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Opinión

COLUMNA: Mucho más que incomodidad

Publicado por Daniela Sanchez M. en Noticias , Noticias destacadas , Fecha 29 julio , 2021

 

Por Alejandra Sepúlveda Peñaranda. Presidenta Ejecutiva de ComunidadMujer

La “rebelión” de las deportistas olímpicas llega en buena hora; ojalá todas sigan la estela. Ya no hay excusas ni están los tiempos. Francamente, hablamos de algo mucho más que simple “incomodidad””.

“Esperamos que las gimnastas que están incómodas con los atuendos habituales se sientan incentivadas a seguir nuestro ejemplo”, declaró la alemana Sarah Voss (21), quien acaba de desafiar las convenciones de vestuario de su disciplina en los JJOO de Tokio, como antes lo hizo en el Campeonato Europeo de Gimnasia Artística en Suiza. Hasta ese momento, las niñas solo se habían cubierto las piernas en competencias por razones religiosas.

La Federación Alemana de Gimnasia respaldó que sus deportistas se opongan a la “sexualización en la gimnasia” y sostuvo que el tema se ha vuelto aún más importante para prevenir el abuso sexual, ante las numerosas fotos de gimnastas de corta edad que circulan en internet atrayendo la atención “no solo de los amantes del deporte”.

La controversia ocurrió la misma semana en que la estadounidense Simone Biles (24) anunció que se retiraba de los JJOO para “centrarse en su salud mental”. Con cinco medallas y 25 mundiales, Biles es considerada la mejor gimnasta de todos los tiempos, la misma que en 2018 reveló sufrir abusos sexuales por parte del ex médico del equipo nacional, hoy condenado a 60 años de cárcel. Desde entonces, Biles ha dicho ser una “sobreviviente” que quiere levantar la voz para que otras no sufran lo mismo, experiencia traumática que aún la ronda y pudo influir en su salida de la competencia.

El abuso sexual es un tipo de violencia de género que tiene expresiones distintas en función del contexto en el que ocurre. El deporte es uno de ellos, pero no es el único obstáculo. Un reciente informe de ONU Mujeres y el Comité Olímpico Internacional plantea que ellas son discriminadas por estereotipos que asocian el deporte con “atributos naturalmente masculinos”, como fuerza y potencia física. Se suma la desproporcionada carga de tareas de cuidado que afectan el desarrollo de sus carreras; las situaciones de acoso y violencia que dificultan su inserción laboral y un desigual acceso a recursos económicos, instalaciones, oportunidades de profesionalización y ascenso a la toma de decisión.

Hace pocas semanas las jugadoras de la selección femenina noruega de balonmano fueron multadas por usar pantalones cortos, como sus pares hombres, contraviniendo el reglamento que plantea que ellas deben llevar bikini ajustado con “un máximo de 10 cm de longitud en los laterales” . En 2011, la Federación Mundial de Bádminton sembró la polémica al decretar que las jugadoras debían usar faldas o vestidos para ayudar a “reavivar” el decaído interés por este deporte.

Usar el cuerpo de las mujeres para vender o atraer público es abonar el camino para la violencia de género y la lógica perversa de agresores que defienden su actuar, diciendo que, si ellas se muestran, son culpables de provocar.

La “rebelión” de las deportistas olímpicas llega en buena hora; ojalá todas sigan la estela. Ya no hay excusas ni están los tiempos. Francamente, hablamos de algo mucho más que simple “incomodidad”.

Columna publicada en La Tercera el viernes 30 de julio de 2021.

COLUMNA: El retorno a clases y la construcción de confianzas

Publicado por Comunicaciones CM en Género y educación , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 16 julio , 2021

Alejandra Sepúlveda Peñaranda, Presidenta Ejecutiva de ComunidadMujer

No se trata de querer o no volver a clases. La pregunta es: ¿están dadas las condiciones, apoyos y recursos materiales para que los que puedan lo hagan y los que no, mantengan un aprendizaje remoto efectivo? Esto sin acrecentar las brechas y el riesgo de exclusión escolar. Y la respuesta es no. 

Si hay algo que hemos aprendido con la pandemia es el elevado costo que supone no ponerse de acuerdo, politizar al máximo los debates y no reaccionar o hacerlo a destiempo a la hora de asegurar un piso mínimo de protección para las familias más golpeadas por la crisis socioeconómica.

El aumento de la pobreza mostrado en la Encuesta Casen 2020 nos alerta acerca del riesgo de seguir repitiendo estrategias fallidas, frente a lo evidente: las mujeres, niños, niñas, adolescentes (NNA) y personas adultas mayores están quedando definitivamente atrás. Y se vinculan con tres ámbitos de acción clave, como señaló esta semana la OCDE: educación, trabajo y servicios de cuidado, ejes centrales en la estrategia global que aborde la desigualdad de género en Chile.

COLUMNA: Participación ciudadana vinculante, nada menos

Publicado por Daniela Sanchez M. en Institucionales , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 5 julio , 2021

 

Por Alejandra Sepúlveda Peñaranda, Presidenta Ejecutiva de ComunidadMujer.

Si vamos a participar y nos vamos a involucrar, que sea porque podemos incidir en las decisiones y no quedarnos solo en la entrega de informes sistematizados sin impacto. Hay muchos dolores y grietas que sanar que han erosionado nuestra confianza y cohesión social. La oportunidad de comenzar a reparar es ahora. Nos tomará un tiempo que vale la pena”.

Este domingo inicia funciones la Convención Constitucional paritaria, rodeada de expectativas y con el mandato ciudadano de proponer los fundamentos del bien común y de un pacto social que sea incluyente, plural y duradero.

A este momento histórico de deliberación y decisión política, las mujeres electas llegan empoderadas por su presencia equilibrada en el órgano constituyente, la posibilidad cierta de que una de ellas presida la mesa directiva y que el reglamento para normar su funcionamiento y estructura orgánica asegure su incidencia en el debate amplio y la toma de decisiones.

La académica Kathya Araujo analiza, en Ciper, el momento del feminismo en nuestro país, que pasó de ser una “pequeña fuerza disruptiva que tuvo que luchar permanentemente para tener algún espacio en Chile” a adquirir “un poder social” inédito. Dejamos de ser protagonistas no reconocidas de las transformaciones sociales en la historia y eso conlleva un nuevo desafío: “reflexionar cómo se va a ejercer ese poder e integrar el pluralismo”, para sostener los avances y evitar su retroceso, como ha ocurrido en el Brasil de Bolsonaro.

La tarea es lograr una adhesión transversal a las demandas por la igualdad de género como avances estructurales para la vida en sociedad y la democracia. Traducir la fuerza que las mujeres han expresado en manifestaciones multitudinarias y espacios de conversación abierta, donde también estén presentes las que no suelen marchar.

Escuchar e integrar a quienes piensan distinto es un ejercicio de tolerancia y diálogo sin precedentes, importante dentro de la convención y fuera de ella. En cualquier caso, la participación ciudadana es un gran reto. Sabemos que está en una fase de desgaste por la imposibilidad real de involucrarse y/o la falta de interés, como evidenció la alta abstención en las pasadas elecciones. Por ello es fundamental repensar sus herramientas, para que permitan el involucramiento activo de las personas en toda su diversidad, acomodando las metodologías, también, a lo que las mujeres estamos viviendo: sobrecarga de roles de cuidado, entre otras situaciones agudizadas por la pandemia.

Aún no se conoce cómo la convención va a implementar la participación ciudadana. Con todo, es claro que ésta debe ser vinculante, nada menos. Y contemplar una entrega y devolución, si realmente se quiere crear sentido de pertenencia y propósito país. Así lo entendemos las organizaciones que estamos impulsando iniciativas en esta línea.

Debemos aprender del proceso constituyente de Bachelet, entonces solo una promesa. Porque si vamos a participar y nos vamos a involucrar, que sea porque podemos incidir en las decisiones y no quedarnos solo en la entrega de informes sistematizados sin impacto. Hay muchos dolores y grietas que sanar que han erosionado nuestra confianza y cohesión social. La oportunidad de comenzar a reparar es ahora. Nos tomará un tiempo que vale la pena.

Columna publicada en La Tercera el viernes 02 de julio de 2021.

Columna: Un Banco Central a tono con los tiempos

Publicado por Comunicaciones CM en Noticias , Noticias destacadas , Fecha 17 junio , 2021

Por Alejandra Sepúlveda Peñaranda, presidenta ejecutiva de ComunidadMujer

El presidente del BC reconoció ante el Congreso que el organismo se inspiró para hacer el cálculo en nuestro estudio “Cuánto aportamos al PIB” (2020), pionero en estimar a escala nacional (con base en ENUT 2015) que el aporte al PIB del TDCNR era de un 22%.

En su reciente Informe de Política Monetaria (IpoM), el Banco Central de Chile incluyó de manera inédita un acápite sobre participación laboral femenina. Destacó cómo este grupo ha sido el más golpeado por la crisis socioeconómica y la pérdida del empleo en pandemia; es el más rezagado en cuanto a recuperación de puestos de trabajo y, a la vez, uno de los más relevantes para el proceso de reactivación.

Hasta aquí un diagnóstico conocido. La novedad es que ahora lo dice la autoridad monetaria al analizar las perspectivas del país, entregando una señal clave para los tomadores de decisiones, las políticas públicas y las del mundo corporativo.

A pesar del optimismo del Banco al realizar las estimaciones del PIB tendencial, el mensaje es claro: se necesitan acciones focalizadas para traer de regreso a las mujeres al trabajo y recuperar la década perdida en participación laboral, debido a la mayor necesidad de cuidado familiar, por las prolongadas cuarentenas y la suspensión de clases presenciales en los últimos 15 meses.

El organismo encargado de producir las Cuentas Nacionales va más allá. Se la juega estimando que durante el 2020 la participación del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado (TDCNR) en el PIB se habría incrementado de un 21% (pre pandemia) al 26%. El presidente del organismo reconoció ante el Congreso que el Banco Central se inspiró para hacer el cálculo en nuestro estudio “Cuánto aportamos al PIB” (2020), pionero en estimar a escala nacional (con base en ENUT 2015) que el aporte al PIB del TDCNR era de un 22%. Cifras de esta magnitud, que superan el aporte de cualquier otra actividad económica, dan cuenta del gran punto ciego que han tenido quienes comandan la macro y microeconomía… hasta ahora. 

El anuncio del Banco de realizar la primera Cuenta Satélite de Hogares es una muy buena noticia. Permitirá levantar periódicamente información sobre el uso del tiempo de mujeres y hombres, dar continuidad a los cálculos y reconocer institucionalmente el aporte que hace el TDCNR a la sociedad y al funcionamiento de la economía. Un ejercicio “fuera de la caja”, indispensable para afinar políticas de corresponsabilidad parental y social de los cuidados, sin las cuales no lograremos converger a las tasas de participación laboral de mujeres de la OCDE (69,7% en el tramo de 25 a 64 años) en el largo plazo, como espera el organismo.

La corresponsabilidad debe tener su expresión inmediata en la reforma al Código del Trabajo que habilite la esperada sala cuna universal, cuyo avance depende de la iniciativa del Ejecutivo. El mundo privado también debe incluirla en sus políticas y acciones organizacionales internas y es de esperar que la Convención Constitucional también aborde esta importante demanda vinculada con la igualdad de género sustantiva y la expansión de la protección social. Es bueno, por tanto, que la autoridad monetaria se haya puesto a tono con este debate.

Columna publicada en La Tercera, el 17 de junio de 2021

COLUMNA: La carta que un día quisiera escribir

Publicado por Comunicaciones CM en Noticias , Noticias destacadas , Fecha 3 junio , 2021

Por Mercedes Ducci Budge, presidenta de ComunidadMujer

Quiero contarte cómo fuimos capaces de llegar a ser hoy el país amable que conoces. Es una historia que parecía improbable (…) en que las mujeres cruzaron las fronteras de los prejuicios y lograron un paso gigante para que tú puedas ser hoy una persona que nació y desarrolla su vida en una sociedad dinámica y estable donde puedes realizarte.

Quiero contarte cómo fuimos capaces de llegar a ser hoy el país amable que conoces. Es una historia que parecía improbable y, por eso, es extraordinaria. Hace justo diez años, en 2021, estábamos en un momento crucial. Llevábamos un año y medio de una pandemia durísima que cambió todo porque, aunque no lo creas, antes no hacíamos teletrabajo ni circulábamos con mascarillas. Meses antes, habíamos tenido un fuerte estallido social y la grieta que muchos habían advertido, se abrió de forma avasalladora. Temíamos las grietas de los terremotos, pero un desgarramiento en el tejido social es mucho peor. Ojalá sepamos legarte ese aprendizaje.

Las mujeres estábamos cansadas de una desigualdad que muchos negaban, porque había aumentado su participación laboral y se las veía más en la esfera pública. Pero los femicidios y la violencia persistían. A todo nivel, la brecha salarial y el trabajo no remunerado, repartido muy desigualmente, pesaban. Y la mayoría de las decisiones las tomaban los hombres de un círculo que seguía cerrado.