia ha dado un duro golpe a lo avanzado en oportunidades laborales para las mujeres. Más de un millón de mujeres han perdido sus empleos; unos pocos meses han borrado una década de logros. Ante ello, el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género ha convocado a un grupo transversal para proponer políticas públicas en este ámbito, grupo al cual pertenecemos.

A diferencia de lo que sugiere el editorial de este medio ayer, creemos que el plan de reactivación económica no recuperará ni directa ni indirectamente los empleos que han perdido las mujeres. Por un lado, el plan está centrado en la construcción, donde solo el 6% de los ocupados es mujer. Por otro, los sectores que emplean a mujeres seguirán rezagados mientras no haya una vacuna, aun cuando el resto de la economía dé muestras de recuperación. Tampoco bastará con el Bono al Trabajo de la Mujer; se trata de un programa muy pequeño y con demasiadas trabas como para generar un efecto relevante. Así, el plan invierte sumas extraordinarias para expandir un empleo primordialmente masculino; los sectores de alto empleo femenino no han recibido, hasta el momento, anuncios concretos.

Ante esto, proponemos que el subsidio al empleo que se creará tenga un enfoque potente de género, para que realmente convenga contratar mujeres. De lo contrario, empresas intentando sobrevivir con leyes vigentes que aún encarecen su contratación optarán inevitablemente por hombres.

También proponemos un subsidio para sectores con alta empleabilidad femenina, incluyendo uno para que salas cuna y jardines infantiles puedan reabrir. Sugerimos además aprobar urgentemente el proyecto de sala cuna que desvincula el costo de su provisión de la contratación femenina.

Finalmente, proponemos que Fosis, Sercotec y Corfo den apoyo decidido al emprendimiento femenino, tanto a mujeres que comienzan un negocio como a aquellas que ya tienen uno, sea formal o informal.

Revertir las brechas de género que se han agudizado no es solo un tema de justicia para las mujeres: es de interés para el país. Se trata de sanar uno de los grandes dolores que la pandemia dejará: familias que caerán en la pobreza, típicamente encabezadas por mujeres, y que necesitan lo posible para sacarlas de ella.

Sofía Cid; Francisca Jünemann; Gina Ocqueteau; Andrea Repetto; Alejandra Sepúlveda; Karen Thal; Francisca Valdés; Fernanda Vicente. Grupo Reactivación Económica, Consejo Mujer Covid-19

Carta al director publicada en El Mercurio el domingo 30 de agosto de 2020.

COLUMNA: Una reactivación sin mujeres no es reactivación

Publicado por Alejandra Sepúlveda en Mujer y trabajo , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 27 agosto , 2020

Por Alejandra Sepúlveda Peñaranda, directora ejecutiva de ComunidadMujer.

El efecto regresivo sobre la igualdad de género que esta pandemia ha dejado en evidencia confirma la urgente necesidad de impulsar una reactivación económica que considere de manera preferente la generación de empleos para mujeres.

Desde antes de esta pandemia, sabíamos que el vínculo de ellas con el mercado laboral era más débil, debido a las múltiples brechas que históricamente han jugado en su contra. Pero lo que distingue a ésta de otras crisis, es que representa la más profunda caída de la ocupación, a tasas de 36,3% en mujeres y 55,2 en hombres -no vista ni siquiera en la crisis del 80- y que los puestos de trabajo que más se han destruido son los que ellas ocupan mayormente: servicios personales, comercio, restaurantes y hoteles y trabajo en casa particular. 894 mil perdieron su empleo en un año (abr-jun 2019-2020).

El plan de inversión pública en infraestructura anunciado por el gobierno para crear 250 mil empleos, si bien es positivo, no beneficiará a las mujeres. En la construcción, minería, electricidad, gas y agua, transporte y logística, que se recuperarían con relativa rapidez frente a la sola apertura de la economía, ellas no están. Urge, por lo tanto, que las políticas públicas que se diseñen no sean neutrales en términos de género, porque ya sabemos a quiénes perjudica esa neutralidad.

El Grupo de Reactivación Económica de la Mesa Covid-19, convocado por el Ministerio de la Mujer y EG, ha planteado a las autoridades, entre otras medidas, que el subsidio al empleo actualmente en diseño diferencie el beneficio según género, con un monto superior significativo para las mujeres. Y, además, se acompañe con un subsidio para el cuidado de niños/as y personas dependientes. Asimismo, incluir salas cunas, jardines infantiles y centros de día para adultos mayores dentro del paquete de inversión en infraestructura y/o ayudas sectoriales, al ser instituciones esenciales en la cadena de producción, en los cuales trabajadores/as pueden delegar el cuidado de terceros.

Una señal auspiciosa con foco en el cuidado como reactivador de la economía es la primera “Guardería PRO” del municipio de Providencia, para niños y niñas de 6 a 12 años en horario laboral, que facilitará que padres y madres puedan volver al trabajo mientras permanecen cerrados los colegios. Si bien sólo cuenta con 36 cupos, es una iniciativa pionera que podría ser replicada en otras comunas, como complemento a otras muy necesarias de cuidados domiciliarios y comunitarios.

Lo hemos dicho: sin cuidado no hay trabajo ni desarrollo social y económico sostenible. El regreso de las mujeres al mundo laboral será complejo e incierto sin el impulso de la corresponsabilidad social y parental. También es clave apoyar sus emprendimientos y ponerlas en el centro de los procesos de capacitación para su inclusión digital, reconversión laboral y productividad.

La reactivación no será completa, justa ni aceptable sin las mujeres. El llamado es a innovar para no dejarlas atrás. Actuar ahora. Es un ganar, ganar.

Columna publicada en La Tercera el jueves 27 de agosto de 2020.

COLUMNA: Reconstruir mejor

Publicado por Mercedes Ducci en Noticias , Noticias destacadas , Fecha 14 agosto , 2020

Por Mercedes Ducci, presidenta de ComunidadMujer.

Hemos visto, en todo el mundo, la marca del liderazgo femenino en la manera en que los países han enfrentado el Covid-19. En la etapa que vamos a atravesar como país en los próximos meses, la participación de las mujeres debe poner esa marca. Su rol puede ser clave para facilitar el nacimiento de una sociedad mejor avenida.

Estamos ad portas de un plebiscito para un proceso constituyente que requiere una participación constructiva de todos los sectores, en un escenario en el que la cohesión social parece estar seriamente dañada. En sus inicios nuestra organización abogó por la amistad cívica. Ahora, la convivencia vuelve a ser un tema urgente.

Hoy, más que nunca, se necesitan puentes en el proceso de búsqueda de representatividad en que estamos. La historia ha demostrado que las mujeres han sido fundamentales en procesos similares en otros países, porque suelen buscar acuerdos en los que todos y todas estén representados; pueden cruzar barreras, porque los grupos antagónicos tienen menos desconfianza de las mujeres de los otros grupos. Persisten en la búsqueda de acuerdos y cuando éstos se logran, son más duraderos.

En el poder político, en las empresas, en los gobiernos locales, las juntas de vecinos, centros culturales y deportivos, asociaciones de padres y de alumnos, ellas hacen eso. Un 28% de las mujeres de 10 o más años participa en una organización social (Casen). Ellas están ahí, justamente, al interior de esos espacios donde se afianza el tejido social y donde se les permite a las personas soñar colectivamente, tejer redes, emprender y concretar soluciones para los problemas que los aquejan.

Para progresar de una manera sostenible sabemos que necesitamos una nueva forma de pensar el crecimiento económico, la vida en comunidad, las relaciones con el medio ambiente, el uso de los recursos, la convivencia política. Necesitamos volver a llenar de significado los conceptos de justicia, ciudadanía, participación, diversidad e inclusión, comunidad e igualdad de oportunidades.

También es indispensable, al trasluz de esta crisis, un sistema de cuidado más eficiente, avanzar en corresponsabilidad y empujar el cambio social que integre a los hombres en esas responsabilidades al interior de los hogares. Actuar decididamente en pro de una educación de calidad y sin estereotipos. Poner como verdadera prioridad la eliminación de la violencia contra las mujeres y las niñas. Reactivar, sabiendo que lo que se invierte en las mujeres tiene el mayor efecto en la pobreza. En esta coyuntura, en que es tan urgente actuar, debemos tomar impulso y reconstruir mejor, dando un salto hacia adelante.

Existe una creciente conciencia global de que la igualdad es piedra angular de una sociedad dinámica e inclusiva. Abrirse al liderazgo, la voz e influencia de las mujeres en las organizaciones e incluir la perspectiva de género en el diseño de políticas es esencial para asegurar que en la construcción de nuestro futuro se sumen todos los talentos por igual.

Columna publicada en La Tercera el viernes 14 de agosto de 2020.

COLUMNA: Sin cuidado no hay trabajo, punto

Publicado por Alejandra Sepúlveda en Institucionales , Mujer y trabajo , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 30 julio , 2020

Por Alejandra Sepúlveda Peñaranda, Directora Ejecutiva de ComunidadMujer.

La crisis del cuidado tiene el poder de distorsionar la economía para una generación completa. No solo se trata del impacto en las mujeres, también afecta a los niños y niñas que no están recibiendo una educación completa”.

Podemos estar diseñando muchos planes de reactivación, pero la crisis del cuidado que agudizó y visibilizó la pandemia, es urgente de resolver. El cómo damos protección a niños y niñas y, al mismo tiempo, preservamos y estimulamos el trabajo remunerado de sus madres y padres, es un problema país con efectos que, no abordados a tiempo, podríamos lamentar. Más aún cuando ya alcanzamos las tasas de desocupación (11%) e inactividad más altas de la última década, tanto para hombres como para mujeres (35% y 57%, respectivamente, según última ENE).

La entrada en vigencia de la Licencia Preventiva Covid-19 es un paso importante, pero no suficiente. Salir del mercado laboral, aunque esté provisionalmente cubierto por el seguro de cesantía, tendrá efectos de largo plazo en las trabajadoras. Su regreso se ve complejo e incierto mientras permanezcan cerradas las salas cuna, jardines infantiles y colegios.

La crisis del cuidado tiene pues, el poder de distorsionar la economía para una generación completa. No solo se trata del impacto en las mujeres, quienes ya desde mucho antes tomaban decisiones difíciles entre el avance laboral y sus roles familiares; también afecta a los niños y niñas que no están recibiendo una educación completa, según advirtió recientemente la economista Betsey Stevenson, asesora del ex Presidente Obama.

Un sector crucial en la cadena de producción son las instituciones en las cuales se puede delegar el cuidado (salas cuna, jardines infantiles, colegios). Podría resultar extraño situarlo bajo este concepto pero ComunidadMujer en su reciente estudio ¿Cuánto aportamos al PIB? dio cuenta de la relevancia del Trabajo Doméstico y de Cuidado. Sin él no hay sociedad ni economía que funcione.

Muchas de estas instituciones han quebrado o están a punto de hacerlo. Varias, tanto públicas como privadas, están poniendo en riesgo a su capital más importante: sus educadores/as. En este sentido, dentro de los millonarios rescates aprobados, debe considerarse este como sector estratégico. De otro modo, no es posible recuperar los trabajos.

Por lo tanto, necesitamos avanzar en subsidios de cuidado infantil de emergencia para asegurar que estén disponibles en cada comunidad. Impulsar políticas públicas que alienten a empleadores a contratar a las mujeres que estuvieron un tiempo fuera de la fuerza laboral para hacer frente al cierre de las instituciones de cuidado/educación, así como reformas legales que eliminen el mayor costo de contratación de ellas por razón de maternidad y promuevan la corresponsabilidad parental y social.

Es hora de crear un Sistema Nacional de Cuidado de acceso universal. “Si (los gobiernos) quieren desatar una ola de crecimiento económico deben invertir en la próxima generación, para que la actual pueda hacer su trabajo y la próxima esté preparada para hacerlo mucho mejor”, advierte Stevenson.

Columna publicada en La Tercera el jueves 30 de julio de 2020.