downloademailfichalinklocationpdf phonepresentacionquotesearch sharevideo

Opinión

COLUMNA: Mujeres y pensiones, epílogo de la desigualdad

Publicado por Alejandra Sepúlveda en Institucionales , Institucionales , Mujer y trabajo , Mujer y trabajo , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 28 octubre , 2018

Por Alejandra Sepúlveda Peñaranda, directora ejecutiva de ComunidadMujer

Los sistemas de pensiones no son neutros a las inequidades de género y el chileno las reproduce y amplifica. Por ello, resulta fundamental incluir en esta reforma el principio de solidaridad y el resguardo de la no discriminación y la igualdad de género.

Ad portas del anuncio del Proyecto de Reforma Previsional del Ejecutivo, es clave poner el foco en uno de los grupos en mayor desventaja: las mujeres. Vivimos cada vez más y es en la vejez cuando pagamos el costo de la educación desigual, la inequidad salarial y los obstáculos en el desarrollo laboral, que nos marginan de mayores oportunidades.

Esta trayectoria difícil provoca que las mujeres tengamos una pensión contributiva un tercio más baja que los hombres ($168.000 versus 262.000); que el 75% de las pensionadas reciba un monto inferior al salario mínimo líquido y que el 94% de las pensionadas en modalidad “Retiro Programado” reciba una por debajo de la línea de la pobreza, lo que las obliga a enfrentar una dura vejez.

Con un capital humano poco desarrollado, escaso poder de negociación y salarios bajos, resulta difícil alcanzar una pensión mayor. El sistema está basado en el “esfuerzo” individual, que no refleja la “voluntad” de cada persona para superar las adversidades en su etapa activa.

En el caso de las mujeres el tema es claro: el Código Laboral impone costos de contratación diferenciados por sexo -asociados a la maternidad-, que se traducen en alta inactividad, informalidad, brecha salarial, lagunas previsionales y desempleo. Sólo un 37% de las mujeres que se acogen a la jubilación han aportado más de 20 años a su cuenta de capitalización (vs el 52% de los hombres).

Ellas, además, viven en promedio más años y, solo por ello, tendrán una pensión 15% más baja que los hombres a iguales años de cotización y monto acumulado. El ciclo de la desigualdad termina de cerrarse.

Los sistemas de pensiones no son neutros a las inequidades de género y el chileno las reproduce y amplifica. Por ello, resulta fundamental incluir en esta reforma el principio de solidaridad y el resguardo de la no discriminación y la igualdad de género.

Tenemos el precedente de la reforma de 2008 que, al crear el pilar solidario, favoreció a las mujeres más pobres a través de la Pensión Básica Solidaria y del Aporte Previsional Solidario de Vejez.

Necesitamos romper la asociación entre esperanza de vida y monto de jubilación, porque las mujeres no deben hacerse cargo solas de su mayor longevidad. Una alternativa es utilizar una tabla de mortalidad unisex. Otra es la creación de una asignación por longevidad femenina, subsidio público que nivela hacia arriba las pensiones de las mujeres, aportando la diferencia entre una pensión con la tabla actuarial promedio de ellas y la que podrían haber obtenido si los cálculos se hubiesen hecho con una de hombres.

Una tercera opción es un seguro de la cuarta edad, donde el límite superior de la tercera edad esté definido por la expectativa de vida de los hombres. La tercera edad estaría cubierta por el sistema de capitalización individual y la cuarta por un seguro con fondos del Aporte Previsional Solidario.

ComunidadMujer presentó estas propuestas al Presidente Sebastián Piñera cuando era candidato. Hoy mantenemos su pertinencia.

Asimismo, sostenemos que retrasar la edad de jubilación de las mujeres no es la llave para mejorar sus pensiones. De hecho, para aumentar sus ingresos, ellas ya se están retirando del mercado laboral a los 67,7 años (cuatro años más que el promedio OCDE) y los hombres a los 71,3 años.

Es clave mejorar su situación laboral previa -partiendo por aprobar la llamada ley de sala cuna que se discute en el Congreso- y adoptar un sistema de pensiones que no las castigue por vivir más años. Necesitamos dotar de dignidad urgentemente a la última etapa de la vida.

Columna publicada el 28 de octubre en Reportajes de La Tercera

Foto: Pablo Sanhueza

Columna: Ellas cambiaron. Ellos no

Publicado por Mercedes Ducci en Género y educación , Institucionales , Institucionales , Mujer y trabajo , Mujer y trabajo , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 14 octubre , 2018

Por Mercedes Ducci Budge, Presidenta de ComunidadMujer

Karina fue la primera universitaria en su familia. Hoy es abogada, se casó a los 32 y tuvo muchas más opciones que su madre: Jaqueline, que no pudo ir a la universidad, se casó a los 22 y trabajó esporádicamente hasta que, tras su separación, fue la principal proveedora. Un abismo separa a Karina de su abuela, Nadia, quien no terminó el colegio e hizo su vida en el ámbito doméstico.

Ellas encarnan tres de las 12 generaciones de mujeres y hombres que cubre el Informe GET 2018, estudio inédito sobre Género, Educación y Trabajo. Pusimos foco en hombres y mujeres nacidos en los años 40, 60 y 80, para ver cuánto han cambiado las trayectorias de vida en esas generaciones. GET muestra las luces y sombras, el vaso medio lleno y el vaso medio vacío.

Columna: La Etapa Decisiva

Publicado por Alejandra Sepúlveda en Género y educación , Género y educación , Institucionales , Institucionales , Mujer y trabajo , Mujer y trabajo , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 14 octubre , 2018

Por Alejandra Sepúlveda Peñaranda, Directora Ejecutiva de ComunidadMujer

Las jóvenes de nuestro país han sido protagonistas de un movimiento social sin precedentes que está corriendo el eje de lo tolerable, denunciando asuntos hasta ahora naturalizados, como la educación sexista, el acoso callejero, el ninguneo encubierto, la violencia machista, el abuso sexual y de poder, que son parte de la biografía de la gran mayoría de las mujeres. Su ¡Basta ya! ha sido tan fuerte que ha logrado activar a buena parte de la institucionalidad, en un intento por dar respuesta a la mayor ola feminista en nuestro país.

Tal forma de plantarse ante el mundo no es solo reflejo de su mayor conciencia individual y colectiva sobre las discriminaciones de género. En ella subyace un cambio social determinante: representar a la generación con más acceso a la educación y años de escolaridad de la historia, con sueños y ambiciones que rebasan el marco cultural y social que hoy limita sus vidas y que amenaza con perpetuarse, debido a las brechas persistentes.

Columna: Sala cuna, el juego de suma cero

Publicado por Mercedes Ducci en Género y educación , Género y educación , Institucionales , Mujer y trabajo , Mujer y trabajo , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 11 septiembre , 2018

Por Mercedes Ducci B., presidenta de ComunidadMujer y Alejandra Sepúlveda P., directora ejecutiva

Las discusiones de política pública que refieren a infancia y parentalidad suelen plantear un falso juego de suma cero: como si aquello que es ganar en derechos para las y los niños, debiera comportar una cesión de estos, especialmente para sus madres. Y a la inversa.

Estos días, el debate generado por el envío al Congreso del proyecto “sala cuna universal”, recuerda esa aparente contradicción. La propuesta es claramente una reforma pro-empleo de las mujeres, muy esperada por quienes trabajamos por la igualdad de género. Pero, en los hechos, las principales críticas han venido de sectores vinculados a educación, planteándola casi como una reforma a la Educación Parvularia.

Opinión: Sala cuna “universal”

Publicado por ComunidadMujer en Institucionales , Mujer y trabajo , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 10 agosto , 2018

Es una de las reformas pro empleo de las mujeres más esperadas. El proyecto de sala cuna “universal” es un avance significativo que valoramos y una necesaria reforma al Código del Trabajo que venimos impulsando hace una década desde la sociedad civil. Esta ley hará accesible el mercado del trabajo a más mujeres y facilitará el ingreso al mercado laboral a aquellas cuyos requerimientos familiares no les permiten trabajar remuneradamente.

Sin embargo, al no incluir a los hombres, dejó un flanco pendiente y una aspiración largamente defendida: la corresponsabilidad parental, pues no contempla la posibilidad de que los hombres trabajadores tengan, también, acceso universal a derechos de cuidado para sus hijos e hijas. Esta era la oportunidad de avanzar en la redefinición de los roles de padre y madre, aspecto clave que esperamos se discuta e integre en el Congreso.

Destacamos el aumento de la cobertura del beneficio, al eliminar la barrera de las 20 mujeres en una empresa y al incorporar a las trabajadoras de casa particular y las independientes que cumplan con ciertos requisitos.

Valoramos, también, la creación del fondo nacional, al que concurrirán todas las empresas, pagando un 0,1% de cotización por cada trabajador o trabajadora, en una suerte de corresponsabilidad social. Se eliminaría, así, el costo directo a la contratación de mujeres, uno de los efectos más nocivos que tiene la ley vigente.

La expectativa es alta. Corresponsabilidad social y parental debieran ser elementos esenciales de esta reforma para que su aplicación tenga un impacto real en la participación laboral de las mujeres y en el cierre de las enormes brechas económicas y culturales de género que aún enfrentamos.

Mercedes Ducci, Esperanza Cueto, Andrea Repetto, Janet Awad, Alejandra Mizala, Paula Escobar, María Teresa Ruiz, Marcela Ríos, Carla Lehmann, María Elena Wood, Alejandra Sepúlveda, directoras de ComunidadMujer

Carla al director publicada el viernes 10 de agosto en El Mercurio