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Opinión

COLUMNA: Cayó el muro entre trabajo y hogar

Publicado por Mercedes Ducci en Mujer y trabajo , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 23 abril , 2020

Por Mercedes Ducci Budge, presidenta de ComunidadMujer

El COVID-19 está actuando como un medio de contraste para poner en evidencia nuestras verdades ocultas, grandezas y miserias. Si antes la división entre trabajo y vida personal era tajante, hoy el teletrabajo difumina el límite de lo privado y convierte al hogar en territorio laboral. Y, por cierto, crece el interés en saber qué pasa adentro.

Porque la realidad del virus se impuso y, después de tan largas discusiones, con imperfecciones o insuficiencias, hubo que adoptar de lleno el trabajo a distancia, incluso antes de que se promulgara la ley que lo enmarcaba.

De acuerdo con una reciente encuesta de ComunidadMujer entre las empresas que forman parte de la Iniciativa Paridad de Género Chile, todas han implementado alguna forma de teletrabajo para reducir los riesgos de contagio y en el 70% de los casos se establecieron turnos para quienes tienen cargos operativos indispensables.
El resto ha podido experimentar los beneficios y dificultades de llevar la oficina a la casa. De un día para otro se eliminó el traslado, la congestión, la falta de tiempo para estar con los hijos… Pero también quedó en evidencia que, aunque mujeres y hombres trabajen codo a codo, en la casa hay más posibilidad de descanso para ellos que para ellas. CADEM lo comprobó la semana pasada: el 56% de las mujeres y solo el 36% de los hombres siente estar trabajando más hoy que en tiempos normales y “Tener que compatibilizar el tiempo con las tareas del hogar” fue la principal dificultad para el 47% de las mujeres y sólo para el 28% de ellos.

Responder a una multiplicidad de roles en un mismo espacio, y ahora con la presencia permanente de todos los integrantes de la familia, se traduce en una pobreza de tiempo que, por cierto, sabemos que puede repercutir en la movilidad laboral de las mujeres. En ciertos casos, este agotamiento por sobrecarga podría llevarlas a perder su trabajo, especialmente si consideramos que su vínculo con el mercado laboral suele ser más débil y la valoración social de su trabajo, menor. De hecho, un 28% de las y los chilenos estima que, en tiempos difíciles, los hombres tienen más derecho al trabajo (Encuesta Mundial de Valores, 2018). Así, cuando la corresponsabilidad deja de ser un problema privado, porque puede afectar al trabajo, el tema comienza a cobrar importancia en la cultura organizacional.

Hoy las empresas se están interesando en cosas que antes no necesariamente formaban parte de su territorio y están ofreciendo asesoría y apoyo en equipamiento, higiene y prevención del contagio frente a la pandemia, salud mental e incluso acciones que abordan la violencia hacia las mujeres. Una cosa es cierta: esta contingencia nos entrega la oportunidad única de acelerar los cambios y gestionar más integralmente el desarrollo de mujeres y hombres dentro de las organizaciones. Porque el nuevo continuo hogar-trabajo no es igual para hombres y mujeres.

Columna publicada en La Tercera, el 23 de abril de 2020

COLUMNA: Las mujeres en la primera línea de la pandemia

Publicado por Alejandra Sepúlveda en Mujer y trabajo , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 10 abril , 2020

Por Alejandra Sepúlveda Peñaranda, directora ejecutiva de ComunidadMujer

No podemos seguir abordando la crisis con una perspectiva neutral al género, partiendo por el tratamiento de la información, pero también por la manera en que articulamos formas de intervención eficaces, donde las responsabilidades estén distribuidas entre los actores económicos y sociales con capacidad de hacer una diferencia.

A poco más de cuatro meses desde que se conoció el primer caso en el mundo, la pregunta “cuánto nos cambiará la pandemia” concita respuestas divergentes. Pero en lo que hay coincidencia es que esta crisis está dejando la vulnerabilidad humana al desnudo, mostrándonos la peor cara de la desigualdad.
Mientras hacemos frente a la emergencia y logramos retomar la actividad económica con salvataje financiero y ayuda social, surge el dilema de cómo saldremos de ésta y la necesidad de poner foco en quienes más sufren. En ese grupo enorme y heterogéneo están las mujeres.

Sabemos que han aumentado los riesgos de violencia que ellas sufren y, especialmente, la que se produce al interior del hogar, agravada por la obligación del confinamiento con el agresor, la incertidumbre económica, la sobrecarga de trabajo doméstico y de cuidado no remunerado y las tensiones que conlleva. Los obstáculos para acceder a ayuda en cuarentena son mayores. Las llamadas al fono de orientación dispuesto por el gobierno (1455) se dispararon del fin de semana del 20 de marzo al siguiente en un 70% -de 532 a 907-, evidenciando la necesidad de robustecer la respuesta en la atención, protección, seguimiento y defensa de estos casos.

COLUMNA: La crisis puertas adentro

Publicado por Mercedes Ducci en Género y educación , Género y educación , Mujer y trabajo , Mujer y trabajo , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 26 marzo , 2020

Por Mercedes Ducci Budge, presidenta de ComunidadMujer

En estos tiempos se hace indispensable redistribuir ese trabajo y avanzar en corresponsabilidad. Porque es justo y, además, urgente para aminorar el efecto negativo de esta sobrecarga. La cuarentena puede agudizar también los problemas de salud mental, algo en lo que nuestro país -sabemos- tiene un mal diagnóstico.

En estos días parece que efectivamente el mundo estuviera parando -como pedía Mafalda- y vemos la posibilidad cierta de que este aislamiento se prolongue. Probablemente veremos parar más sectores, hasta que queden funcionando sólo los servicios básicos. Sí, nos estamos “bajando” del mundo.

Por ahora, para muchas personas continúa la necesidad de seguir yendo a sus lugares de trabajo. Las mujeres son más del 80% de las personas empleadas en el sector sanitario y social, que tiene la mayor exposición al virus y, por tanto, mayores posibilidades de contagio. Asumen, además, gran parte de los costos emocionales de la pandemia.

Para las que necesitan salir, si tienen hijos en casa, está la preocupación de asegurar su cuidado. Las tareas habituales no dejan de apremiar, peor si padres y madres muy mayores están aislados y requieren de más apoyo. Las horas se hacen pocas. Así, la tensión en los hogares aumenta y la carga emocional y física se acumula.

COLUMNA: ¿Quién definió que las labores domésticas y de cuidado no son trabajo?

Publicado por Paula Poblete en Género y educación , Mujer y trabajo , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 23 marzo , 2020

Por Paula Poblete, directora de Estudios de ComunidadMujer

Un estudio de ComunidadMujer estimó en $44 billones al año el valor económico del trabajo doméstico y de cuidado que no es remunerado en Chile. Un 67% de este valor es aportado por mujeres. La autora de la columna explica que con este trabajo gratuito y frecuentemente despreciado, “millones de mujeres subsidian el desarrollo de nuestro país…Para que se haga una idea, el aporte en mantener al hogar, cuando se contabiliza, supera con creces el aporte que hace la minería a la economía chilena.”

Quisiera partir compartiendo algunos de los comentarios que hemos recibido tras la publicación del estudio ¿Cuánto aportamos al PIB? Primer Estudio Nacional de Valoración Económica del Trabajo Doméstico y de Cuidado No Remunerado en Chile”.

“No existe el trabajo no remunerado en las labores domésticas de la dueña de casa, la remuneración es el ahorro familiar en ese concepto, hábil para ser gastado en otro ítem”.

“Estas orcos quieren que se les pague por bañar a sus hijos, tener su casa limpia, o cuidar a su madre o padre en edad avanzada. Es decir, quieren que se les pague por hacer lo que deben hacer. Es como si a mí me pagaran por lavarme los dientes”.

“Por supuesto que es “trabajo” y es necesario, pero ¿aporta al PIB? Si mi compañera/o se queda en casa para realizar esas labores (suponiendo que así lo decidimos en conjunto) por supuesto que es un beneficio para mí, y puedo compartir mi ingreso (me facilita realizar mi aporte al PIB con mi trabajo remunerado), pero no es un aporte directo al PIB…”.

“Articulo ridículo. Gran parte del supuesto trabajo no remunerado es trueque. Ayer me cuidaron a mí gratis, hoy cuido gratis”.

COLUMNA: La gesta de la paridad

Publicado por Alejandra Sepúlveda en Género y educación , Género y educación , Institucionales , Mujer y política , Mujer y trabajo , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 8 marzo , 2020

Por Alejandra Sepúlveda Peñaranda, directora ejecutiva de ComunidadMujer

Este 8M será recordado como un hito. Uno en que las mujeres de Chile logramos correr las fronteras de lo posible y convertirnos en ejemplo para el mundo, siendo el primer país que incorpora el principio de paridad de género para escribir la nueva Constitución.

La jornada histórica de votación del 4 de marzo fue la culminación de una verdadera gesta, un camino plagado de obstáculos que se fueron sorteando, con táctica política, conocimiento experto y apoyo decidido de la sociedad civil, volcada a aunar voluntades, establecer puentes y, por cierto, presionar por un resultado favorable. Ad portas de la conmemoración del Día de la Mujer, de la marcha convocada para hoy y la huelga feminista de mañana, era una señal simbólica llegar con esto resuelto.

Los ánimos en el Congreso fueron tensos durante la semana, pero el miércoles ya se evidenciaba un giro respecto del inicio de la tramitación y el rechazo en el Senado antes del receso de vacaciones. Ahora la oposición estaba “cuadrada” en torno al liderazgo de sus parlamentarias, entregándoles un espacio inédito de protagonismo y una fórmula mejorada de la original, que terminó imponiéndose a otras alternativas.

Mientras, la derecha mantenía gran parte de sus votos en suspenso, sin lograr cohesión en torno a una última propuesta que llegó a destiempo. A esas alturas, el costo de rechazar la paridad ya se había elevado a su máximo y la apuesta fue dejarlo a la negociación uno a uno, confiando en que RN, y el buen hacer de sus diputadas que encabezaron la iniciativa desde un principio, lograría aportar los votos suficientes. Al final se vería “quién es quién”.

El desenlace fue la aprobación por una mayoría amplia y lo ocurrido nos deja varias lecciones. La primera es que no existen sistemas electorales perfectos, todos generan “distorsiones”. En este caso, se buscó reducirlas al máximo para solucionar la mayor de las anomalías: la subrepresentación política de las mujeres que no superan el 23% en el Congreso y el 12% en las alcaldías.

Dar legitimidad a un proceso constituyente único, bien valía este esfuerzo. Porque la nueva casa común nos debe representar por igual. Por eso resulta tan disonante seguir escuchando el manido eslogan de que aquí se “metió la mano en la urna”, olvidando la experiencia del binominal.

La segunda lección pasa por seguir la senda de acuerdos transversales que una mayoría ciudadana demanda. En este caso el movimiento feminista logró hacer de este uno de esos momentos memorables de nuestra historia democrática. Uno en que nuestros representantes lograron cruzar fronteras ideológicas, en aras de un bien común mayor. Mención especial para los parlamentarios dispuestos a ceder cuotas de poder. Para muchos, el feminismo ha dejado de ser tan incómodo. Y es de esperar que mantengan la coherencia de sus discursos en la práctica legislativa. Porque la agenda social no está resuelta y la demanda por la igualdad está en el centro de la misma.

Por último, destaca la contundente acción de las mujeres y su capacidad de incidir en las decisiones políticas, uniéndonos en torno a un objetivo común, poniendo en valor la diversidad que representamos. Hemos puesto la nota distintiva a las manifestaciones ciudadanas tras el 18 de octubre.

Cierto es que este logro no será realidad si el 26 de abril no gana la opción “apruebo” y la de una Convención Constitucional 100% electa. Tengo la esperanza de que, finalmente, lograremos hacer historia, avanzando decididamente en el cambio cultural que Chile necesita y que esta semana empezamos a reescribir. Por todas las mujeres, las de ayer que nos abrieron el camino, las de hoy con quienes construimos esta nueva ruta, marchamos este 8M.

Columna publicada el 08 de marzo en La Tercera