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Opinión

COLUMNA: Reconstruir mejor

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Por Mercedes Ducci, presidenta de ComunidadMujer.

Hemos visto, en todo el mundo, la marca del liderazgo femenino en la manera en que los países han enfrentado el Covid-19. En la etapa que vamos a atravesar como país en los próximos meses, la participación de las mujeres debe poner esa marca. Su rol puede ser clave para facilitar el nacimiento de una sociedad mejor avenida.

Estamos ad portas de un plebiscito para un proceso constituyente que requiere una participación constructiva de todos los sectores, en un escenario en el que la cohesión social parece estar seriamente dañada. En sus inicios nuestra organización abogó por la amistad cívica. Ahora, la convivencia vuelve a ser un tema urgente.

Hoy, más que nunca, se necesitan puentes en el proceso de búsqueda de representatividad en que estamos. La historia ha demostrado que las mujeres han sido fundamentales en procesos similares en otros países, porque suelen buscar acuerdos en los que todos y todas estén representados; pueden cruzar barreras, porque los grupos antagónicos tienen menos desconfianza de las mujeres de los otros grupos. Persisten en la búsqueda de acuerdos y cuando éstos se logran, son más duraderos.

En el poder político, en las empresas, en los gobiernos locales, las juntas de vecinos, centros culturales y deportivos, asociaciones de padres y de alumnos, ellas hacen eso. Un 28% de las mujeres de 10 o más años participa en una organización social (Casen). Ellas están ahí, justamente, al interior de esos espacios donde se afianza el tejido social y donde se les permite a las personas soñar colectivamente, tejer redes, emprender y concretar soluciones para los problemas que los aquejan.

Para progresar de una manera sostenible sabemos que necesitamos una nueva forma de pensar el crecimiento económico, la vida en comunidad, las relaciones con el medio ambiente, el uso de los recursos, la convivencia política. Necesitamos volver a llenar de significado los conceptos de justicia, ciudadanía, participación, diversidad e inclusión, comunidad e igualdad de oportunidades.

También es indispensable, al trasluz de esta crisis, un sistema de cuidado más eficiente, avanzar en corresponsabilidad y empujar el cambio social que integre a los hombres en esas responsabilidades al interior de los hogares. Actuar decididamente en pro de una educación de calidad y sin estereotipos. Poner como verdadera prioridad la eliminación de la violencia contra las mujeres y las niñas. Reactivar, sabiendo que lo que se invierte en las mujeres tiene el mayor efecto en la pobreza. En esta coyuntura, en que es tan urgente actuar, debemos tomar impulso y reconstruir mejor, dando un salto hacia adelante.

Existe una creciente conciencia global de que la igualdad es piedra angular de una sociedad dinámica e inclusiva. Abrirse al liderazgo, la voz e influencia de las mujeres en las organizaciones e incluir la perspectiva de género en el diseño de políticas es esencial para asegurar que en la construcción de nuestro futuro se sumen todos los talentos por igual.

Columna publicada en La Tercera el viernes 14 de agosto de 2020.