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Opinión

¿Por qué las mujeres chilenas son mayoría entre quienes no estudian ni trabajan de manera remunerada?

Publicado por Josefina Court en Institucionales , Mujer y trabajo , Noticias , Noticias destacadas Fecha 13 diciembre , 2017

Fuente: Women Talk

De las 544 mil personas que no estudian ni trabajan en Chile entre 15 y 29 años la mayoría son mujeres de estratos vulnerables. La naturalización de los roles de género tiene un fuerte impacto en esta cifra.

Por Natalia del Campo

72% de jóvenes que no estudian ni trabajan son mujeres, la mayoría hace tareas del hogar o cuida a sus hijos

Publicado por Claudia Yachan en Género y educación , Mujer y trabajo , Noticias , Noticias destacadas Fecha 4 diciembre , 2017

Fuente: El Mercurio

Son conocidos como los “ninis”, porque no estudian ni trabajan remuneradamente, y no es que no hagan nada, pues en su mayoría tienen otras labores diarias. Este grupo se ha reducido significativamente en nuestro país en los últimos 25 años. Si en 1990 el 25% de los jóvenes de entre 15 y 29 años estaba en esta situación, en 2015 el porcentaje se redujo a 12,8%.

Esa es la buena noticia. La mala es que 72% del total de los ninis son mujeres, 395 mil mujeres de 545 mil ninis. Una brecha importante pese a que en 25 años las mujeres ninis se redujeron a la mitad y los hombres subieron 8,4%.

Las razones para no estudiar ni trabajar remuneradamente también difieren entre hombres y mujeres.

Dos tercios de las mujeres ninis tienen una tarea diaria: un grupo esgrime razones de maternidad o embarazo (32,8%) y otro tanto (33,5%) realiza tareas de la casa. Mientras que en los hombres estas actividades disminuyen al 0,5% y 3,5%, respectivamente, y aumentan otras razones como busca trabajo cuando lo necesita o tiene trabajo esporádico. Además, el 17,7% de los hombres ninis dice que no tiene interés en estudiar ni trabajar, argumento que da solo el 4,2% de las mujeres..

Así, las actividades no remuneradas son una barrera mayor para las mujeres que para los hombres, dice Alejandra Sepúlveda, directora ejecutiva de ComunidadMujer.

“Las mujeres tienen muy pocas posibilidades de pensar en una carrera larga o incluso de hacer una capacitación más corta en oficios, porque están trabajando una jornada completa dentro de la casa. Para los hombres, la barrera de ingreso al mundo laboral es mucho más baja”, asegura. De hecho, si se mide en horas destinadas a labores no renumeradas, las mujeres superan las ocho horas diarias, es decir, casi una jornada completa, y los hombres destinan solo 2,7 horas a estas actividades.

La brecha se mantiene si se analiza por nivel educacional. De todos los hombres que ya cursaron la educación básica, solo el 16,1% es nini versus el 45,1% de mujeres.

“Entre 19 y 24 años está el grueso de los hombres ninis, pero a medida que avanzan en edad terminan involucrándose en el trabajo remunerado. En cambio, en el caso de las mujeres incluso llegando a los 30 años no se incorporan al trabajo remunerado”, dice Nicolás Aros, investigador del Área de Estudios de ComunidadMujer.

Alejandra Sepúlveda, directora ejecutiva de ComunidadMujer: Todas a las urnas

Publicado por Josefina Court en Institucionales , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 17 noviembre , 2017

Fuente: El Mostrador Braga

Por Alejandra Sepúlveda, directora ejecutiva de ComunidadMujer

Este 19 de noviembre los chilenos y chilenas acudiremos una vez más a las urnas, para elegir a quién dirigirá el país en los próximos 4 años. Elegiremos, también, a Cores y a buena parte del Congreso que debutará con más parlamentarios y con una ley de cuotas por primera vez vigente en esta elección. Las expectativas siempre son altas. Pero, sin duda, está latente la amenaza de la abstención.

Alejandra Sepúlveda, directora ejecutiva de ComunidadMujer: ¿Vamos a esperar hasta el 2043?

Publicado por Josefina Court en Noticias , Noticias destacadas , Fecha 10 noviembre , 2017

Fuente: La Tercera

El Foro Económico Mundial (WEF) entregó su Ranking Global de Brecha de Género. Según éste, para que una sociedad y su economía prosperen, es fundamental la paridad de género, es decir, “que se garanticen el completo desarrollo, preparación y competencias de hombres y mujeres”. Pero a nivel global ese logro se ve difuso y lejano porque, al ritmo actual, la brecha tardará 217 años en cerrarse, según el mismo informe.

El WEF así saca todos los años a la pizarra a los países, siendo sus avances y retrocesos registrados en función de cuánto mejor o peor lo han hecho quienes se comparan; en este caso 144 economías. En la versión 2017 Chile sube 7 puestos en el ranking, desde el lugar 70 al 63. Más allá de esta mejora promedio, hay otros resultados que son relevantes de analizar.

Uno de ellos es el puntaje que obtenemos en el ranking de 0,74 puntos, siendo 1 el óptimo. En 11 años de medición, esta cifra ha subido un 9,1%, lo que indica que, a esa velocidad, cerraríamos la brecha de género dentro de 26 años, es decir en 2043. Un cuarto de siglo es una eternidad en estas lides.

Chile no puede permitir que las mujeres de este país, es decir, la mitad de su población, sigan enfrentando condiciones desventajosas y sus grandes desafíos como indica el mismo ranking están en lograr para ellas una mayor participación política y, sobre todo, mayores oportunidades económicas.

En ese contexto, otro resultado relevante es que Chile cae a un vergonzoso puesto 117, y su peor indicador, refiere a la “Igualdad salarial por similares trabajos”, donde ocupamos el lugar 127, al final de la tabla.

Para enfrentar la necesidad de igualdad de participación y oportunidades económicas entre hombres y mujeres, el Foro Económico Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, convocaron el año pasado a Chile, para impulsar la “Iniciativa de Paridad de Género (IPG)” y de esta manera, sumarse a los 4 países pioneros en este tipo de esfuerzos: México, Turquía, Japón y la República de Corea.

La IPG, cuya secretaría ejecutiva fue encargada por estos organismos a ComunidadMujer, consiste en una alianza donde el Estado, las empresas y la sociedad civil, contribuyen colaborativamente a mejorar nuestros indicadores. En definitiva, opera como una aceleradora de procesos que, de otro modo, tomarían décadas.

Con un foco puesto en la participación laboral de las mujeres, la brecha salarial de género y las posiciones de liderazgo femenino y/o altos cargos, la IPG, a la fecha, reúne a un centenar de empresas: 13 de ellas representan al 45% de las sociedades IPSA; cinco a las mineras más importantes de Chile; también se han sumado los principales retailers del país; cinco bancos, que representan más del 50% del mercado financiero; el 75% de las empresas públicas SEP y 27 empresas B.

El desafío es grande y hay voluntad para trabajar por eliminar la mayor cantidad de fuentes de inequidad. Sin embargo, sabemos que el gran salto es cultural y ese debemos darlo todos juntos. Las empresas, por ejemplo, pueden hacer mucho para erradicar sesgos en sus procesos de reclutamiento, selección y promoción de mujeres; impulsar buenas prácticas vinculadas a la equidad de género y el desarrollo profesional en sus políticas de recursos humanos. En definitiva, avanzar en metas que vayan mejorando sus propios indicadores vinculados a la participación laboral de la mujer en todos los niveles de la pirámide ocupacional y, también, en cuanto a la brecha salarial.

Pero, junto con ello, es clave el rol de la política pública, haciéndose cargo de los disímiles costos de contratación entre hombres y mujeres, debido a la paternidad y maternidad y el impulso de la corresponsabilidad en el cuidado como una tarea social compartida.

Los países OCDE que exhiben mejores indicadores de participación económica femenina, han comprendido que esta mayor inclusión y equidad de género trae crecimiento y desarrollo para los países y los mercados financieros, con índices como el Dow Jones de USA, también están dando señales cada vez más relevantes de que se requiere avanzar con decisión.

El Foro Económico Mundial y el BID han destacado la IPG de Chile como un ejemplo exitoso de colaboración público-privada, que ya se está expandiendo a otros países de la región: Argentina, Perú, Panamá. Seguiremos trabajando para que esta iniciativa pueda lograr avances concretos y de este modo revirtamos los magros indicadores económicos que tenemos hoy. Un cuarto de siglo es mucho esperar, si podemos acelerar la marcha.

Marcela Ríos: La vertiginosa caída de la participación electoral

Publicado por Josefina Court en Institucionales , Fecha 30 octubre , 2017

Fuente: El Mercurio de Valparaíso

En Chile la participación electoral viene cayendo sistemáticamente desde fines de la década de los 90’s. En la última elección municipal, cerca de nueve millones de personas decidieron no ejercer su derecho a votar y elegir representantes.

Preocupa sobre todo que la baja participación electoral no se distribuye de manera homogénea: quienes menos votan son las personas de barrios de menor nivel socioeconómico y los jóvenes. La baja y decreciente participación es un fenómeno particularmente agudo en las grandes ciudades del país: Santiago, Temuco, Concepción, Valparaíso, Coquimbo, Puerto Montt, Antofagasta, entre otras.

Ante esto, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, ha decidido pasar del diagnóstico a la acción. Para ello, hemos convocado a una serie de organizaciones de la sociedad civil a conformar un Consorcio por la participación electoral. A esta instancia se han sumado el Hogar de Cristo, la Fundación Superación de la Pobreza, Educación 2020, América Solidaria, ComunidadMujer, Techo Chile, Cáritas Chile, Fundación Iguales y Fundación Ciudadano Inteligente.

Con ellos estamos desarrollando un proyecto en cuatro líneas de trabajo: una campaña comunicacional –¡Ahora Vota!-; un trabajo de promoción electoral a nivel territorial en ocho comunas del país, en alianza con diversos actores locales; apoyo a partidos políticos para transferir buenas prácticas de promoción de la participación; y un trabajo de formación ciudadana en escuelas.”

Junto a ellos y a otras ONGs y universidades regionales, buscamos poner la participación electoral en el centro de las preocupaciones durante este período eleccionario y más allá. Con ellas compartimos la certeza que en una democracia sólida se debe escuchar la opinión de los jóvenes, los más pobres, las mujeres y de todos y cada uno de los ciudadanos a la hora de elegir representantes.

Quienes menos votan tienen menor representación en los espacios donde se toman las decisiones: los candidatos tienden a enfocarse no tanto en los territorios donde hay más personas, sino en aquellos donde hay más votantes. Si, como en sucede en una de las comunas en que estamos trabajando, vota sólo el 7% de las personas de entre 18 y 19 años de edad y casi el 50% de aquellas entre 65 y 79, no es de extrañar que la atención de candidatos y autoridades se concentre más en los mayores.

Incrementar la participación electoral no es, entonces, sólo una preocupación por fortalecer nuestra democracia. Es también una preocupación por la igualdad política. Si grupos específicos se restan de votar, la idea de “1 persona=1voto” se diluye.

El llamado es, entonces, a participar: en las redes sociales, en la junta de vecinos, en marchas, en conversaciones y, sobre todo, en las urnas. Tu opinión es el comienzo. Ahora vota.