downloademailfichalinklocationpdf phonepresentacionquotesearch sharevideo

Opinión

COLUMNA: Sin cuidado no hay trabajo, punto

Publicado por Alejandra Sepúlveda en Institucionales , Mujer y trabajo , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 30 julio , 2020

Por Alejandra Sepúlveda Peñaranda, Directora Ejecutiva de ComunidadMujer.

La crisis del cuidado tiene el poder de distorsionar la economía para una generación completa. No solo se trata del impacto en las mujeres, también afecta a los niños y niñas que no están recibiendo una educación completa”.

Podemos estar diseñando muchos planes de reactivación, pero la crisis del cuidado que agudizó y visibilizó la pandemia, es urgente de resolver. El cómo damos protección a niños y niñas y, al mismo tiempo, preservamos y estimulamos el trabajo remunerado de sus madres y padres, es un problema país con efectos que, no abordados a tiempo, podríamos lamentar. Más aún cuando ya alcanzamos las tasas de desocupación (11%) e inactividad más altas de la última década, tanto para hombres como para mujeres (35% y 57%, respectivamente, según última ENE).

La entrada en vigencia de la Licencia Preventiva Covid-19 es un paso importante, pero no suficiente. Salir del mercado laboral, aunque esté provisionalmente cubierto por el seguro de cesantía, tendrá efectos de largo plazo en las trabajadoras. Su regreso se ve complejo e incierto mientras permanezcan cerradas las salas cuna, jardines infantiles y colegios.

La crisis del cuidado tiene pues, el poder de distorsionar la economía para una generación completa. No solo se trata del impacto en las mujeres, quienes ya desde mucho antes tomaban decisiones difíciles entre el avance laboral y sus roles familiares; también afecta a los niños y niñas que no están recibiendo una educación completa, según advirtió recientemente la economista Betsey Stevenson, asesora del ex Presidente Obama.

Un sector crucial en la cadena de producción son las instituciones en las cuales se puede delegar el cuidado (salas cuna, jardines infantiles, colegios). Podría resultar extraño situarlo bajo este concepto pero ComunidadMujer en su reciente estudio ¿Cuánto aportamos al PIB? dio cuenta de la relevancia del Trabajo Doméstico y de Cuidado. Sin él no hay sociedad ni economía que funcione.

Muchas de estas instituciones han quebrado o están a punto de hacerlo. Varias, tanto públicas como privadas, están poniendo en riesgo a su capital más importante: sus educadores/as. En este sentido, dentro de los millonarios rescates aprobados, debe considerarse este como sector estratégico. De otro modo, no es posible recuperar los trabajos.

Por lo tanto, necesitamos avanzar en subsidios de cuidado infantil de emergencia para asegurar que estén disponibles en cada comunidad. Impulsar políticas públicas que alienten a empleadores a contratar a las mujeres que estuvieron un tiempo fuera de la fuerza laboral para hacer frente al cierre de las instituciones de cuidado/educación, así como reformas legales que eliminen el mayor costo de contratación de ellas por razón de maternidad y promuevan la corresponsabilidad parental y social.

Es hora de crear un Sistema Nacional de Cuidado de acceso universal. “Si (los gobiernos) quieren desatar una ola de crecimiento económico deben invertir en la próxima generación, para que la actual pueda hacer su trabajo y la próxima esté preparada para hacerlo mucho mejor”, advierte Stevenson.

Columna publicada en La Tercera el jueves 30 de julio de 2020.

COLUMNA: El legado de esta crisis

Publicado por Mercedes Ducci en Género y educación , Institucionales , Liderazgo , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 15 julio , 2020

 

Por Mercedes Ducci Budge, presidenta de ComunidadMujer.

La deserción escolar es un predictor de pobreza. Que las niñas más vulnerables se sigan educando puede ser la diferencia entre un 2020 que se cuenta como una prueba superada o como un dolor que se prolonga porque ganó la adversidad”.

Este año será evocado en las conversaciones futuras por la huella que dejó en nuestras vidas. Muchos habrán perdido seres queridos. Para otros, el recuerdo principal será la quemante experiencia de la vulnerabilidad física y económica. Y algunos atesorarán aprendizajes de un tiempo distinto a todo lo que conocíamos. Pero este 2020 tiene la posibilidad de ser devastador para los niños y las niñas de hoy que arrastren los efectos de esta pandemia hasta sus vidas adultas.

La educación es determinante en el progreso y la movilidad social, la inserción laboral y los ingresos. En este tiempo, hemos visto grandes esfuerzos de las y los profesores por continuar la educación de sus alumnos. Se ha avanzado en digitalización y se han usado todos los medios disponibles para llegar a niños y niñas. Una asignatura se puede recuperar. Lo grave es que se rompa el hábito y, con él, el vínculo con una comunidad educativa donde hay desafíos, rigor, diversidad, afán de superación y tantos otros valores que definen nuestra vida adulta.

Ir a la escuela no es un hábito tan automático como se podría desear. Cuando se vive en un hogar donde hay drogadicción, alcoholismo o violencia, la asistencia está en suspenso día a día. En cuarentena, ese vínculo puede debilitarse aún más. Casi un tercio de las personas en hacinamiento tienen entre 4 y 17 años (Idea País, 2020). El 17% de los niños, niñas y adolescentes viven en hogares carentes desde el punto de vista material. Y muchos no logran seguir las clases virtuales porque no tienen conexión a internet o computador (43,1% de los hogares no tenía computador, según Casen 2017), o porque el adulto en su casa no tiene la preparación o el tiempo para guiarlos en su aprendizaje.

El apremio económico agrava el peligro de desertar y quedar fuera del sistema educacional. Las más vulnerables son las niñas que, cuando se convierten en Ninis (que no estudian ni trabajan, pero en su mayoría sí realizan tareas de cuidado), tienen una gran dificultad para reinsertarse. Y esto puede definir sus vidas. Ellas pagan un alto precio en pérdida de autoestima, embarazo adolescente, dificultades para emplearse y lograr autonomía. Las brechas crecerán en la adultez y las conducirán a una pensión bajísima en la vejez. La deserción escolar es un predictor de pobreza.

Las generaciones que ahora se están educando enfrentarán un entorno laboral más digitalizado y, en un escenario post COVID-19, con una mayor automatización. El desafío es encontrar el momento adecuado para volver a clases, sin sacrificar la seguridad, y dar las mayores facilidades para que las y los alumnos retornen. Tomar esa decisión con altura de miras y mostrar una visión de futuro, en que valga la pena hacer el esfuerzo porque habrá la retribución de una vida mejor, es crucial. Mientras, que las niñas más vulnerables se sigan educando puede ser la diferencia entre un 2020 que se cuenta como una prueba superada o como un dolor que se prolonga porque ganó la adversidad.

Columna publicada en La Tercera el viernes 17 de julio de 2020.

COLUMNA: La primera gran lección de la pandemia

Publicado por Alejandra Sepúlveda en Institucionales , Liderazgo , Mujer y política , Mujer y trabajo , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 2 julio , 2020

Por Alejandra Sepúlveda Peñaranda, Directora Ejecutiva de ComunidadMujer.

¿Cómo avanzamos? ¿Cómo llegamos a más acuerdos como el que unió a las fuerzas políticas en torno a un nuevo proceso constituyente o el que dio un marco expansivo al gasto fiscal para enfrentar la crisis? La respuesta, al decir de Duflo, está en poner la dignidad de las personas en el centro de la protección social, en un mundo riesgoso e incierto. Probablemente, ahí está la verdadera oportunidad de recuperar la confianza”.

El martes se conoció la resolución del Consejo de la Alta Dirección Pública sobre la rebaja de la dieta parlamentaria y de secretarios de Estado en un 25% y en un 10% la del Presidente, intendentes y subsecretarios/as. A la espera de la designación de una comisión que debe fijar dichas remuneraciones cada cuatro años, esta medida va en la dirección correcta, pese a que “es completamente insuficiente” -según el propio Consejo- para resolver la crisis de confianza que afecta a las instituciones. Y llega en un momento dramático para el país, cuando se han destruido en dos meses 1,5 millones de puestos de trabajo y el desempleo ya subió a cifras inéditas: 11% en hombres y 11,5% en mujeres. Mientras la economía se desploma, surge con nitidez el paisaje de pobreza y necesidad.

Se oscurece nuestro horizonte con un virus que no da tregua y, más que nunca, necesitamos del buen hacer de la política, la democracia y sus instituciones. Es una de las primeras lecciones que deja esta pandemia, a la luz de la experiencia internacional, con la Primera Ministra neozelandesa a la cabeza, y al decir de muchos analistas. Sin ir más lejos, la premio nobel de Economía Esther Dufloó, comentaba el viernes recién pasado el mal momento Latinoamericano y la confianza en los gobiernos como determinante del éxito en el manejo de la crisis. “Si son eficaces, se crea confianza y sentido colectivo (…) si se percibe que fracasan, eso puede acelerar el desastre”.

Palabras que resuenan fuerte acá, ante una trayectoria larga de pérdida de certidumbre y seguridad de la ciudadanía, que obliga a enmendar el rumbo, no sólo utilizando todas las herramientas de apoyo al alcance, sino también con liderazgos empáticos, que escuchan y son capaces de alcanzar acuerdos duraderos en aras del bien común.

Por eso, no ayudan afirmaciones como las del intendente de Santiago respecto del caso Fruna. La autoridad tildó de “estupidez” que un jardín infantil operara irregularmente para dar respuesta a las operarias de la empresa obligadas a trabajar, a pesar de su cuestionable giro como “servicio esencial”. Pero nada dijo sobre el fondo: madres que no tienen cómo resolver el dilema del cuidado de sus hijos durante el estado de catástrofe y que, ante la necesidad, aceptan las condiciones de su empleador. Ellas, al igual que miles de trabajadoras con hijos menores de un año, siguen esperando una respuesta del Estado que ha tardado demasiado en llegar: un posnatal de emergencia u otras alternativas que no precaricen más su situación y las empuje a la inactividad.

¿Cómo avanzamos? ¿Cómo llegamos a más acuerdos como el que unió a las fuerzas políticas en torno a un nuevo proceso constituyente o el que dio un marco expansivo al gasto fiscal para enfrentar la crisis? La respuesta, al decir de Duflo, está en poner la dignidad de las personas en el centro de la protección social, en un mundo riesgoso e incierto. Probablemente, ahí está la verdadera oportunidad de recuperar la confianza.

Columna publicada en La Tercera, el jueves 02 de julio de 2020.

Académicos de Ingeniería UTalca se capacitan en prácticas pedagógicas con enfoque de género

Publicado por Daniela Sanchez M. en Género y educación , Género y educación , Institucionales , Institucionales , Liderazgo , Noticias destacadas Fecha 23 junio , 2020

 

  • El taller forma parte de una serie de acciones que buscan sensibilizar y generar cambios para disminuir los estereotipos que inciden en las trayectorias académicas y laborales de las estudiantes.

Nota publicada en Maulee.cl el lunes 22 de junio de 2020.

Utilizar más libros escritos por mujeres, usar imágenes donde aparezcan referentes femeninos y fomentar que las estudiantes lideren equipos de trabajo entre sus pares, son algunas de las acciones que propusieron profesionales de ComunidadMujer en un taller sobre prácticas pedagógicas para educación STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics) con enfoque de género, que fue dirigido a profesores y ayudantes de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Talca.

La iniciativa forma parte de una serie de actividades que está efectuando la unidad, con el apoyo de la MacroFacultad de Ingeniería y la Dirección de Género de la UTalca, con el propósito de sensibilizar y generar cambios en la docencia en pos de disminuir los estereotipos que inciden en las trayectorias académicas y laborales de las estudiantes de las carreras de esta área. El propósito final es que los asistentes al taller generen acciones pedagógicas que tiendan a la igualdad entre mujeres y hombres en la comunidad universitaria.

“Para la Facultad de Ingeniería es muy importante realizar estas actividades y van en línea con la política que ha implementado la institución. Hemos hecho esfuerzos dentro de ingeniería para que nuestros docentes estén conscientes de la importancia de la educación no sexista y los temas de género, y esperamos que estas acciones nos permitan aumentar el número de mujeres en nuestra facultad”, expresó el decano de Ingeniería, Javier Muñoz.

En la actividad participó la directora de Género de la UTalca, Lorena Castro, quien expuso sobre cómo la universidad ha adoptado políticas que favorecen la equidad. “Como institución hemos desarrollado políticas internas para fomentar la equidad y la no discriminación, por ello este taller es muy importante. La incorporación del enfoque de género en la docencia es un elemento vital para el efecto transformador que queremos lograr en la universidad, le entrega elementos a los y las docentes para reflexionar acerca de sus propias concepciones de género y detectar aquellas prácticas que pueden producir ciertos sesgos de discriminación y que no nos damos cuenta existen”, indicó.

Las consultoras de ComunidadMujer Loreto González y Carolina Peyrin fueron quienes dictaron el taller, que contó con una amplia participación de profesores y ayudantes de la UTalca. Las profesionales se refirieron a los estereotipos de género desde la niñez, que tienen como consecuencia que pocas mujeres se interesen por seguir una carrera en el área de STEM y cómo se debe trabajar en torno a esta temática para ir disminuyendo esta brecha que se genera desde temprana edad. “El diagnóstico es que se requiere del aporte tanto de mujeres y de hombres en la producción del conocimiento científico y en el desempeño de los trabajos del área de tecnología, ciencias y matemáticas”, comentó Peyrin.

Uno de los asistentes al taller, el profesor Jorge Hinojosa, director del Departamento de Tecnologías Industriales, destacó que la actividad “permitió ver que los temas de sesgo de género parten en la niñez y que a medida que se crece éstas van aumentando. Nos permitió darnos cuenta de que estas situaciones son algo real, que es un problema que está dentro de toda la sociedad, por ende, también dentro de nuestra facultad. Realmente espero que sirva para que todos podamos revisar nuestras formas de dar clases, nuestros tratos hacia los y las estudiantes, y que permita que seamos una mejor facultad para nuestro alumnado”.

Ingenieras para el mundo

Una de las acciones concretas que desarrolló la Facultad de Ingeniería en relación a disminuir las brechas de género para el acceso a las carreras fue la creación del programa de acceso a la UTalca denominado Ingenieras para el mundo, que partió durante el año 2019, para la admisión 2020.

“Esperamos que este programa potencie el interés de las estudiantes mujeres que postulan en primer año y que se matriculen en nuestras carreras”, precisó el decano, quien agregó que la expectativa es que todas estas medidas en conjunto favorezcan la participación femenina en las carreras de ingeniería. “Este es un tema no solo local, sino que una tendencia mundial, ya que su integración sin duda engrandece el desarrollo de las ciencias y las tecnologías”, puntualizó.

 

COLUMNA: Sí, hoy hay mucho en juego

Publicado por Alejandra Sepúlveda en Género y educación , Institucionales , Liderazgo , Mujer y trabajo , Noticias destacadas , Prensa Escrita , Fecha 4 junio , 2020

Por Alejandra Sepúlveda Peñaranda, directora ejecutiva de ComunidadMujer.

Preocupa la tremenda falta de perspectiva de género en la estrategia y medidas de las autoridades para abordar esta crisis. Un botón de muestra: dentro de las cajas que hoy distribuye el Estado a las familias no hay un kit de higiene para las mujeres, protocolo más que conocido a nivel mundial en catástrofes”.

En menos de una semana, el gobierno tuvo que bajar de sus redes dos videos de campañas vinculadas con temas de género. El primero, “La casa de Lala”, patrocinado por la Subsecretaría de la Niñez, versaba sobre el “papá” y el teletrabajo. Pero la historia tenía una enorme carga de estereotipos que están a la base de la discriminación hacia las mujeres. También naturalizaba el comportamiento agresivo del papá, que descargaba su ira contra una caja con sus elementos de trabajo, mientras su esposa e hijos lo observaban comprensivos. Inentendible.

El segundo video irrumpió este lunes en las redes del Ministerio y del Servicio de la Mujer y la Equidad de Género. La campaña #CuentasConmigo mostraba a un abuelo, con pasado de agresor, que escribía una carta a su nieta maltratada por su pololo, donde hacía su propio mea culpa. El video no tenía un mensaje claro a la víctima del tipo “no toleres más violencia, denuncia o busca ayuda”, tampoco para el agresor, diciendo “la violencia es un delito”. Un despropósito mayúsculo, más en estos momentos, cuando muchas mujeres están encerradas con sus agresores por la cuarentena y lo que urge son políticas públicas claras de información y protección hacia las víctimas.

Estos episodios reflejan un problema de fondo: sin un marco teórico común sobre la violencia de género -pese a los ríos de tinta escritos al respecto-, ésta se seguirá reproduciendo y el Estado no podrá dar una respuesta eficaz a una de las más complejas lacras de nuestra sociedad.

Preocupa, también, la tremenda falta de perspectiva de género en la estrategia y medidas de las autoridades para abordar esta crisis. Y no es porque las organizaciones de mujeres no lo hayamos planteado, siempre con actitud dialogante y propositiva. Un botón de muestra: dentro de las cajas que hoy distribuye el Estado a las familias no hay un kit de higiene para las mujeres, protocolo más que conocido a nivel mundial en catástrofes.

Si hoy la voluntad es llegar a un acuerdo nacional para salir de esta emergencia, no podemos hacerlo aplicando las fórmulas de siempre. Urge reparar las desigualdades estructurales y eso pasa por entender que cada decisión o medida que tomamos afecta de manera diferente a hombres y mujeres: ellas son las principales afectadas por de esta pandemia, más cuando la pobreza y la vulnerabilidad arrecian. Y sabemos que cada peso que el Estado gasta en una mujer, es uno que ella invierte en el bienestar de sus familias, tal como lo ha comprobado ampliamente en sus investigaciones de impacto la economista Premio Nobel Esther Duflo.

Las mujeres son claves en la recuperación económica y es hora de reconocerlo. El Presidente podría partir, como le sugerimos en reunión el 22 de abril, declarando públicamente el compromiso del gobierno con un manejo de crisis con perspectiva de género. Sí, hoy hay mucho en juego. No podemos permitir retrocesos en lo que tanto nos ha costado avanzar.

Columna publicada en La Tercera, el jueves 04 de junio de 2020.