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Opinión

COLUMNA: La primera gran lección de la pandemia

Publicado por Alejandra Sepúlveda en Institucionales , Liderazgo , Mujer y política , Mujer y trabajo , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 2 julio , 2020

Por Alejandra Sepúlveda Peñaranda, Directora Ejecutiva de ComunidadMujer.

¿Cómo avanzamos? ¿Cómo llegamos a más acuerdos como el que unió a las fuerzas políticas en torno a un nuevo proceso constituyente o el que dio un marco expansivo al gasto fiscal para enfrentar la crisis? La respuesta, al decir de Duflo, está en poner la dignidad de las personas en el centro de la protección social, en un mundo riesgoso e incierto. Probablemente, ahí está la verdadera oportunidad de recuperar la confianza”.

El martes se conoció la resolución del Consejo de la Alta Dirección Pública sobre la rebaja de la dieta parlamentaria y de secretarios de Estado en un 25% y en un 10% la del Presidente, intendentes y subsecretarios/as. A la espera de la designación de una comisión que debe fijar dichas remuneraciones cada cuatro años, esta medida va en la dirección correcta, pese a que “es completamente insuficiente” -según el propio Consejo- para resolver la crisis de confianza que afecta a las instituciones. Y llega en un momento dramático para el país, cuando se han destruido en dos meses 1,5 millones de puestos de trabajo y el desempleo ya subió a cifras inéditas: 11% en hombres y 11,5% en mujeres. Mientras la economía se desploma, surge con nitidez el paisaje de pobreza y necesidad.

Se oscurece nuestro horizonte con un virus que no da tregua y, más que nunca, necesitamos del buen hacer de la política, la democracia y sus instituciones. Es una de las primeras lecciones que deja esta pandemia, a la luz de la experiencia internacional, con la Primera Ministra neozelandesa a la cabeza, y al decir de muchos analistas. Sin ir más lejos, la premio nobel de Economía Esther Dufloó, comentaba el viernes recién pasado el mal momento Latinoamericano y la confianza en los gobiernos como determinante del éxito en el manejo de la crisis. “Si son eficaces, se crea confianza y sentido colectivo (…) si se percibe que fracasan, eso puede acelerar el desastre”.

Palabras que resuenan fuerte acá, ante una trayectoria larga de pérdida de certidumbre y seguridad de la ciudadanía, que obliga a enmendar el rumbo, no sólo utilizando todas las herramientas de apoyo al alcance, sino también con liderazgos empáticos, que escuchan y son capaces de alcanzar acuerdos duraderos en aras del bien común.

Por eso, no ayudan afirmaciones como las del intendente de Santiago respecto del caso Fruna. La autoridad tildó de “estupidez” que un jardín infantil operara irregularmente para dar respuesta a las operarias de la empresa obligadas a trabajar, a pesar de su cuestionable giro como “servicio esencial”. Pero nada dijo sobre el fondo: madres que no tienen cómo resolver el dilema del cuidado de sus hijos durante el estado de catástrofe y que, ante la necesidad, aceptan las condiciones de su empleador. Ellas, al igual que miles de trabajadoras con hijos menores de un año, siguen esperando una respuesta del Estado que ha tardado demasiado en llegar: un posnatal de emergencia u otras alternativas que no precaricen más su situación y las empuje a la inactividad.

¿Cómo avanzamos? ¿Cómo llegamos a más acuerdos como el que unió a las fuerzas políticas en torno a un nuevo proceso constituyente o el que dio un marco expansivo al gasto fiscal para enfrentar la crisis? La respuesta, al decir de Duflo, está en poner la dignidad de las personas en el centro de la protección social, en un mundo riesgoso e incierto. Probablemente, ahí está la verdadera oportunidad de recuperar la confianza.

Columna publicada en La Tercera, el jueves 02 de julio de 2020.

COLUMNA: Los retos del mundo laboral

Publicado por Claudia Yachan en Institucionales , Liderazgo , Mujer y trabajo , Noticias destacadas , Prensa Escrita , Fecha 13 febrero , 2020

Por Alejandra Sepúlveda Peñaranda, directora ejecutiva de ComunidadMujer.

Porque trabajadores y trabajadoras no aparecen espontáneamente en sus espacios laborales, sino gracias al trabajo doméstico y de cuidado que les permitió llegar allí, es necesario valorarlo. Estas tareas son condición necesaria para generar riqueza y reproducir el sistema económico y social, a pesar de que son doblemente castigadas al no ser remuneradas ni contar con previsión social, seguros o vacaciones”.

Desde el inicio de la crisis social, la actividad económica ha descendido, lo que se refleja en las altas cifras de despido reportadas por la Dirección del Trabajo. Hoy la tasa de desocupación es mayor entre las mujeres (7,7%) que entre los hombres (6,5%), según las últimas cifras disponibles del INE.

Para hacer frente a este escenario, el gobierno presentó un proyecto que busca proteger el empleo y, entre otras medidas, propone la reducción temporal y pactada por hasta un 50% de la jornada laboral, con un complemento de hasta un 25% del salario del trabajador/a, con cargo al Fondo de Cesantía Solidario. A ello se suma el debate en el Congreso por la reducción de la jornada laboral, si bien la Mesa Técnica convocada para analizar esta reforma recomendó suspender temporalmente su tramitación, y propuso, a la luz de la experiencia internacional, fórmulas para incluir adaptabilidad y gradualidad en su implementación.

Se trata de una discusión que desafía a la clase política y que se debe abordar con perspectiva de género, ya que se trata de medidas que afectan de manera distinta a hombres y mujeres. Según la ENUT de 2015, la carga global de trabajo (tiempo destinado al trabajo remunerado y al no remunerado), en un día hábil tipo de las y los ocupados, alcanza las 52,5 horas promedio entre las mujeres y 43 horas entre los hombres. En otras palabras, una mujer promedio en Chile trabaja más que la actual jornada completa legal, e incluso más de 48 horas, tiempo considerado excesivo por la OIT (2008) y también el momento cuando la productividad empieza a ser negativa (Pencavel, 2014).

Porque trabajadores y trabajadoras no aparecen espontáneamente en sus espacios laborales, sino gracias al trabajo doméstico y de cuidado que les permitió llegar allí, es necesario valorarlo. Estas tareas son condición necesaria para generar riqueza y reproducir el sistema económico y social, a pesar de que son doblemente castigadas al no ser remuneradas ni contar con previsión social, seguros o vacaciones. Recientemente, ComunidadMujer estimó que el aporte al PIB de estas labores alcanza el 22%, superando incluso a la minería, el comercio y la industria manufacturera.

Se trata de una invitación a un cambio de mirada, reconocer estas labores y transitar hacia una comprensión amplia del trabajo —que incluya las responsabilidades familiares y tareas domésticas—, propiciando un mejor diseño del espacio laboral. A su vez, dentro del espacio doméstico, es crítica su redistribución de manera equitativa y corresponsable, para que la futura reducción de la jornada laboral signifique también para ellas un mayor bienestar, a través de más espacio de descanso y oportunidades en el uso del tiempo.

Un nuevo mundo laboral debe emerger de la crisis y para ello se requiere impulsar el desarrollo de una Estrategia Nacional para la Calidad de Vida Laboral, demostrando una potente voluntad política para renovar y resignificar este espacio, en el que mujeres y hombres desarrollamos gran parte de nuestra vida.

Columna publicada en Opinión de La Tercera, el jueves 13 de febrero de 2020.

COLUMNA: Un Nuevo Pacto Social

Publicado por Alejandra Sepúlveda en Institucionales , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 25 octubre , 2019

Por Alejandra Sepúlveda Peñaranda, directora ejecutiva de ComunidadMujer

¿Cómo salimos de esta? Con humildad, reconociendo la responsabilidad que a cada cual le cabe en la profundización del malestar social, en haber aceptado un modelo que genera riqueza, pero que la distribuye inequitativamente, provocando una crisis de confianza y de desafección con el sistema político y la élite gobernante, cada vez más alejada de la gente.

Escucho desde mi oficina la protesta con cacerolazos, pacífica y entusiasta de miles de personas en Plaza Italia. Ya suma una semana de estallido social en medio del Estado de Emergencia decretado por el gobierno y tengo la convicción de que nada puede ser igual que antes. Y no debiera serlo, cuando se cuentan cerca de 20 personas muertas estos días, al menos cinco de ellas en manos de agentes del Estado -según el INDH-, y una destrucción inmensa.

Hemos protagonizado una escalada de violencia nunca vista en democracia, con militares en la calle y la amenaza latente de que las cosas se salgan más de control. Pero sobre todo hemos protagonizado marchas multitudinarias en distintas ciudades, exigiendo cambios rotundos a las condiciones de vida de quienes habitamos este país, hartos de tanta desigualdad.

Por fin este lunes el Presidente Piñera anunció una agenda para hacer frente a esta crisis social y política, pero también económica: la de los bolsillos de las familias que no logran solventar el elevado costo de vida y contar con mínimas condiciones de protección frente a vicisitudes que pueden ocurrir: pérdida del empleo, una enfermedad catastrófica, no tener un techo seguro para vivir o la pobreza en la vejez, siendo las mujeres las más afectadas en todos los escenarios.

COLUMNA: La guagua en el podio

Publicado por Claudia Yachan en Género y educación , Institucionales , Institucionales , Mujer y política , Mujer y política , Mujer y trabajo , Mujer y trabajo , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 24 marzo , 2019

Por Mercedes Ducci Budge, presidenta de ComunidadMujer

Resolver la crisis de cuidado que se avecina no será fácil. En nuestro país debiésemos comenzar por otorgar, de una vez, derechos exclusivos de cuidado a los hombres, posnatal y sala cuna, como hemos venido planteando.

La ministra de la Mujer de Nueva Zelandia, Julie Anne Genter, exponiendo con su guagua en brazos sobre la igualdad de género, fue una de las imágenes icónicas de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW63), que tuvo lugar en la ONU en Nueva York durante estas últimas dos semanas. Antes, la Primera Ministra Jacinda Ardern había sido pionera al llevar a su hija a la misma instancia. Como ella, ya el 2009 la parlamentaria Karla Rubilar y, más tarde, Camila Vallejos, hicieron noticia en Chile por ir a sesionar con sus hijas en brazos.

Unos, al ver las imágenes han dicho y dirán “Es un show. Sin duda, tienen quien cuide a sus hijos y podrían dejarlos en la casa”. Otros pensarán que es una forma de ganar popularidad y mostrarse cercanas.

COLUMNA: 2019 y la agenda de género ¿Qué es lo urgente?

Publicado por ComunidadMujer en Institucionales , Mujer y trabajo , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 10 marzo , 2019

Por Mercedes Ducci, Janet Awad, Esperanza Cueto, Paula Escobar, Anita Holuigue, Carla Lehmann, Alejandra Mizala, Andrea Repetto, Marcela Ríos, María Teresa Ruíz, Alejandra Sepúlveda, Loreto Silva, María Elena Wood, directoras de ComunidadMujer

Se trata de un reclamo transversal por más justicia social, una educación no sexista, autonomía, oportunidades económicas, igualdad en los salarios, acceder a posiciones de poder y toma de decisión, recibir protección efectiva contra la violencia y los abusos, corresponsabilidad en el reparto de roles y pensiones que no las empobrezcan aún más. Y eso, los 365 días del año. No solo un día conmemorativo.

Este 8M será recordado como una de las conmemoraciones del Día Internacional de la Mujer Trabajadora más movilizadoras de los últimos tiempos. Es imposible desconocer el poder e impacto que ha concitado esta fecha emblemática en la reivindicación de derechos y la igualdad de género en Chile.

Las mujeres en todo el mundo se han unido en un coro de voces diverso y transversal, para llamar la atención sobre las discriminaciones que aún sufren diariamente y que, no por estar socialmente normalizadas, parecen aceptables. Han querido que se escuchen sus historias, sus experiencias, sus demandas, sus reflexiones, porque está claro que hasta ahora no han sido suficientemente oídas, aun cuando las acompañe una avalancha de evidencia, de argumentos a su favor y una adhesión ciudadana cada vez mayor y sin precedentes desde el retorno a la democracia.