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Opinión

COLUMNA: La gesta de la paridad

Publicado por Alejandra Sepúlveda en Género y educación , Género y educación , Institucionales , Mujer y política , Mujer y trabajo , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 8 marzo , 2020

Por Alejandra Sepúlveda Peñaranda, directora ejecutiva de ComunidadMujer

Este 8M será recordado como un hito. Uno en que las mujeres de Chile logramos correr las fronteras de lo posible y convertirnos en ejemplo para el mundo, siendo el primer país que incorpora el principio de paridad de género para escribir la nueva Constitución.

La jornada histórica de votación del 4 de marzo fue la culminación de una verdadera gesta, un camino plagado de obstáculos que se fueron sorteando, con táctica política, conocimiento experto y apoyo decidido de la sociedad civil, volcada a aunar voluntades, establecer puentes y, por cierto, presionar por un resultado favorable. Ad portas de la conmemoración del Día de la Mujer, de la marcha convocada para hoy y la huelga feminista de mañana, era una señal simbólica llegar con esto resuelto.

Los ánimos en el Congreso fueron tensos durante la semana, pero el miércoles ya se evidenciaba un giro respecto del inicio de la tramitación y el rechazo en el Senado antes del receso de vacaciones. Ahora la oposición estaba “cuadrada” en torno al liderazgo de sus parlamentarias, entregándoles un espacio inédito de protagonismo y una fórmula mejorada de la original, que terminó imponiéndose a otras alternativas.

Mientras, la derecha mantenía gran parte de sus votos en suspenso, sin lograr cohesión en torno a una última propuesta que llegó a destiempo. A esas alturas, el costo de rechazar la paridad ya se había elevado a su máximo y la apuesta fue dejarlo a la negociación uno a uno, confiando en que RN, y el buen hacer de sus diputadas que encabezaron la iniciativa desde un principio, lograría aportar los votos suficientes. Al final se vería “quién es quién”.

El desenlace fue la aprobación por una mayoría amplia y lo ocurrido nos deja varias lecciones. La primera es que no existen sistemas electorales perfectos, todos generan “distorsiones”. En este caso, se buscó reducirlas al máximo para solucionar la mayor de las anomalías: la subrepresentación política de las mujeres que no superan el 23% en el Congreso y el 12% en las alcaldías.

Dar legitimidad a un proceso constituyente único, bien valía este esfuerzo. Porque la nueva casa común nos debe representar por igual. Por eso resulta tan disonante seguir escuchando el manido eslogan de que aquí se “metió la mano en la urna”, olvidando la experiencia del binominal.

La segunda lección pasa por seguir la senda de acuerdos transversales que una mayoría ciudadana demanda. En este caso el movimiento feminista logró hacer de este uno de esos momentos memorables de nuestra historia democrática. Uno en que nuestros representantes lograron cruzar fronteras ideológicas, en aras de un bien común mayor. Mención especial para los parlamentarios dispuestos a ceder cuotas de poder. Para muchos, el feminismo ha dejado de ser tan incómodo. Y es de esperar que mantengan la coherencia de sus discursos en la práctica legislativa. Porque la agenda social no está resuelta y la demanda por la igualdad está en el centro de la misma.

Por último, destaca la contundente acción de las mujeres y su capacidad de incidir en las decisiones políticas, uniéndonos en torno a un objetivo común, poniendo en valor la diversidad que representamos. Hemos puesto la nota distintiva a las manifestaciones ciudadanas tras el 18 de octubre.

Cierto es que este logro no será realidad si el 26 de abril no gana la opción “apruebo” y la de una Convención Constitucional 100% electa. Tengo la esperanza de que, finalmente, lograremos hacer historia, avanzando decididamente en el cambio cultural que Chile necesita y que esta semana empezamos a reescribir. Por todas las mujeres, las de ayer que nos abrieron el camino, las de hoy con quienes construimos esta nueva ruta, marchamos este 8M.

Columna publicada el 08 de marzo en La Tercera

COLUMNA: La urgencia política de la paridad

Publicado por Alejandra Sepúlveda en Mujer y política , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 23 diciembre , 2019

Por Alejandra Sepúlveda Peñaranda, directora ejecutiva de ComunidadMujer

Quienes estamos a favor de la paridad, tenemos la certeza de que se justifica aún más en este proceso excepcional, otorgándole legitimidad. Pero, además, la evidencia muestra que es una vía efectiva para elevar el nivel de la competencia. Por eso, este proceso debe ser mitad hombres, mitad mujeres; o es “con nosotras o no será”.

Chile está más cerca de una nueva Constitución nacida en democracia tras la aprobación en distintas instancias del Congreso del proyecto que habilita el proceso constituyente. Es un momento histórico, impensado antes del estallido social y que, además, concita un amplísimo apoyo ciudadano: 92,4% según la reciente consulta municipal, donde participaron más de dos millones de personas.

Las últimas jornadas han estado marcadas por intensas negociaciones de fuerzas políticas para reunir los quórums necesarios, bajo el apremio de los plazos impuestos por el Servel. Mientras, se ha elevado el conflicto y la demanda en torno a que el órgano que redactará la nueva Carta Magna sea lo más representativo de la sociedad: con paridad de género, escaños reservados para pueblos indígenas e inclusión de independientes.

COLUMNA: #ConstituciónConMujeres

Publicado por Alejandra Sepúlveda en Institucionales , Mujer y política , Mujer y política , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 22 noviembre , 2019

Por Alejandra Sepúlveda Peñaranda, directora ejecutiva de ComunidadMujer

Asegurar la representación paritaria de mujeres y hombres en todas las instancias del proceso constituyente es clave. El número sí importa. Pero también una representación sustantiva de mujeres en la forma y contenido de esta deliberación para el diseño de nuestra nueva “casa común”.

El acuerdo por una Nueva Constitución suscrito en el Congreso permitirá que la ciudadanía, si así lo decide en el plebiscito de abril de 2020 -y esperamos que ocurra-, participe en el diseño de la Carta Magna, a partir de una hoja en blanco, dejando atrás la herencia de la dictadura.

Lo que ocurrió durante las 48 horas en que la clase política entendió los riesgos que corre nuestra democracia y vimos emerger la posibilidad de acuerdos, nos llama a ser responsables. No olvidemos que este acuerdo es frágil y requiere avanzar en legitimidad. Tampoco olvidemos que, en adelante, es exigible demostrar un espíritu de concordia y respeto, evitando tentaciones demagógicas durante la tramitación parlamentaria de la agenda social, política y económica que la ciudadanía demanda con urgencia.

La nueva Constitución tardará en llegar y no arreglará todos nuestros problemas. Y, si bien este proceso contribuirá a encauzar el descontento de manera constructiva y democrática, como acertadamente señala el PNUD, en la ingeniería de detalle es donde se pueden cometer los mayores errores.
Hay demandas fundamentales. En primer lugar, asegurar la representación paritaria de mujeres y hombres en todas las instancias del proceso. La ciudadanía, por ejemplo, debe poder elegir de una lista 50/50 de candidatos y candidatas, a quienes integrarán la Convención Constituyente o su versión mixta, según el mecanismo que concite más apoyo.

COLUMNA: Mujeres e igualdad democrática

Publicado por Alejandra Sepúlveda en Liderazgo , Mujer y política , Mujer y política , Mujer y trabajo , Mujer y trabajo , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 29 agosto , 2019

Por Alejandra Sepúlveda Peñaranda, Directora Ejecutiva de ComunidadMujer

Frente a las que llegan al poder, comencemos a normalizar su presencia diversa y su aporte, sin cuestionar si lo hicieron por “suerte” o “habilidad”. Es hora de que las mujeres habitemos mayoritariamente estos espacios en lo público, donde siempre debimos estar.

Por primera vez una mujer integrará la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados y Diputadas. ¿Qué tiene de particular este nombramiento entre tanta contingencia? Pues que, en este espacio, donde escuchamos hace 15 años solo voces masculinas discutiendo, entre otros, el presupuesto de la nación -una de las principales herramientas políticas de un gobierno para decidir dónde se ponen los recursos y a qué grupos de la población beneficiará-, habrá una voz distinta, que debiera aportar diversidad.

La diputada Sofía Cid (RN), quien además es debutante en el Congreso, integrará, así, la limitada lista de mujeres que ha logrado romper el techo de cristal en política y economía y, seguramente, ya comenzó a sentir el peso de las expectativas sobre su desempeño. Porque, a menudo, a aquellas que representan la excepción se les exige más y se les tolera menos el error. Sobre ellas, en definitiva, recaen sesgos que las mantienen en escrutinio. El caso de la ex Presidenta Bachelet es paradigmático en esto, más allá de las consideraciones para evaluar logros y desaciertos de su gestión.

COLUMNA: Más que un saludo a la bandera

Publicado por Mercedes Ducci en Género y educación , Liderazgo , Mujer y política , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 15 agosto , 2019

Por Mercedes Ducci Budge, presidenta de ComunidadMujer

Queremos una democracia donde la ciudadanía esté mejor representada y donde quepan las diversas experiencias en temas clave como educación, salud, empleo, pobreza y tantos otros que, sabemos, afectan a las mujeres de manera distinta. Queremos, sobre todo, que los espacios se abran y que las niñas sepan que hay un lugar para ellas en la diversidad de ámbitos donde decidan cumplir sus sueños y aportar a la sociedad.

Se vuelve a discutir una ley de cuotas en política mientras, paralelamente, se está cambiando el nombre de la Cámara Baja a Cámara de Diputados y Diputadas: dos procesos importantes y complementarios. Que la Cámara cambie de nombre no es trivial y refleja un cambio social importante: explicita que el rol de representar a la ciudadanía corresponde a hombres y mujeres por igual. Define de otra manera el territorio, reconoce y abre posibilidades.

El lenguaje importa porque, en la práctica, se trató de un espacio mayoritariamente masculino, por mucho tiempo. Justamente por lo natural que ello resultaba es que fue necesario poner cuotas 60/40 para las parlamentarias. Y el efecto fue el esperado: hubo un aumento de la representación femenina. Las cuotas y el lenguaje inclusivo, que revelan el cambio logrado, son parte de la misma evolución.

Hoy debatimos por extender la acción afirmativa a las elecciones municipales y de gobernadores regionales, espacios donde la mitad de la sociedad ha estado absolutamente subrepresentada. Por coherencia, además de por necesidad, con el nuevo proyecto de ley que se discute en el Congreso esperamos que, lo que se logró para el Legislativo, deba regir también para las otras instancias de elección plurinominal a cargos públicos, transversalizando el principio de igualdad en la política.

Una vez que la ley se apruebe, si las listas para consejeros regionales y concejales tienen menos del 40% de candidatos/as del mismo sexo, serán rechazadas por el SERVEL. En eso ha habido acuerdo en la Comisión de Mujeres y Equidad de la Cámara de Diputados y, esta semana, en la Comisión de Gobierno Interior, a la cual asistieron los ministros Blumel y Plá.

Sin embargo, queda por resolver el financiamiento, un tema delicado pero necesario de zanjar si queremos que las mujeres puedan contrarrestar las desventajas con que compiten. Menos acceso a créditos, poco compromiso de sus partidos y, en definitiva, sólo una fracción de lo que reciben sus pares masculinos.

Sabemos que sólo cuando comience a ser habitual verlas en estos espacios, quedarán obsoletos los viejos temores sobre su falta de experiencia y se arraigará el cambio cultural. Ya se ha visto cómo en el resto del mundo la visibilidad de las mujeres en roles de conducción ha hecho que no sea novedad verlas al mando de los grandes organismos internacionales.

Pronto habrá base para hablar de consejeros y consejeras, alcaldes y alcaldesas, concejales y concejalas, porque las proporciones entre hombres y mujeres en esos roles serán más equilibradas. Porque queremos una democracia donde la ciudadanía esté mejor representada y donde quepan las diversas experiencias en temas clave como educación, salud, empleo, pobreza y tantos otros que, sabemos, afectan a las mujeres de manera distinta. Queremos, sobre todo, que los espacios se abran y que las niñas sepan que hay un lugar para ellas en la diversidad de ámbitos donde decidan cumplir sus sueños y aportar a la sociedad.

Columna publicada en Opinión de La Tercera, el jueves 15 de agosto.