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Opinión

COLUMNA: Prevenir la violencia de género

Publicado por Alejandra Sepúlveda en Género y educación , Género y educación , Institucionales , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 2 diciembre , 2018

Por Alejandra Sepúlveda Peñaranda, directora ejecutiva de ComunidadMujer

El Banco Mundial presentó la quinta edición de su informe Women, Business and The Law 2018, que mide la igualdad de derechos de las mujeres en 189 países. Bajo la premisa de que ninguna economía puede alcanzar todo su potencial sin participación plena de mujeres y hombres, el estudio ilustra cómo leyes y normas o la ausencia de ellas, limitan la participación femenina en la economía y socaban, por tanto, el crecimiento.

En el caso de Chile, comparándonos con otros países de la OCDE en siete indicadores, nuestros puntajes más altos son en: Incentivos al trabajo (100) y Acceso a las instituciones (91) y los más bajos: Uso de la propiedad (60), La protección de la mujer contra la violencia (40) y La capacidad crediticia (25).

Es claro que aún enfrentamos importantes discriminaciones legales, pero la violencia de género, más presente en el debate, merece un foco especial. El 38% de las mujeres de 15 años y más, declara haber sufrido algún tipo de violencia en su vida y la percepción mayoritaria (77%) es que ésta ha aumentado en los últimos cinco años (Subsecretaría de Prevención del Delito, 2017). Además, cifras oficiales registran 35 femicidios consumados y 105 frustrados en lo que va del año.

OPINION: Sala cuna, dar urgencia a la reforma

Publicado por ComunidadMujer en Género y educación , Institucionales , Mujer y trabajo , Mujer y trabajo , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 29 noviembre , 2018

Una reforma laboral tan esperada como la ley de Sala Cuna Universal requiere de urgencia en su discusión. El proyecto enviado por el Ejecutivo, hoy en la Comisión de Trabajo y Previsión Social del Senado, no debe quedar entrampado en las siguientes etapas de tramitación y terminar perdiéndose en el laberinto de urgencias y prioridades del trabajo legislativo. Esta es una reforma indispensable que, sin lugar a dudas, aumentará la participación laboral de las mujeres en nuestro país; por ello debe aprobarse sin dilación, sin excusas.

Son muchos los desafíos que impone un proyecto de ley que amplía el derecho a sala cuna de las trabajadoras, incluyendo la oferta de establecimientos, su ubicación geográfica, la propiedad, naturaleza jurídica, la calidad del servicio entregado, a quién se le otorga la titularidad del beneficio o quién administrará los recursos, entre otros.

COLUMNA: #Nolodejemospasar

Publicado por Paula Escobar en Género y educación , Género y educación , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 26 noviembre , 2018

Por Paula Escobar, Editora de Revistas de El Mercurio y directora de ComunidadMujer

Ayer se celebró en todo el mundo el Día Internacional por la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, iniciativa de Naciones Unidas que ha logrado cada vez mayor adhesión. Es que el impacto del movimiento Metoo es difícil de exagerar: en poco más de 12 meses se comenzaron a “desnormalizar” conductas que recién ayer eran “tolerables” para algunos. Desde los gritos y manoseos en la calle, hasta prácticas de acoso o franco abuso sexual en el trabajo, pasando por la violencia física y simbólica en las aulas universitarias, y en las propias casas.

La conmoción que causaron los testimonios de denunciantes chilenas y extranjeras, -sumado a la fuerza del movimiento feminista universitario-, produjo justamente que algunas prácticas dañinas, pero soterradas, hayan comenzado a ser rechazadas categóricamente. En primer lugar, por las propias mujeres, muchas recordando haber sufrido menoscabos o humillaciones en silencio y frustración contenida, sin poder hablar o denunciar, so riesgo de ser despedida, excluida, descalificada o considerada “exagerada”. Según un próximo estudio de la Fundación para la Confianza, el 39% de las mujeres dice haber sufrido abuso antes de los 18 años (versus un 18% de los hombres).

COLUMNA: Más escolaridad, más opciones

Publicado por Mercedes Ducci en Género y educación , Género y educación , Mujer y trabajo , Mujer y trabajo , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 18 noviembre , 2018

Por Mercedes Ducci, presidenta de ComunidadMujer

La educación es la puerta a un futuro mejor. Eso lo sabían los padres y madres, quienes por décadas han declarado que su principal objetivo es heredarles educación a sus hijos e hijas. Pero, tal como reveló el Informe GET 2018 de ComunidadMujer, en el caso de las mujeres, la relación entre educación y opciones en el mercado laboral es aún más determinante. Y donde eso queda meridianamente claro es en el trabajo doméstico.

Con el masivo acceso a una escolaridad superior a 12 años, la proporción de mujeres en Chile que se desempeñan como trabajadoras de servicio doméstico va en franco declive. Si en 1990 el 20,6% del total de mujeres que trabajaba se dedicaba a esta actividad, en 2017 la proporción disminuyó a menos de la mitad, sólo un 8,4% (INE, Encuesta Nacional de Empleo, 1990 y 2017). Se trata de uno de los cambios más importantes en el mapa laboral femenino, que no ha recibido suficiente atención.

COLUMNA: Mujeres y pensiones, epílogo de la desigualdad

Publicado por Alejandra Sepúlveda en Institucionales , Institucionales , Mujer y trabajo , Mujer y trabajo , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 28 octubre , 2018

Por Alejandra Sepúlveda Peñaranda, directora ejecutiva de ComunidadMujer

Los sistemas de pensiones no son neutros a las inequidades de género y el chileno las reproduce y amplifica. Por ello, resulta fundamental incluir en esta reforma el principio de solidaridad y el resguardo de la no discriminación y la igualdad de género.

Ad portas del anuncio del Proyecto de Reforma Previsional del Ejecutivo, es clave poner el foco en uno de los grupos en mayor desventaja: las mujeres. Vivimos cada vez más y es en la vejez cuando pagamos el costo de la educación desigual, la inequidad salarial y los obstáculos en el desarrollo laboral, que nos marginan de mayores oportunidades.

Esta trayectoria difícil provoca que las mujeres tengamos una pensión contributiva un tercio más baja que los hombres ($168.000 versus 262.000); que el 75% de las pensionadas reciba un monto inferior al salario mínimo líquido y que el 94% de las pensionadas en modalidad “Retiro Programado” reciba una por debajo de la línea de la pobreza, lo que las obliga a enfrentar una dura vejez.

Con un capital humano poco desarrollado, escaso poder de negociación y salarios bajos, resulta difícil alcanzar una pensión mayor. El sistema está basado en el “esfuerzo” individual, que no refleja la “voluntad” de cada persona para superar las adversidades en su etapa activa.

En el caso de las mujeres el tema es claro: el Código Laboral impone costos de contratación diferenciados por sexo -asociados a la maternidad-, que se traducen en alta inactividad, informalidad, brecha salarial, lagunas previsionales y desempleo. Sólo un 37% de las mujeres que se acogen a la jubilación han aportado más de 20 años a su cuenta de capitalización (vs el 52% de los hombres).

Ellas, además, viven en promedio más años y, solo por ello, tendrán una pensión 15% más baja que los hombres a iguales años de cotización y monto acumulado. El ciclo de la desigualdad termina de cerrarse.

Los sistemas de pensiones no son neutros a las inequidades de género y el chileno las reproduce y amplifica. Por ello, resulta fundamental incluir en esta reforma el principio de solidaridad y el resguardo de la no discriminación y la igualdad de género.

Tenemos el precedente de la reforma de 2008 que, al crear el pilar solidario, favoreció a las mujeres más pobres a través de la Pensión Básica Solidaria y del Aporte Previsional Solidario de Vejez.

Necesitamos romper la asociación entre esperanza de vida y monto de jubilación, porque las mujeres no deben hacerse cargo solas de su mayor longevidad. Una alternativa es utilizar una tabla de mortalidad unisex. Otra es la creación de una asignación por longevidad femenina, subsidio público que nivela hacia arriba las pensiones de las mujeres, aportando la diferencia entre una pensión con la tabla actuarial promedio de ellas y la que podrían haber obtenido si los cálculos se hubiesen hecho con una de hombres.

Una tercera opción es un seguro de la cuarta edad, donde el límite superior de la tercera edad esté definido por la expectativa de vida de los hombres. La tercera edad estaría cubierta por el sistema de capitalización individual y la cuarta por un seguro con fondos del Aporte Previsional Solidario.

ComunidadMujer presentó estas propuestas al Presidente Sebastián Piñera cuando era candidato. Hoy mantenemos su pertinencia.

Asimismo, sostenemos que retrasar la edad de jubilación de las mujeres no es la llave para mejorar sus pensiones. De hecho, para aumentar sus ingresos, ellas ya se están retirando del mercado laboral a los 67,7 años (cuatro años más que el promedio OCDE) y los hombres a los 71,3 años.

Es clave mejorar su situación laboral previa -partiendo por aprobar la llamada ley de sala cuna que se discute en el Congreso- y adoptar un sistema de pensiones que no las castigue por vivir más años. Necesitamos dotar de dignidad urgentemente a la última etapa de la vida.

Columna publicada el 28 de octubre en Reportajes de La Tercera

Foto: Pablo Sanhueza