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Opinión

Columna: Lo que la sociedad pierde con la educación sexista

Publicado por Comunicaciones CM en Género y educación , Noticias , Fecha 1 junio , 2018

Por Alejandra Mizala Consejera de ComunidadMujer y Directora Centro de Investigación Avanzada en Educación y académica en Ingeniería Industrial de la U. de Chile

Fuente: Diario La Tercera

Desde hace más de 10 años el porcentaje de mujeres en la matrícula universitaria de primer año supera el 50%. Sin embargo, las mujeres estudian mayoritariamente carreras de la salud (en ellas, el 73% de la matrícula son mujeres), de educación (72% de la matrícula) y de ciencias sociales y humanidades (61%). ¿Por qué ocurre esto? En parte debido a que las mujeres “huimos” de las matemáticas. En efecto, hay una clara brecha de género en contra de las mujeres en la PSU de matemáticas, la que se acrecienta significativamente en los puntajes altos de esta prueba. La explicación reside, en gran medida, en los estereotipos de género en relación a las matemáticas, que se dan en el hogar y la escuela.

En los hogares hay una transferencia de expectativas de rol desde madres a hijas y los padres tienden a entregar estímulos diferenciados por género en los primeros años de vida, por ejemplo, a través del tipo de juegos y juguetes. Esto se manifiesta luego en las expectativas de carreras que esperan estudien sus hijos. Los padres de solo un 17% de las niñas, versus un 50% de los niños, esperaban que sus hijos siguieran carreras de ciencias, tecnología, ingeniería o matemáticas, de acuerdo a información que recoge la prueba PISA.

Asimismo, en el sistema escolar se observan estereotipos presentes a edades tempranas, que generan en las niñas ansiedad y falta de autoconfianza en matemáticas. Hay estudios sobre Chile que muestran sesgos en las expectativas de los futuros docentes respecto de la capacidad de las niñas para aprender matemáticas, sesgos en contra de las niñas en las interacciones profesor-alumno/a en el aula, y un efecto significativo y positivo para las niñas de tener una profesora de matemáticas, debido a la importancia del modelo de roles.

La educación sexista produce una discriminación de las mujeres en razón de la asignación de actitudes, prácticas y capacidades que se plantean como naturales a su condición biológica.  Ello redunda en que las mujeres acceden a carreras con menor empleabilidad e ingresos futuros, explicando, en parte, las brechas salariales de género. Cambiar esto no sólo beneficia a las mujeres, sino a toda la sociedad. Los estereotipos de género hacen que se pierdan talentos femeninos en determinadas profesiones y ocupaciones; la capacidad de plantearse preguntas y encontrar respuestas se ve fortalecida en ambientes más diversos.

También es trascendental una mayor participación en el mundo científico, en política y en altos cargos en las empresas, ya que los roles ejercen un efecto relevante sobre niños y niñas. De hecho, estudios muestran una alta correlación entre las brechas de género en resultados de la prueba de matemáticas de PISA y el nivel de equidad de género en la sociedad. Sociedades más equitativas no tienen brechas de género en matemáticas y en algunas la brecha es en favor de las mujeres.

Una forma de romper con esto y lograr una distribución más equitativa del poder entre hombres y mujeres son las cuotas. Algunos ejemplos con resultados positivos: gracias a la medida de tener al menos un 40% de mujeres en los directorios de empresas públicas, en 2017 el porcentaje de mujeres en directorios de las 22 empresas agrupadas por el Sistema de Empresas Públicas alcanzó un 42%. La ley de cuotas, que obligó a las coaliciones políticas a no superar el 60% de candidatos de cualquier género, cuadriplicó el número de candidatas mujeres respecto del año 2013 y más mujeres llegaron a la Cámara de Diputados y al Senado. La Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la U. de Chile aumentó de un 19% a un 32% las mujeres en primer año de Ingeniería en el lapso de 5 años, gracias a ofrecer vacantes extraordinarias para las primeras 40 mujeres que estén bajo el puntaje de corte de la admisión regular.

Las cuotas son importantes para romper la inercia, al haber más mujeres en espacios que se han naturalizado como masculinos hace que las cosas evolucionen, tener más mujeres cambia la dinámica y esto permite que se abran nuevos espacios.

Columna: Mujeres en economía: ¿cómo andamos por casa?

Publicado por Josefina Court en Mujer y trabajo , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 29 mayo , 2018

Por Andrea Repetto, directora de ComunidadMujer y Espacio Público

Una mayor diversidad de género entre los economistas enriquecería el debate y las políticas.

La ciencia económica ha descrito por décadas el fenómeno de la discriminación con un foco particular en la inserción de las mujeres en el mercado laboral y en espacios de poder. Algunos economistas creen que estas discriminaciones desaparecen solas, producto de la acción del mercado, pues ahí primaría el mérito y la eficiencia. Otros creen que se necesita de regulaciones para repararlas, por ejemplo, de cuotas transitorias en algunas posiciones de poder.

En lo que sí parece haber bastante acuerdo es en que regulaciones como la exigencia de proveer servicios de sala cuna a las empresas que contratan a 20 o más trabajadoras y las normas del Régimen de Sociedad Conyugal limitan el desarrollo laboral y la autonomía de las mujeres. También hay acuerdo en que con ello el país pierde en productividad y equidad.

Dada la relevancia que la profesión le da a una mayor incorporación de la mujer en la economía, cabe preguntarse: ¿Cómo andamos por casa?

Si bien no hay estadísticas centralizadas de qué porcentaje de los economistas que se gradúan año a año en el país son mujeres -sin duda, una tasa bastante baja-, es evidente que hay pocas mujeres formándolas y, por tanto, sirviendo como mentoras.

Por ejemplo, de acuerdo a información en sus respectivas páginas web, entre las escuelas de Economía de la Universidad de Chile y de la Universidad Católica, el Centro de Economía Aplicada de la Chile y las escuelas de Gobierno y Negocios de la Adolfo Ibáñez, hay 87 economistas académicos trabajando en jornada completa. Solo 14 son mujeres y apenas tres de ellas son profesoras titulares.

La carrera de economía puede no parecer atractiva para las mujeres por diversos motivos. Por una parte, está el techo de cristal que dificulta que las mujeres lleguen a la parte más alta de la jerarquía. Estudios recientes muestran que la brecha de género en la promoción académica ha ido desapareciendo en las ciencias sociales, excepto en economía. De hecho, sería más difícil avanzar en economía que en estadística, física o ingeniería.

Asimismo, además de la escasez de mentoras para las alumnas, se trata de una ciencia social intensiva en el uso de las matemáticas. Por razones culturales, las mujeres tienden a rehuir las matemáticas aun cuando no hay evidencia de que sean menos capaces en el área.

También, a mi juicio, la manera en que la economía -en particular, el modelo neoclásico- describe el proceso de toma de decisiones y el comportamiento humano tiene un dejo masculino. La idea de que las personas optimizan implica que no dudan, no se arrepienten y no tienen emociones más allá de la satisfacción de lograr un óptimo. Por cierto, al trabajo doméstico se le llama “ocio” en los modelos económicos. Me perdonarán mis colegas hombres, pero me parece una manera más bien masculina de describir el comportamiento.

Asimismo, luego de leer los testimonios de las alumnas de Derecho de la UC, cabe preguntarse si se dan casos como los que ellas denuncian en las aulas de economía. Fue hace un buen tiempo atrás, pero también me tocó profesores en el pregrado que cuestionaban de manera muy explícita las capacidades de las alumnas de economía por el solo hecho de ser mujeres.

Una encuesta levantada en 2014 entre los miembros de la Asociación Americana de Economía reveló diferencias importantes por género sobre cómo los economistas ven los temas centrales que analiza esta ciencia. Si bien el estudio detectó un acuerdo respecto de los principios centrales y el método de la profesión, también detectó diferencias significativas de opinión cuando se trata de la intervención estatal y las soluciones de mercado.

En efecto, en promedio, los hombres que respondieron la encuesta tienden a favorecer soluciones de mercado – vouchers escolares, por ejemplo-, mientras que las mujeres tienen preferencias más marcadas hacia la redistribución -impuestos progresivos y la exigencia de estándares laborales en el comercio internacional-. Resultados similares obtuvo un estudio reciente entre académicos en universidades europeas.

Una mayor diversidad de género en economía enriquecería la discusión y la política pública dada la relevancia de los economistas en el debate y en el diseño e implementación de políticas.

No deja de llamar la atención que desde la República ha habido casi 250 ministros de Hacienda en Chile y que todos ellos hayan sido hombres, y que ha habido más de 80 ministros de Economía y solo una mujer ha ocupado el cargo. En la misma línea, desde que se otorgó autonomía al Banco Central, se ha nombrado a apenas dos mujeres de veinte consejeros, ninguna presidenta o vicepresidenta del organismo.

Las escuelas de economía y la profesión como un todo no parecieran estar haciendo lo suficiente para promover la formación y el avance de las carreras de economistas mujeres. La ola feminista en el país puede ser una oportunidad para remover a la profesión -y a toda la academia, por cierto- para que esta se parezca cada vez menos a un club de Toby.

*Columna publicada en El Mercurio
*Fotografía: CNN Illustration

Columna: El cambio llegó para quedarse

Publicado por Esperanza Cueto en Género y educación , Género y educación , Mujer y trabajo , Mujer y trabajo , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 26 mayo , 2018

Por Esperanza Cueto, presidenta de ComunidadMujer

Este llamado a la acción, que ya no admite demoras ni excusas, cuenta hoy con una importante adhesión ciudadana y con un contexto político favorable.

Vemos con alegría y esperanza la mayor ola feminista de nuestra historia. Nuevas generaciones sumándose con fuerza a este enorme desafío, que es colectivo y transversal, a este coro de voces que demanda mayores avances en equidad de género, una mayor igualdad y a valorar el rol y el aporte de las mujeres en nuestro país.

Estos vientos de cambio llegaron para quedarse. No se trata de una moda, muy por el contrario, lo que estamos viviendo como sociedad es el resultado de una historia que comenzaron a escribir las pioneras en la conquista de derechos de las mujeres, hace ya muchas décadas, y que hoy se resignifica a la luz del momento social actual y a la decidida voluntad de las estudiantes.

Carta al director: Agenda de género en Chile, un punto de inflexión

Publicado por Alejandra Sepúlveda en Género y educación , Institucionales , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 25 mayo , 2018

Por Alejandra Sepúlveda Peñaranda, directora ejecutiva de ComunidadMujer

Recibimos con optimismo y valoramos las medidas anunciadas este miércoles por Sebastián Piñera para avanzar hacia una real igualdad de género entre las mujeres y hombres de Chile. Creemos que dan cuenta de una voluntad política del Presidente y del gobierno por avanzar en equidad, a la vez que destacamos la invitación transversal a trabajar todas y todos en estos enormes desafíos.

Nos encontramos en un punto de inflexión histórico que esta vez ha sido liderado por las estudiantes del país, invitando a todos los actores de la sociedad a hacernos cargo de estas demandas que ya no pueden esperar más: el fin de la violencia machista, el acoso y el abuso en contra de las mujeres y las niñas; la promoción de una educación no sexista; el cierre de la brecha salarial de género y una reforma Constitucional que reconozca y garantice la igualdad de todas y todos, son solo algunas de las necesidades urgentes para pasar de las palabras a las acciones.

Columna: #LasNiñasPueden, el libro

Publicado por ComunidadMujer en Género y educación , Género y educación , Institucionales , Liderazgo , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 22 mayo , 2018

Por Milena Vodanovic, editora general libro #LasNiñasPueden, consejera de ComunidadMujer

Es un regalo para cada una de nosotras y un buen libro para obsequiar a las mujeres y a los hombres que queremos; para abrirnos y abrir los ojos, para entender que estamos muy lejos de una igualdad que quisiéramos tener y que en ello hay injusticia (…)

ComunidadMujer cumple 15 años y con motivo de su aniversario acaba de hacernos un regalo a todas las chilenas, el libro #LasNiñasPueden, que tuve el privilegio de editar junto a Agencia Felicidad, y que en 360 páginas presenta una precisa, fuerte, vital y variopinta radiografía de la situación de las mujeres en Chile hoy en materia de igualdad de género.

Es un regalo para cada una de nosotras y un buen libro para obsequiar a nuestra vez a las mujeres y a los hombres que queremos; para abrirnos y abrir los ojos, para entender que estamos muy lejos de una igualdad que quisiéramos tener y que en ello hay injusticia, resabios pegados como mono porfiado de un tipo de sociedad que vamos abandonando a pasos acelerados y patrones culturales machistas demasiado anclados como para incluso ser capaces de identificarlos de buenas a primeras.