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Cristina Bitar: Mujer y política

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Fuente: La Segunda

Es dificil ser mujer en política. No es sólo un tema de números o de patrones culturales. Como toda ocupación donde hay poder de por medio, quienes están acostumbrados a ejercerlo se resisten a que otros les quiten su espacio. Hace algunas semanas comentaba, con datos de www.candidaturaschile.cl, lo complejo que fue para los partidos cumplir la ley de cuotas, que pretende elevar el vergonzoso 16% de mujeres en el Congreso. Pero el problema no termina con el número de candidatas ni con el cumplimiento de la ley de cuotas. La cultura privilegia los tiempos y los mecanismos masculinos. La prensa y el público tienen expectativas de liderazgo que sólo se entienden desde lo masculino y las mujeres que ejercen poder ven cuestionada su capacidad intelectual, su temperamento o su capacidad de maneras que un hombre no es comúnmente cuestionado.

La semana pasada, un artículo de prensa trató los cambios en las estructuras de poder cercanas a un candidato. Pero uno de los involucrados era una mujer, la ex ministra Cecilia Pérez, que fue atacada hace meses por un comediante que la llamó con el denigrante –y racista– apelativo de “Monga”. El medio en cuestión, al tratar una supuesta pérdida de poder relativo de Pérez – algo que pasa todos los días en una campaña – tituló “La caída de la Monga”. Para el medio, la mujer en cuestión no es una “ex ministra”, una “mujer fuerte”, o “una samurái”. No, para ellos, Pérez es la Monga, el apelativo sexista por el cual el mismo comediante terminó disculpándose.

Eventos como éstos hacen que muchas mujeres duden de meterse en política. No se trata sólo de las dinámicas internas. También hay constantes expectativas sobre lo que podemos o debemos hacer. Nuestro liderazgo debe ser “maternal” y no “masculino”. Nuestra apariencia puede importar más que nuestras ideas. Y esto ocurre incluso en sociedades que han avanzado más en términos de igualdad de género. En el Reino Unido, todas las semanas hay medios o comentaristas que cuestionan la capacidad de Theresa May basados en su selección de zapatos o ropa. Son pocos, pero moldean opinión y generan expectativas.

Hemos avanzado harto en el camino hacia mayor igualdad, y mucho de ello se debe a mujeres que se han dedicado a abrir camino. La Presidenta es una de ellas. Pero, cada cierto tiempo, titulares como el mencionado pretenden “ponernos en nuestro lugar”. No se trata de cambios legales ni de normas, sino que de recordar que estamos en 2017, no en 1917.