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Alejandra Sepúlveda sobre el proceso constituyente: “El desafío hoy día es cómo logras que esa paridad también se exprese en los contenidos, una Constitución con perspectiva de género”

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  • La directora ejecutiva de Comunidad Mujer, Alejandra Sepúlveda Peñarada, conversó con El Mostrador Braga en torno a las condiciones bajo las que se llevará a cabo la paridad en la Convención Constitucional, sobre la crisis de representatividad que se vive en el país y la forma en que algunas barreras estructurales han obstaculizado el desarrollo de las mujeres en la vida política.

Entrevista publicada en El Mostrador el jueves 12 de noviembre de 2020.

¿Cuáles son las condiciones que las mujeres han debido sortear históricamente al enfrentar una vida política? ¿Cómo funcionará en la práctica la fórmula de paridad de modo que se exprese en los resultados de la nueva Constitución? Ante la crisis de representatividad existente en Chile, ¿se puede pensar en enfrentar un proceso constituyente paralelo que considere mayor participación ciudadana? La periodista y directora de Comunidad mujer, Alejandra Sepúlveda, respondió estas y otras interrogantes en entrevista con El Mostrador Braga.

“Quiero decirte que el tema de la paridad de género es un logro histórico, pero hay que hacerlo realidad en la nueva Constitución. No está dado, no solo porque haya un 50% de mujeres que vaya a redactar la nueva Constitución está dado que todos los principios, los valores, los derechos que nos importan vayan a estar representados”, expresó para iniciar esta conversación.

Algunas barreras estructurales para las candidaturas femeninas

En un plano general, el financiamiento político,las posibilidades de despliegue territorial, las “trenzas de poder” ligadas a las cuotas de género al interior de los partidos políticos –su real representatividad y oportunidad- y sobre todo la disponibilidad en términos de tiempo para enlistarse en actividades políticas son algunas barreras que dificultan las candidaturas femeninas, “sabemos que las mujeres son las principales cuidadoras de la familia”, por lo que justificaría que sean ellas quienes menos tiempo tienen para dedicar a este tipo de labores, que por cierto están sujetas a horarios extensos y alta demanda.

El poder asignado a los partidos políticos es un nudo crítico del proceso constituyente y principal emplazamiento por parte de los candidatos independientes, situación que se acentúa para las mujeres, quienes históricamente han peleado para que se cumplan cuotas de género al interior de los partidos. “Entonces, nosotras dijimos: tenemos la experiencia de que las cuotas de género no aseguran un resultado paritario, porque las mujeres siendo competitivas y siendo buenas candidatas no logran ser elegidas en la misma proporción que los hombres por todas estas barreras estructurales”.

Fórmulas de paridad: la mitad de 155 cupos efectivos para mujeres en la Convención

Dado este escenario, fue necesario encontrar una fórmula que hiciera efectiva la elección del 50% de los escaños para mujeres en la Convención, “una fórmula que permita la paridad en el resultado, no solamente en la competencia de las listas”, indicó Alejandra quien expresó su interés en participar la convención constitucional apoyada por Comunidad Mujer.

La norma contempla que las listas sean conformadas por igual cantidad de hombres y mujeres, dependiendo de los cupos por distrito: “primero es importante porque es paridad en distritos, no en la lista nacional y los distritos tienen diferentes magnitudes, hay distritos que son pares e impares con más o con menos escaños”, expuso.

En segundo lugar, si existieran desequilibrios de paridad por sub o sobre representación de convencionales por lista, por tanto “en la práctica ningún pacto puede no hacer el mecanismo de corrección final y ese mecanismo significa que si la lista no es paritaria o es desequilibrada en términos de género (en los distritos impares) se va a tener que hacer esa corrección que mantiene la paridad en el resultado”. (La corrección a la que hace referencia se encuentra indicada en la ley 21.216: paridad de género para el proceso Constituyente).

“O sea de verdad vamos a tener –con todas las dificultades- una Convención Constitucional con 155 miembros… bueno ahora se van a discutir los escaños reservados para pueblos originarios, pero en lo que hoy día está planteado sí va a haber una proporción paritaria de hombres y mujeres”.

Que la paridad no sólo sea para las candidaturas, sino para los escaños efectivos, no es la única y verdadera inquietud de este proceso, para la directora de Comunidad Mujer “el desafío hoy día es cómo logras que esa paridad también se exprese en los contenidos de la Constitución, en el fondo que tengamos una Constitución que tenga perspectiva de género, que consagre la democracia de género y que en todos sus contenidos se apueste por la igualdad para todas las personas independiente de su identidad de género, de su orientación sexual o sea primero una igualdad en dignidad, pero también lo que se llama igualdad sustantiva e igualdad real”.

La crisis de representatividad

Conocemos las demandas de género que son urgentes de discutir y redactar en la nueva Carta Magna, también las expectativas que existen en torno a este nuevo proceso y las desconfianzas que se han generado al interior de la sociedad en relación a las y los representantes de la ciudadanía en la aclamada convención. Y es que la crisis de representatividad existente en Chile es un tema latente que se encuentra lejos de ser resuelto a pesar del contundente resultado obtenido en el plebiscito del 25 de octubre.

¿Quiénes serán las y los escogidos para defender los intereses de la ciudadanía? ¿Cuál es la ventaja de los partidos políticos frente a las candidaturas independientes? ¿Es necesario recurrir a un proceso constituyente paralelo que desconcentre el poder de decisión en la política partidaria y exprese la opinión de la ciudadanía en términos concretos? Estas interrogantes se han puesto en la luz pública con determinación, puesto que de su resolución dependen en gran medida los resultados del proceso constituyente.

Respecto de esta situación, Alejandra Sepúlveda expone, “a pesar del triunfo contundente, el proceso aún sigue siendo frágil porque estamos en un sistema con unas reglas del juego que favorecen mucho más a los partidos políticos que a las opciones que vienen más genuinamente de la ciudadanía o de estos grupos de independientes o de la sociedad civil. Nosotras no estamos en contra de los partidos, pero evidentemente hay un problema que tiene que ver con la legitimidad del proceso, porque la ciudadanía ha expresado que quieren que las personas que lleguen a la convención sean más representativos de la diversidad de nuestra sociedad, de lo que hoy día somos y eso se ha hecho mucho más expreso”.

Sin duda es algo que se evaluará en retrospectiva “yo entiendo esta duda de cuán realmente representativo sea este proceso, probablemente lo vamos a llegar a saber recién con el resultado, nosotros esperamos que en estas semanas se resuelvan las barreras para los independientes, porque somos muchos y participamos en distintos grupos y pienso que generar procesos de participación en donde se incluyan mecanismos de participación ciudadana es positivo”, indica.

Y agrega respecto de los lineamientos a seguir una vez conformada la convención “yo creo sinceramente que uno de los desafíos que va a tener la convención cuando se conforme es generar un reglamento que incluya mecanismos de participación, es decir, la convención tiene que establecer un diálogo permanente con la ciudadanía y eso significa establecer mecanismos de distinto tipo de democracia ciudadana que permitan que eso se dé”, dice y recuerda el proceso constituyente diseñado por la presidenta Michelle Bachelet, que dispuso un sistema en escala desde encuentros autoconvocados, consideró el nivel territorial y comunal “abriendo la discusión a distintos ámbitos de participación social”.

Por tanto, ante la tentativa de algunas organizaciones independientes de generar un proceso constituyente paralelo, expresa “siempre y cuando esos procesos paralelos tengan sentido ciudadano para recoger la opinión de las personas para contribuir con ideas, alimentar el trabajo con ideas que sean representativas y en un espíritu no confrontacional, me parece que es positivo, pero hay que encausarlo. La elite política tiene que estar a la altura de lo que hoy la ciudadanía está pidiendo, ha estado súper claro, los partidos políticos no pueden cooptar el proceso tiene que haber un tiraje de la chimenea de realmente abrir espacios para los independientes para que otras personas puedan generar los mecanismos para que eso sea posible y por supuesto que hay que escuchar a la ciudadanía”, comentó.

Principales demandas para una Constitución con perspectiva de género

Respecto de aquellos contenidos de género que deben plasmarse en la Constitución Sepúlveda asegura que “van a estar en juego varias cosas”, que centralmente se desplazan desde el cuidado de la democracia hasta la oportunidad de tener una vida digna donde todos las personas cuenten con mayores oportunidades para realizar su proyecto de vida, “por un lado el asegurar una democracia que sea proporcional y paritaria, es decir que las personas independiente de su identidad de género puedan estar representadas en los poderes del estado, en el poder ejecutivo, en el poder legislativo, en el poder judicial, en los organismos autónomos, en todas las instituciones que influyen en la vida de todos”, apunta.

Otro ámbito importante en el que es necesario trabajar es “en cuáles son los derechos que se reconocen; que finalmente se fortalecen en una nueva Constitución. Por supuesto el reconocimiento a los derechos humanos fundamentales de las mujeres y de las personas con su orientación e identidad sexual y entre esos está la no discriminación que es algo que hoy no está expreso en la Constitución del 80, lo que significa consagrar el derecho a una vida libre de violencia, el derecho a la igualdad salarial, el derecho al reconocimiento del trabajo no remunerado, los derechos sexuales y reproductivos, el derecho al cuidado sanitario, básicamente todos aquellos derechos que les permitan a las personas (a las mujeres en particular, pero a todos) desarrollar un proyecto de vida digno, un proyecto que tenga expectativas y posibilidades de desplegarse y de acceder a los bienes y a los recursos de la sociedad, esas son cosas que hay que trabajar fuertemente”, finalizó.