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Opinión

COLUMNA: “Las futuras protagonistas”

Publicado por Daniela Sanchez M. en Noticias , Noticias destacadas , Fecha 6 noviembre , 2020

Por Mercedes Ducci Budge, presidenta de ComunidadMujer.

Se habla de un cambio de época y será desafío de las y los jóvenes encontrar las respuestas en una sociedad digital en que no sirven más las mismas fórmulas que parecen agotadas. En ese futuro, las niñas deben tener un lugar protagónico”.

Las y los centennials marcaron su presencia como votantes en el Plebiscito del 25 de octubre. Y, sin dudas, seguirán activos para lo que viene. Según el estudio “¿Qué perfil de constituyentes queremos?” (Espacio Público), en Chile el segmento entre 15 y 24 es el que más interés tiene en el proceso constituyente y, entre todos los segmentos etarios, las y los más jóvenes aparecen como quienes creen estar mejor informados sobre el proceso y muestran una alta determinación de votar en las elecciones de constituyentes. Según la caracterización que se hace de este grupo etario, posiblemente sean los más impacientes y quienes tengan la más alta expectativa de cambio en el proceso que se inicia en nuestro país.

¿Quiénes son centennials? Básicamente los menores de 24. En Chile son 4,7 millones de personas. Nacieron en un entorno tecnologizado, están acostumbrados a los resultados rápidos, se sienten distanciados de los gobiernos, adhieren a causas sociales y la preocupación por el medioambiente es una de sus banderas. Saben cuánto afectarán su futuro las decisiones de hoy.

Se habla de un cambio de época y será desafío de las y los jóvenes encontrar las respuestas en una sociedad digital en que no sirven más las mismas fórmulas que parecen agotadas.

Y en ese futuro, las niñas deben tener un lugar protagónico. Las adolescentes de hoy crecieron en un mundo interconectado, donde ya hay muchas mujeres que han gobernado, otras que han hecho gigantescos aportes en las ciencias y las matemáticas, hay líderes que conducen grandes empresas y que comandan innovación. Han visto mujeres a la cabeza de la FED, el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional.

Ellas ya saben que las niñas pueden, como venimos repitiendo desde ComunidadMujer hace ya varios años. Han visto cómo cada barrera va cediendo, incluso en espacios tan masculinos como el fútbol. Aunque falta mucho, el camino para que ellas influyan poderosamente se ve más abierto que nunca antes. Si la corresponsabilidad avanza y se comparte el trabajo doméstico y de cuidado, ellas podrán pensar y ejecutar en grande.

Greta Thunberg con la causa del Medio Ambiente o Malala Yousafzai abogando por la educación de las niñas no son casos aislados. Están asumiendo un rol protagónico que antes no habría sido posible.

En Chile tenemos grandes ejemplos, como Tremendas, una plataforma para visibilizar a las jóvenes empoderadas, que canalizan su talento con sentido, buscando mejorar la sociedad. Hay otras iniciativas como Ingeniosas, que fomenta vocaciones en ciencia y tecnología. O el colectivo Niñas Valientes que, a través de la educación emocional, empodera a niñas y adolescentes. Como esas, muchas organizaciones buscamos dar alas a las niñas, para que puedan desarrollar todas sus posibilidades, sin límites. Nuestro país va a requerir de todo su talento y con los problemas que enfrenta, el mundo necesita que ellas aporten una nueva perspectiva. Las niñas pueden.

Columna publicada en La Tercera el viernes 06 de noviembre de 2020.

COLUMNA: “El día después…”

Publicado por Daniela Sanchez M. en Noticias , Noticias destacadas , Fecha 23 octubre , 2020

Por Alejandra Sepúlveda Peñaranda, Directora Ejecutiva de ComunidadMujer.

Y ahora ¿cómo avanzamos? Dialogando con respeto, atreviéndonos a escuchar lo incómodo, superando las desconfianzas y fortaleciendo nuestra democracia. Un diálogo en que las mujeres debemos ocupar un papel preponderante. Por eso, este domingo, hagamos historia. Vayamos masivamente a votar para que nuestra voz sea escuchada”.

Será lunes. El primer día de la semana, uno que habla de comienzos, que nos invita a planificar, proyectarnos y organizarnos. Una invitación, de las tantas que nos regala este proceso Constituyente, a establecer nuevas y necesarias conversaciones. Porque, tras la histórica votación del domingo 25, nuestro día después, el de los titulares que recorrerán el mundo, marcará un punto de partida. La ciudadanía se habrá pronunciado en torno al futuro común para Chile. Y no hay que equivocarse. El resultado que se obtenga no deberá interpretarse en blanco y negro o de vencedores y vencidos. Porque ante la magnitud de los desafíos, la tarea de construir un nuevo pacto social nos debe convocar e incluir a todos y a todas.

Enfrentamos tiempos difíciles y un malestar social que se ha ido instalando en nuestra convivencia de manera profunda, con razones multifactoriales de las que ya surge un camino posible: acometer reformas estructurales y cambios de conducta que nos permitan superar la dolorosa desigualdad de ingresos y oportunidades, la segregación, la violencia en el trato y dignidad de las personas, las discriminaciones por género, etnia, orientación sexual y tantos otros síntomas de una sociedad cuya dinámica e inercia obstaculiza la movilidad social, la cohesión y mayor calidad de vida de sus habitantes. Cambiar para que nada cambie ya no es opción.

Es claro. La transformación social no afecta de la misma manera a las personas, en particular a hombres y mujeres, pudiendo acrecentar las desigualdades, como ha ocurrido en estas décadas de desarrollo económico. Por eso, al despertar, el 26 de octubre tenemos que preguntarnos ¿qué puede hacer cada uno para avanzar y hacer las cosas distinto? Un reciente estudio de “Percepciones sobre desigualdad de la élite chilena” (Círculo de Directores, Unholster, IESE Business School) ya dio algunas pistas sobre la importancia de tomar conciencia. La élite chilena tiene una visión “idealizada” de la realidad de quienes viven en comunas de nivel socioeconómico medio o bajo. Por ejemplo, creen que la clase media es el 57% de la población, cuando en realidad son el 20%, o que la clase baja es el 20% cuando en verdad es el 77%, entre otros. No obstante, el 65% considera que la desigualdad debería estar entre los principales problemas a resolver en el país.

Y cómo no va a serlo, si ya sabemos que en tiempos de pandemia el mayor esfuerzo económico para subsistir lo han puesto las propias familias echando mano, principalmente, del 10% de las AFP y por 16 mil millones de dólares (Superintendencia de Pensiones) mientras el Estado ha aportado con 4 mil millones de dólares (Dipres).

Y ahora ¿cómo avanzamos? Dialogando con respeto, atreviéndonos a escuchar lo incómodo, superando las desconfianzas y fortaleciendo nuestra democracia. Un diálogo en que las mujeres debemos ocupar un papel preponderante. Por eso, este domingo, hagamos historia. Vayamos masivamente a votar para que nuestra voz sea escuchada.

Columna publicada en La Tercera el viernes 23 de octubre de 2020.

COLUMNA: “Hacia un destino común”

Publicado por Daniela Sanchez M. en Institucionales , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 9 octubre , 2020

Por Mercedes Ducci Budge, presidenta de ComunidadMujer.

Una vez más, estamos en octubre. A días de conmemorar el inicio del estallido social y a dos semanas de un trascendental plebiscito. A pesar de las divisiones, lo que estamos decidiendo es un destino común. Y lo que nos va a sostener como democracia es que haya una unidad”.

Cuando se supo de los lamentables eventos del viernes pasado en el Puente Pío Nono, la reacción visceral no se hizo esperar. Unos no dudaron que el carabinero había arrojado voluntariamente al joven al lecho del río. Otros decidieron que el adolescente se había puesto en peligro y era responsable de su caída. Los videos desde varios ángulos que se publicaron esa misma noche no variaron el sentimiento de quien los vio con una opinión ya asumida.
Algunos clamaron venganza. También la fiscal Ximena Chong, a cargo del caso, sufrió la violencia de las redes sociales, al punto que la Asociación de Fiscales decidió emitir una declaración respaldándola y haciendo hincapié en lo clave de la independencia de la justicia. Los impactantes y dolorosos sucesos removieron, nuevamente, la profunda desconfianza y antagonismo que nos divide, y no sólo respecto del actuar de la policía.

Una vez más, estamos en octubre. A días de conmemorar el inicio del estallido social y a dos semanas de un trascendental plebiscito. A pesar de las divisiones, lo que estamos decidiendo es un destino común. Y lo que nos va a sostener como democracia es que haya una unidad, a pesar de la diversidad, y que sea posible reconocer como norte el bien común. Estamos necesitados de un mundo político con mayor altura de miras y alejado de la polarización.
Se le ha llamado “amistad cívica” a esa condición que permite a personas que no son cercanas y que pueden tener grandes diferencias, pensar un mundo compartido. Se ve al otro/a como amigo/a -y no como enemigo- no porque se lo haya elegido, sino porque se comparte un destino común. Y es de interés de todos y todas contribuir a que el diálogo sea honesto y constructivo, porque se supone que, así se construyen las respuestas. No significa evitar la disputa ni menos tratar sólo con personas con las que no se entra en conflicto.

El espacio público es, necesariamente, diverso y plural. Pero lo que es más común hoy, en tiempos de redes sociales, es relacionarse con los que piensan igual y acrecentar el rechazo, la desconfianza y, a menudo, el hostigamiento hacia los que piensan distinto. Eso va produciendo una mayor polarización y un debilitamiento creciente de las instituciones y de la democracia.

En sus inicios, ComunidadMujer llevó adelante la causa de la amistad cívica, y hoy nos parece más necesario que nunca buscar activamente esos valores compartidos que hagan posible la vida en común. Reencontrarnos en esa voluntad de construir un destino juntos/as, a pesar de las diferencias. Legitimar una opinión distinta, respetar para los y las demás los derechos que exigimos para nosotros y aceptar los deberes que conllevan esos derechos, es un primer paso para atravesar, con confianza, los tiempos de cambio.

Columna publicada en La Tercera el viernes 09 de octubre de 2020.

OPINIÓN: Encuesta nacional de uso del tiempo 2020

Publicado por Daniela Sanchez M. en Mujer y trabajo , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 28 septiembre , 2020

Carta al Director publicada en La Tercera el lunes 28 de septiembre de 2020

SEÑOR DIRECTOR:

A la fecha, no se sabe qué pasará con la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT), suspendida por ajustes presupuestarios en el INE debido a la pandemia. Esta encuesta es crucial para evidenciar una de las desigualdades más estructurales que afecta a las mujeres: la carga de trabajo doméstico y de cuidados en el hogar.

Suspender esta encuesta es especialmente preocupante en el contexto actual. La mayor carga de trabajo doméstico y de cuidados que genera la crisis sanitaria, y la menor participación laboral de las mujeres pueden provocar cambios profundos en los hogares, la educación y el empleo. Además, va en contra de compromisos nacionales e internacionales, de las demandas feministas y del avance de políticas públicas que permitan cerrar las brechas de género.

Hoy más que nunca se necesitan datos de calidad para analizar estos cambios y diseñar políticas públicas eficaces. Por ello, solicitamos al Ministerio de la Mujer y Equidad de Género y al Ministerio de Economía que aseguren la pronta ejecución de la ENUT, incorporándola en la Ley de Presupuestos 2021, y que elaboren un plan de trabajo para enfrentar las desigualdades de género en el trabajo no remunerado.

Esto debe ser entendido como un compromiso del Estado con la situación de las mujeres, la medición del uso de tiempo, las políticas para reducir y redistribuir el trabajo doméstico y de cuidados y para reconocerlo como parte vital del desarrollo económico y social del país.

Javiera Petersen M., Observatorio de Políticas Económicas-OPES

Camila Bustamante P., Cooperativa de Economía Feminista Desbordada

Paula Poblete M., ComunidadMujer

Francisco Aguayo F., Fundación Cultura Salud/EME

Teresa Valdés E., Observatorio de Género y Equidad

 

COLUMNA: “Por qué #Apruebo #ConvenciónConstitucional”

Publicado por Daniela Sanchez M. en Institucionales , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 25 septiembre , 2020

Por Alejandra Sepúlveda Peñaranda. Directora Ejecutiva de ComunidadMujer.

La primera Constitución nacida en democracia es la vía para salir de la crisis institucional que erosionó la confianza de la ciudadanía y una gran oportunidad de reencontrarnos, dialogar y avanzar con acuerdos transversales”.

Queda un mes para el plebiscito del 25 de octubre, un hito histórico que definirá el futuro de nuestro país por las próximas décadas y pondrá a prueba la capacidad del sistema político de generar un proceso constituyente convocante, inclusivo, seguro y dotado de legitimidad. Por eso, la próxima “gran marcha”, al decir del Premio Nacional Agustin Squella, será ir a votar masivamente por las opciones en juego. La mía, sin dudarlo, es el #Apruebo #Convención Constitucional.

La primera Constitución nacida en democracia es la vía para salir de la crisis institucional que erosionó la confianza de la ciudadanía y una gran oportunidad de reencontrarnos, dialogar y avanzar con acuerdos transversales -sin vetos-, sobre lo nuevo, lo que se reformará y mantendrá de nuestro acervo constitucional, para establecer un pacto político y social basado en la dignidad de las personas y que ponga a Chile en la senda del desarrollo sostenible. Ese es el verdadero significado de la hoja en blanco, mientras el plebiscito de salida ratifica la voluntad ciudadana.

Dotar de legitimidad al proceso y su resultado, depende no solo de cómo se haga el diálogo, sino también con quiénes. Por eso es clave abrir el espacio de competencia a los independientes, dado que el 95% de la ciudadanía no tiene afiliación política. Pero la cancha está muy dispareja. No sólo por el requisito de patrocinio de firmas presenciales ante notario, impracticable en pandemia, sino por la prohibición de pactos con los partidos, lo que pone otra barrera alta para alcanzar la convención. Solucionarlo depende de una ley que debe aprobarse en el Congreso.

En ese contexto, la opción de la Convención Constitucional es la única que garantiza un órgano constituyente 100% elegido, representativo de la diversidad del país y con paridad de género o igual proporción de mujeres y hombres. Una innovación con la que estamos sentando un precedente mundial.

La paridad no es antojadiza. Es un principio que profundiza la democracia y permite avanzar desde una igualdad formal entre hombres y mujeres -como consagra la Constitución actual- a una real y sustantiva. ¿Cómo? A través del reconocimiento de los derechos humanos específicos de las mujeres. Por ejemplo, a una vida libre de violencia, igualdad salarial, protección social sin discriminaciones por razón de género, el reconocimiento del valor del trabajo de cuidado no remunerado y la corresponsabilidad social. Así se evita que en la práctica se regule y legisle de manera contraria a estos derechos fundamentales.

La paridad también trata de la distribución del poder en el Estado, los órganos autónomos, los cargos de elección popular, para transformar esas estructuras jerárquicas que influyen en la vida de millones de personas y donde las mujeres han estado históricamente subrepresentadas. Esto no es menor. Basta ver lo difícil que ha sido introducir la perspectiva de género en las políticas públicas para mitigar el golpe desproporcionado de la crisis en las mujeres. Otra razón de peso para que nosotras participemos masivamente en la cita de octubre.

Columna publicada en La Tercera el viernes 25 de septiembre de 2020.