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Opinión

COLUMNA: Cuarto retiro: una mala política evitable

Publicado por Daniela Sanchez M. en Mujer y trabajo , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 22 octubre , 2021

Alejandra Sepúlveda Peñaranda, Presidenta Ejecutiva de ComunidadMujer.

No hay más tiempo que perder. La invitación es a abandonar el populismo y hablar en serio de un sistema de seguridad social efectivo, con perspectiva de género”.

A menos de cinco semanas de las Presidenciales y con la política al rojo, es decepcionante ver cómo el populismo se apodera de la toma de decisiones en temas tan críticos para el devenir del país, como el cuarto retiro de los fondos previsionales, proyecto que reinicia su discusión en el Senado el próximo lunes.

Una a una, las candidaturas que prometieron no impulsar la iniciativa, de mediar el IFE reforzado, han dado pie atrás, demostrando no atender ningún argumento técnico que los saque de esta fiebre. Ello, aun cuando admiten, sin ambages, que es una mala política pública, que tendrá efectos nocivos sobre la inflación y el encarecimiento de la vida, pero también sobre cualquier sistema de seguridad social sostenible que se intente diseñar en adelante. Se suman a esta ola, las y los parlamentarios que ya anunciaron su voto favorable, en medio de sus propias campañas a la reelección.

La ciudadanía ciertamente aspira a mayores niveles de bienestar en la vejez. En diversos sondeos apoyan un sistema más solidario en el que puedan mantener un pilar contributivo propio. Con todo, el desfonde de los ahorros de la capitalización individual por los sucesivos retiros del 10%, dificulta cualquier reforma bien pensada y que cumpla su verdadero objetivo: pensiones dignas.

Sabemos que tras el tercer retiro (al 30 de junio de 2021) había 2,2 millones de personas con saldo cero en sus cuentas individuales. Esto equivale a que el 78,8% de quienes tenían menos de un millón de pesos ahorrados el año pasado, realizó uno o más retiros que le significaron quedarse sin nada: 68,5% de los hombres y 86,8% de las mujeres. Ante un cuarto retiro, 2,8 millones de personas más podrían enfrentar la misma situación (Superintendencia de Pensiones).

Y una vez más las mujeres son las más perjudicadas, porque la capitalización individual reproduce y amplifica las brechas de género que se dan en el mercado laboral, lo que se traduce en un menor ahorro de ellas.

Con el objetivo de aportar a soluciones sostenibles, ComunidadMujer presentará en los próximos días un nuevo estudio que recoge las formas en las que internacionalmente se reconoce el trabajo de cuidados no remunerado. Una de las más importantes, es la fórmula que, dentro del sistema de pensiones, considera el tiempo dedicado a estas labores que interrumpen las trayectorias laborales de las mujeres que cuidan, cuestión dramáticamente visible en esta pandemia.

Junto con el reconocimiento del trabajo de cuidado no remunerado como una actividad productiva esencial para el funcionamiento social, económico y político del país -que esperamos tenga la nueva Constitución-, se trata de pasos clave que se deben dar para transformar las condiciones y trayectorias de vida que hoy son muy desiguales y que estamos convencidas, los retiros no ayudan a cambiar.

No hay más tiempo que perder. La invitación es a abandonar el populismo y hablar en serio de un sistema de seguridad social efectivo, con perspectiva de género.

Columna publicada en La Tercera el viernes 22 de octubre de 2021.

COLUMNA: “Crisis migratoria: pregúntenle a Merkel”

Publicado por Comunicaciones CM en Noticias , Noticias destacadas , Fecha 15 octubre , 2021

Por Alejandra Sepúlveda Peñaranda, presidenta ejecutiva de ComunidadMujer

Angela Merkel, ex canciller de Alemania, dejó el poder tras 16 años sucesivos con un 71% de aprobación, suscitando un vacío difícil de llenar. Es claro que su partida no la despojará del sitial de gran estadista, de esas que marcan una época.

Los muchos análisis, destacan su actitud promotora de acuerdos y la defensa de la democracia, el libre comercio y el orden internacional como sellos de su gestión, en la que atravesó momentos muy difíciles, que premiaron o castigaron su popularidad. Uno de esos fue la crisis de refugiados/as en 2015, que afrontó en su tercera carrera electoral, rompiendo su “regla de oro” de evitar temas polarizantes. 

Tras visitar un centro de refugiados, decidió abrir durante un año las fronteras a un millar de personas migrantes sirias, afganas e iraquíes que huían de guerras y persecuciones, bajo la consigna: “Lo lograremos (…) Alemania ayuda donde hay que ayudar”. Un giro impensado que le valió críticas, una respuesta poco solidaria de sus pares que no la secundaron con el mismo ímpetu y el avance de la ultraderecha en su país. Merkel, no obstante, nunca se arrepintió de su determinación. “Tomaría las mismas decisiones esenciales”, declaró cinco años después, invocando el deber humanitario. 

Imposible no pensar en este liderazgo decidido y fraterno, que se extraña en Chile al enfrentar la crisis migratoria. Por estos lados parecen olvidar que se trata principalmente de familias venezolanas que huyen de una dictadura férrea y que entran irregularmente, sin un proyecto migratorio claro, para sobrevivir en calles y plazas, con escasa ayuda y opciones de visado, pero con la esperanza de un futuro más digno. Según el Servicio Jesuita a Migrantes, los ingresos por pasos fronterizos no habilitados se han multiplicado siete veces desde 2018, cuando el gobierno de Piñera estableció medidas administrativas restrictivas, con foco en Seguridad Nacional. Ni las cuestionadas expulsiones con overoles blancos han logrado detener este éxodo de miles de personas.

Por cierto, ningún país del mundo puede hacerse cargo solo del problema, ni siquiera la fuerte Alemania. Por eso se requiere una estrategia integral, que incluya la cooperación internacional, en particular de la región; una política que promueva el equilibrio entre la legítima aspiración de permitir una migración segura, regular y ordenada y la ayuda humanitaria con irrestricto respeto a los derechos humanos.

Esto no puede dejarse al criterio de la ciudadanía ni a la manipulación de una ultraderecha que propone construir zanjas. La autoridad -central y local- debe dar gobernabilidad con diálogo. Chile puede ser un país que acoge y que regulariza al que llega, bajo sus condiciones, y también uno que evita la penosa estigmatización, que sólo empeora la convivencia hasta llegar a extremos como lo ocurrido en Iquique, con la quema de las pocas pertenencias de familias venezolanas, en medio de discursos de odio. La señal de la autoridad debe ser clara y consistente. Si no, pregúntenle a Merkel.

Columna publicada el viernes 8 de octubre de 2021 en La Tercera

[Declaración] Irrestricto rechazo a la violencia

Publicado por ComunidadMujer en Institucionales , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 2 octubre , 2021

En el Día Internacional de la #NoViolencia, queremos enfatizar la importancia de que como sociedad no sólo condenemos, sino denunciemos cualquier manifestación de maltrato hacia las mujeres y la niñez y, por cierto, no relativicemos y naturalicemos estas conductas.

No hay dobles lecturas: es inaceptable que seamos golpeadas, que las niñas y niños vivan en condiciones vulnerables y que se piense que ello no es reprochable humana y éticamente. Golpear “a veces” es violento y cualquier declaración que apunte a restar gravedad a estas conductas, como las que hemos conocido en las últimas horas y que aluden a lo vivido por un candidato presidencial, no es tolerable.

Estamos a pocos meses de una nueva elección presidencial, proceso esencial para la democracia. Es por esto que hacemos un llamado a todas y todos los actores a trabajar con convicción para poner fin a la violencia de género. Y, especialmente al Congreso, a aprobar de una vez por todas la Ley de Violencia Integral, que vendría a dar, por primera vez, un marco legal amplio sobre uno de los grandes flagelos de nuestra sociedad, más allá de leyes fragmentadas que se han orientado a situaciones específicas y que no permiten un abordaje más eficaz de esta problemática por parte del Estado.

Este es el momento de propiciar un debate con altura de miras, de profundo respeto y que aborde con seriedad los temas de fondo que debemos solucionar en Chile.

Alejandra Mizala, Esperanza Cueto, Marisol Alarcón, Janet Awad, Susana Claro, Mercedes Ducci, Paula Escobar, Cecilia García Huidobro, Paula Molina, Rosario Navarro, Nicole Nehme, Valentina Paredes, Marcela Ríos, directoras de ComunidadMujer. Alejandra Sepúlveda, presidenta ejecutiva.

*Ilustración: ONU Mujeres

[COLUMNA] Empleo: Cuando las ayudas se acaben

Publicado por Daniela Sanchez M. en Mujer y trabajo , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 10 septiembre , 2021

Por Alejandra Sepúlveda Peñaranda, presidenta ejecutiva de ComunidadMujer.

Un reciente estudio del Observatorio Laboral del Sence mostró que, hasta julio, las vacantes de trabajo superan en un 80% las de marzo del 2020, pero el número de personas que quieren acceder a un empleo es un 60% más bajo. Una paradoja.

¿La economía está creciendo, pero el repunte del mercado laboral no se consolida porque no hay suficientes postulantes activos? Un fenómeno atípico que podría deberse, según analistas, al temor persistente al contagio de Covid 19, pese a la exitosa campaña de vacunación; al lento regreso a las clases presenciales de los colegios; los retiros de los fondos de pensiones y las transferencias monetarias desde el Estado.

Estamos ante el mejor escenario de la pandemia, pero persiste la preocupación por los contagios. Se valora, entonces, la autorización del ISP para vacunar a niños/as desde los 6 años. Esto debería motivar el necesario retorno, seguro, bien comunicado y confiado, a los colegios. Porque solo un 27% de las y los estudiantes matriculados asistió presencialmente a clases al menos una vez a la semana -entre el 9 y 13 de agosto-, en el 80% de los colegios que abrió sus puertas tras vacaciones de invierno (UC y CIAE U. de Chile).

En tanto, a un mes de que el gobierno anunciara la extensión hasta noviembre del Ingreso Familiar de Emergencia para todas las familias del RSH y la creación del Ingreso Laboral de Emergencia, las cifras de inactividad siguen siendo altas: 2 millones 541 mil hombres y 4 millones 434 mil mujeres (Sence).

Al revisar las razones que esgrimen para no participar del mercado laboral, antes y durante la pandemia, se ve que las responsabilidades familiares son especialmente relevantes para las mujeres y presentan fluctuaciones anuales mínimas (36% en 2019; 34,6% en 2020; y 37,3% en 2021). Mientras que para los hombres influyen muy poco en la decisión de no participar del mercado laboral (2,2% en 2019; 7% en 2020; y 5% en 2021).

Cuando las ayudas fiscales lleguen a su fin nos preguntaremos ¿Qué hicimos para pasar de la mirada corta a la larga? ¿Cómo impulsamos medidas sustentables para que las y los trabajadores que perderán los beneficios encuentren en el mercado laboral la posibilidad de ganar más, aumentar su productividad, reconvertirse, acogerse al teletrabajo en condiciones de seguridad y salud, en suma, con empleos de calidad?

¿Qué habremos hecho para traer decididamente de regreso a las mujeres al mercado laboral? Ni siquiera se han seguido debatiendo en el Congreso las reformas al Código del Trabajo para quitar de las mujeres el costo de la maternidad, como es la ley de sala cuna.
Seguimos entrampados en la discusión del cuarto retiro, pero no empezamos a abordar qué pasará en enero, cuando se acaben las ayudas, no haya fondos de pensiones a los que echar mano y disminuyan ostensiblemente los ingresos de quienes legítimamente aspiran a cubrir sus necesidades mes a mes. Este no puede ser solo un problema para traspasar al gobierno que llegue. Es una decisión de Estado para resolver hoy.

Columna publicada el viernes 10 de septiembre de 2021 en La Tercera

COLUMNA: Afganistán: ¿qué pasará cuando los focos se apaguen?

Publicado por Daniela Sanchez M. en Noticias , Noticias destacadas , Fecha 27 agosto , 2021

 

Por Alejandra Sepúlveda Peñaranda. Presidenta Ejecutiva de ComunidadMujer.

Las mujeres occidentales no debemos hablar por las afganas, pero sí podemos solidarizar con ellas, amplificar su llamada de auxilio y actuar como una red eficaz de acogida a quienes soliciten refugio, cuando se apaguen los focos y asome el olvido”.

El anuncio de que los talibanes no permitirán que las tropas internacionales controlen el aeropuerto de Kabul más allá del 31 de agosto y la advertencia de que no dejarán pasar a más afganos, ha vuelto aún más caótica la crisis humanitaria desatada en las últimas dos semanas, tras su rápida toma del poder en Afganistán.

En pocas horas, despegará el último avión desde la capital, completando miles de personas evacuadas, pero dejando a millones a merced de un movimiento etno-nacionalista que ha demostrado su violencia y fundamentalismo, ahora sin contrapesos.

Las cámaras se apagarán y el riesgo será el paulatino silencio y el olvido; historia repetida en los conflictos entre poderes globales y regionales de las últimas décadas, que debemos evitar a toda costa. Sobre todo, ante la amenaza de supresión de los derechos humanos de mujeres y niñas, como ocurrió entre 1996 y 2001. “Los talibanes no nos han aceptado como parte de la civilización”, afirmó la activista Pashtana Durrani, mientras que la premio Nobel de la Paz, Malala Yousafzai, planteó: “En este crítico momento, debemos escuchar las voces de las mujeres y niñas afganas. Ellas están clamando protección (…) por el futuro que les fue prometido. No podemos seguir fallándoles”.
No se trata de convertirlas en víctimas pasivas. Es posible que muchas afganas intenten distintas formas de resistencia, arriesgando sus vidas, incluso, pero es una quimera. Otras no podrán o no querrán hacerlo, frente a una realidad socio cultural muy arraigada, que las supera con creces. Entonces ¿qué puede hacer la comunidad internacional para enmendar el devenir de una ocupación fallida y una retirada de fuerzas militares de EE.UU y la OTAN, que ha traído tanto dolor?

En primer lugar, actuar unida. Porque la comunidad internacional no son solo los países occidentales, son todos; por lo pronto, los 193 que comparten asiento en Naciones Unidas. En segundo lugar, tener una aproximación práctica —y no retórica— a la nueva realidad, desplegando herramientas de presión al gobierno Talibán para que garantice la protección de los derechos humanos. “Una línea roja fundamental” será la forma en que traten a las mujeres y niñas y respeten sus derechos a la libertad de movimiento, educación, expresión personal y el empleo, advirtió la alta comisionada de DDHH, Michelle Bachelet.

En tercer lugar, trabajar estrechamente con las naciones que tendrán algo que decir en la Zona como China, Rusia y Qatar y que comparten fronteras con Afganistán, como Pakistán y Turkmenistán, permitiendo corredores humanitarios para recibir a la población desplazada. Pero no solo esos países; los nuestros, los latinoamericanos, debemos apoyar en una acción coordinada el reasentamiento de las personas que logren llegar a estas latitudes. Y si bien las mujeres occidentales no debemos hablar por las afganas, sí podemos solidarizar con ellas, amplificar su llamada de auxilio y actuar como una red eficaz de acogida a quienes soliciten refugio, cuando se apaguen los focos y asome el olvido.

Columna publicada en La Tercera el viernes 27 de agosto de 2021