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Opinión

COLUMNA: Un tema “emergente”. ¿En serio?

Publicado por Alejandra Sepúlveda en Liderazgo , Mujer y política , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 19 noviembre , 2021

Por Alejandra Sepúlveda Peñaranda, presidenta ejecutiva de ComunidadMujer

Evidentemente aún queda camino por recorrer para una igualdad real y sustantiva. Por lo mismo, importa (y mucho) cómo vamos a sostener los avances alcanzados sin permitir retrocesos en institucionalidad, normas, derechos adquiridos y, al mismo tiempo, seguir empujando el cierre de brechas de género y cambios trascendentales para la vida de las mujeres. Este domingo nos corresponde ir a votar, ejerciendo nuestro poder ciudadano en una cita histórica, la más importante de las últimas décadas. Frente a todo lo que está en juego, no cabe abstenerse. ¡Todas y todos a las urnas!

“El feminismo existe desde el siglo XVIII, las leyes de aborto datan de la década del 70 y, según el debate de ANATEL, la igualdad de género es un tema emergente”, reaccionó en Twitter la académica y doctora en derecho Yanira Zúñiga, durante el último bloque de discusión entre la y los presidenciables el lunes pasado.

Fue un segmento que, entre los temas de igualdad de género y crisis climática, puso a prueba la convicción, credibilidad y claridad de quienes participaban, sin apropiarse de una causa que es colectiva, pero comprometiéndose con ella para impulsarla con voluntad política. Comentada fue la intervención de Marco Enríquez Ominami, autodenominándose autor del primer proyecto de ley de aborto en democracia, pero particularmente la performance de José Antonio Kast, quien tuvo la inadecuada salida de preguntar a la entrevistadora: “¿Usted es casada?”, para argumentar por qué las mujeres con dicho estado civil -y no las jefas de hogar- debían recibir más ayudas fiscales.

Es totalmente inapropiado calificar la lucha de siglos por el avance y reconocimiento de los derechos de las mujeres como un tema “emergente”. No sólo invisibiliza su historia, con logros y tragedias, sino también una profusa producción de conocimientos y movilización global.

Otra cosa es reconocer que, efectivamente, en los últimos años el feminismo pasó de ser una fuerza disruptiva a adquirir un protagonismo y poder social -hasta ahora- inédito, convirtiendo sus reivindicaciones en cuestiones clave para el avance hacia una sociedad más justa y sostenible. No se trata, pues, de problemas que recién “surgen” y a los que hay que atender entre un lote. Es fundamental entenderlos como un asunto transversal, a la base de la estructura del país que queremos construir. Por ello, señores/a candidatos/a, es ineludible que el próximo gobierno ponga esta agenda entre sus prioridades.

Sabemos, por las candidaturas, que temas como la instauración de un Sistema Nacional de Cuidado, la necesidad de una recuperación económica con perspectiva de género, avanzar en paridad en la toma de decisiones y en derechos sexuales y reproductivos, son parte de las propuestas de, al menos, tres presidenciables. Si se deja fuera el aborto, se llega a cuatro, de un total de siete candidatos.

Evidentemente aún queda camino por recorrer para una igualdad real y sustantiva. Por lo mismo, importa (y mucho) cómo vamos a sostener los avances alcanzados sin permitir retrocesos en institucionalidad, normas, derechos adquiridos y, al mismo tiempo, seguir empujando el cierre de brechas de género y cambios trascendentales para la vida de las mujeres, en tiempos en que se escribe una nueva Constitución por una convención paritaria y con elecciones generales para elegir nuevo Presidente/a, renovar la Cámara baja (155) y poco más de la mitad del Senado (27 de 50).

Este domingo nos corresponde ir a votar, ejerciendo nuestro poder ciudadano en una cita histórica, la más importante de las últimas décadas. Frente a todo lo que está en juego, no cabe abstenerse. ¡Todas y todos a las urnas!

Columna publicada en La Tercera, el 19 de noviembre de 2021.

COLUMNA: Consecuencias muy costosas

Publicado por Comunicaciones CM en Institucionales , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 4 noviembre , 2021

Por Alejandra Sepúlveda, presidenta ejecutiva de ComunidadMujer

“Un modelo que sistemáticamente abusa de las mujeres no puede alcanzar un desarrollo sostenible. Los nuevos tiempos exigen un Sistema Nacional de Cuidados como cuarto pilar de protección social”

Estamos en un momento crucial, a 16 días de la elección presidencial más importante de las últimas décadas y en medio de la redacción de una nueva Constitución que, en tiempo acotado, debería dotarnos de un renovado marco común de convivencia democrática.

Hay muchos temas que cruzan este momento. Y, sin dudas, entre los más relevantes están los vinculados con la igualdad de género. En tal sentido, y frente a las brechas agudizadas en la pandemia, cabe preguntarse: ¿El Estado tiene que priorizar una agenda de cuidados?

Sabemos que el reconocimiento del trabajo doméstico y de cuidados no remunerados (TDCNR) es uno de los deberes del Estado que se quiere instalar en la nueva Constitución, así como la consagración del principio de corresponsabilidad parental y social, tal como hemos propuesto. Coincide, además, con que una de las maneras más comunes de reconocer estas labores es a través del sistema de pensiones, en álgido debate estos días.

Sin duda, el próximo gobierno tendrá que liderar una reforma previsional, con perspectiva de género, y hacerla sostenible. Es una prioridad para las personas que lleva más de 10 años en discusión sin llegar a puerto, con las serias consecuencias que vemos hoy.

La manera injusta en la que socialmente organizamos los cuidados, depositándolos casi exclusivamente en las mujeres, debe encontrar nuevas soluciones, que pasan por las llamadas “Tres R”: Reconocimiento, Reducción y Redistribución. Porque la realidad hoy tiene consecuencias muy costosas para ellas: un notorio déficit de tiempo para el autocuidado y el ocio, para educarse, aumentar su capital humano, desarrollar una actividad remunerada que les dé autonomía y la precariedad en la vejez.

Así se hizo palpable cuando tuvimos que convivir encerrados por la pandemia. La carga de TDCNR creció en los hogares y el Banco Central replicó el ejercicio que presentamos en marzo de 2020, para ver cuánto había aumentado la contribución de este trabajo a la economía: de un 22% del PIB ampliado en 2015 al 26% en 2020.

Un modelo que sistemáticamente abusa de las mujeres, al no proveer infraestructura y servicios de cuidado, ni retribuir monetariamente este trabajo a través de transferencias directas, créditos jubilatorios, pensiones de sobrevivencia, prestaciones básicas o una renta universal, como lo han hecho otros países, no puede alcanzar un desarrollo sostenible. Los nuevos tiempos exigen la construcción de un Sistema Nacional de Cuidados como cuarto pilar de la protección social, sumado a las pensiones, educación y salud.

La conducción de este proceso debe ser liderada por un Estado activo, que proponga una agenda de cuidados integral y contundente, que provea los recursos, organice la institucionalidad necesaria para implementarla y promueva que el mundo privado también se haga corresponsable. El nuevo ciclo sociopolítico tiene un tremendo desafío por delante.

Publicada en La Tercera el 4 de noviembre de 2021

COLUMNA: Cuarto retiro: una mala política evitable

Publicado por Daniela Sanchez M. en Mujer y trabajo , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 22 octubre , 2021

Alejandra Sepúlveda Peñaranda, Presidenta Ejecutiva de ComunidadMujer.

No hay más tiempo que perder. La invitación es a abandonar el populismo y hablar en serio de un sistema de seguridad social efectivo, con perspectiva de género”.

A menos de cinco semanas de las Presidenciales y con la política al rojo, es decepcionante ver cómo el populismo se apodera de la toma de decisiones en temas tan críticos para el devenir del país, como el cuarto retiro de los fondos previsionales, proyecto que reinicia su discusión en el Senado el próximo lunes.

Una a una, las candidaturas que prometieron no impulsar la iniciativa, de mediar el IFE reforzado, han dado pie atrás, demostrando no atender ningún argumento técnico que los saque de esta fiebre. Ello, aun cuando admiten, sin ambages, que es una mala política pública, que tendrá efectos nocivos sobre la inflación y el encarecimiento de la vida, pero también sobre cualquier sistema de seguridad social sostenible que se intente diseñar en adelante. Se suman a esta ola, las y los parlamentarios que ya anunciaron su voto favorable, en medio de sus propias campañas a la reelección.

La ciudadanía ciertamente aspira a mayores niveles de bienestar en la vejez. En diversos sondeos apoyan un sistema más solidario en el que puedan mantener un pilar contributivo propio. Con todo, el desfonde de los ahorros de la capitalización individual por los sucesivos retiros del 10%, dificulta cualquier reforma bien pensada y que cumpla su verdadero objetivo: pensiones dignas.

Sabemos que tras el tercer retiro (al 30 de junio de 2021) había 2,2 millones de personas con saldo cero en sus cuentas individuales. Esto equivale a que el 78,8% de quienes tenían menos de un millón de pesos ahorrados el año pasado, realizó uno o más retiros que le significaron quedarse sin nada: 68,5% de los hombres y 86,8% de las mujeres. Ante un cuarto retiro, 2,8 millones de personas más podrían enfrentar la misma situación (Superintendencia de Pensiones).

Y una vez más las mujeres son las más perjudicadas, porque la capitalización individual reproduce y amplifica las brechas de género que se dan en el mercado laboral, lo que se traduce en un menor ahorro de ellas.

Con el objetivo de aportar a soluciones sostenibles, ComunidadMujer presentará en los próximos días un nuevo estudio que recoge las formas en las que internacionalmente se reconoce el trabajo de cuidados no remunerado. Una de las más importantes, es la fórmula que, dentro del sistema de pensiones, considera el tiempo dedicado a estas labores que interrumpen las trayectorias laborales de las mujeres que cuidan, cuestión dramáticamente visible en esta pandemia.

Junto con el reconocimiento del trabajo de cuidado no remunerado como una actividad productiva esencial para el funcionamiento social, económico y político del país -que esperamos tenga la nueva Constitución-, se trata de pasos clave que se deben dar para transformar las condiciones y trayectorias de vida que hoy son muy desiguales y que estamos convencidas, los retiros no ayudan a cambiar.

No hay más tiempo que perder. La invitación es a abandonar el populismo y hablar en serio de un sistema de seguridad social efectivo, con perspectiva de género.

Columna publicada en La Tercera el viernes 22 de octubre de 2021.

COLUMNA: “Crisis migratoria: pregúntenle a Merkel”

Publicado por Comunicaciones CM en Noticias , Noticias destacadas , Fecha 15 octubre , 2021

Por Alejandra Sepúlveda Peñaranda, presidenta ejecutiva de ComunidadMujer

Angela Merkel, ex canciller de Alemania, dejó el poder tras 16 años sucesivos con un 71% de aprobación, suscitando un vacío difícil de llenar. Es claro que su partida no la despojará del sitial de gran estadista, de esas que marcan una época.

Los muchos análisis, destacan su actitud promotora de acuerdos y la defensa de la democracia, el libre comercio y el orden internacional como sellos de su gestión, en la que atravesó momentos muy difíciles, que premiaron o castigaron su popularidad. Uno de esos fue la crisis de refugiados/as en 2015, que afrontó en su tercera carrera electoral, rompiendo su “regla de oro” de evitar temas polarizantes. 

Tras visitar un centro de refugiados, decidió abrir durante un año las fronteras a un millar de personas migrantes sirias, afganas e iraquíes que huían de guerras y persecuciones, bajo la consigna: “Lo lograremos (…) Alemania ayuda donde hay que ayudar”. Un giro impensado que le valió críticas, una respuesta poco solidaria de sus pares que no la secundaron con el mismo ímpetu y el avance de la ultraderecha en su país. Merkel, no obstante, nunca se arrepintió de su determinación. “Tomaría las mismas decisiones esenciales”, declaró cinco años después, invocando el deber humanitario. 

Imposible no pensar en este liderazgo decidido y fraterno, que se extraña en Chile al enfrentar la crisis migratoria. Por estos lados parecen olvidar que se trata principalmente de familias venezolanas que huyen de una dictadura férrea y que entran irregularmente, sin un proyecto migratorio claro, para sobrevivir en calles y plazas, con escasa ayuda y opciones de visado, pero con la esperanza de un futuro más digno. Según el Servicio Jesuita a Migrantes, los ingresos por pasos fronterizos no habilitados se han multiplicado siete veces desde 2018, cuando el gobierno de Piñera estableció medidas administrativas restrictivas, con foco en Seguridad Nacional. Ni las cuestionadas expulsiones con overoles blancos han logrado detener este éxodo de miles de personas.

Por cierto, ningún país del mundo puede hacerse cargo solo del problema, ni siquiera la fuerte Alemania. Por eso se requiere una estrategia integral, que incluya la cooperación internacional, en particular de la región; una política que promueva el equilibrio entre la legítima aspiración de permitir una migración segura, regular y ordenada y la ayuda humanitaria con irrestricto respeto a los derechos humanos.

Esto no puede dejarse al criterio de la ciudadanía ni a la manipulación de una ultraderecha que propone construir zanjas. La autoridad -central y local- debe dar gobernabilidad con diálogo. Chile puede ser un país que acoge y que regulariza al que llega, bajo sus condiciones, y también uno que evita la penosa estigmatización, que sólo empeora la convivencia hasta llegar a extremos como lo ocurrido en Iquique, con la quema de las pocas pertenencias de familias venezolanas, en medio de discursos de odio. La señal de la autoridad debe ser clara y consistente. Si no, pregúntenle a Merkel.

Columna publicada el viernes 8 de octubre de 2021 en La Tercera

[Declaración] Irrestricto rechazo a la violencia

Publicado por ComunidadMujer en Institucionales , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 2 octubre , 2021

En el Día Internacional de la #NoViolencia, queremos enfatizar la importancia de que como sociedad no sólo condenemos, sino denunciemos cualquier manifestación de maltrato hacia las mujeres y la niñez y, por cierto, no relativicemos y naturalicemos estas conductas.

No hay dobles lecturas: es inaceptable que seamos golpeadas, que las niñas y niños vivan en condiciones vulnerables y que se piense que ello no es reprochable humana y éticamente. Golpear “a veces” es violento y cualquier declaración que apunte a restar gravedad a estas conductas, como las que hemos conocido en las últimas horas y que aluden a lo vivido por un candidato presidencial, no es tolerable.

Estamos a pocos meses de una nueva elección presidencial, proceso esencial para la democracia. Es por esto que hacemos un llamado a todas y todos los actores a trabajar con convicción para poner fin a la violencia de género. Y, especialmente al Congreso, a aprobar de una vez por todas la Ley de Violencia Integral, que vendría a dar, por primera vez, un marco legal amplio sobre uno de los grandes flagelos de nuestra sociedad, más allá de leyes fragmentadas que se han orientado a situaciones específicas y que no permiten un abordaje más eficaz de esta problemática por parte del Estado.

Este es el momento de propiciar un debate con altura de miras, de profundo respeto y que aborde con seriedad los temas de fondo que debemos solucionar en Chile.

Alejandra Mizala, Esperanza Cueto, Marisol Alarcón, Janet Awad, Susana Claro, Mercedes Ducci, Paula Escobar, Cecilia García Huidobro, Paula Molina, Rosario Navarro, Nicole Nehme, Valentina Paredes, Marcela Ríos, directoras de ComunidadMujer. Alejandra Sepúlveda, presidenta ejecutiva.

*Ilustración: ONU Mujeres