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Opinión

Opinión: Participar para decidir, ¡Ahora vota!

Publicado por Josefina Court en Institucionales , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 16 octubre , 2017

Fuente: El Mercurio

La participación de la ciudadanía en los procesos electorales es uno de los pilares fundamentales sobre los que se sustenta la democracia. En Chile, dicha participación ha venido cayendo de manera consistente desde 1990, convirtiéndonos en el segundo país con la mayor baja en los últimos 25 años, después de Madagascar. De hecho, en la última elección municipal, cerca de nueve millones de personas decidieron no ejercer su derecho a voto, lo que va justo en sentido contrario de la tendencia en América Latina, donde la participación ha ido en aumento.

Algunas causas de este fenómeno: las transformaciones sociales y culturales de las últimas décadas, especialmente entre los jóvenes; la creciente desconfianza ciudadana hacia las élites políticas; el diseño institucional y la erosión de la percepción de la eficacia del voto como instrumento de influencia sobre las decisiones públicas, y en alguna medida, el reciente cambio a un sistema de voto voluntario. Este no es un fenómeno homogéneo: los grupos que menos participan -especialmente jóvenes y personas de menor nivel socioeconómico, en grandes centros urbanos- tienen, por tanto, menor representación en los espacios de toma de decisión, al igual que las mujeres, que son las que más han dejado de votar, elección tras elección. El problema es que estos grupos suelen ser los más afectados por las decisiones que toman las autoridades.

Con todo, este es un problema que afecta a la sociedad en su conjunto y que requiere una respuesta de todos: la sociedad civil, los actores políticos, el Estado. Por eso, como actores de la sociedad civil organizada, hemos respondido a la convocatoria realizada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, conformando un consorcio de organizaciones por la participación electoral. En conjunto, buscamos hacernos cargo desde la sociedad civil de un problema de todos, involucrando a la ciudadanía en los procesos electorales. A estos esfuerzos se suman hoy universidades regionales, institutos de formación técnica y otras ONG.

Cuatro áreas de trabajo aparecen como prioritarias para afrontar la baja participación electoral. Primero, debemos hacernos cargo del déficit de formación ciudadana que se ha producido durante los últimos años, fruto de la virtual ausencia de estos temas en el currículum escolar. En particular, debemos incentivar a los jóvenes a votar: el acto de votar es un hábito que, si no se cultiva desde un principio, es muy difícil de incorporar más tarde. Segundo, debemos trabajar en terreno con las personas menos aventajadas de la sociedad, haciéndolas parte de los procesos electorales. El voto es uno de los principales canales por los cuales pueden hacer escuchar su voz. Tercero, debemos realizar campañas permanentes de promoción del voto, conectando el acto de votar con los problemas y necesidades concretas de las personas en su vida cotidiana. Finalmente, los partidos políticos -tradicionales y nuevos- deben poner la participación ciudadana y electoral al centro de sus preocupaciones, especialmente fuera de los períodos de campaña.

Somos organizaciones con diferentes misiones, roles y campos de acción, pero tenemos una misma convicción: si votamos todas y todos, mejoramos nuestra democracia y nuestro país. Más aún ahora que, tras las últimas reformas políticas, el voto tiene más peso para elegir a un Congreso más representativo de la diversidad que compone nuestra sociedad. Invitamos al resto de los líderes sociales y políticos, y a la ciudadanía como un todo, a trabajar en conjunto para hacernos cargo de este problema de todos y a transmitir en una sola voz este mensaje: opinar, marchar, tuitear, compartir, organizarse, es un gran comienzo. Si quieres que tu voz cuente donde más importa: ¡Ahora vota!

Nos vemos en las urnas el 19 de noviembre.

Suscriben: Tomás Reyes, director ejecutivo América Solidaria; Lorenzo Figueroa, director ejecutivo Caritas Chile; Alejandra Sepúlveda, directora ejecutiva ComunidadMujer; Mirentxu Anaya, presidenta ejecutiva Educación 2020; Pablo Collada, director ejecutivo Fundación Ciudadano Inteligente; Juan Enrique Pi, presidente ejecutivo Fundación Iguales; Leonardo Moreno, director ejecutivo Fundación Superación de la Pobreza; Juan Cristóbal Romero, director ejecutivo, Hogar de Cristo; Sebastián Bowen, director ejecutivo Techo Chile

Columna: Compartir roles de cuidado es productivo

Publicado por Alejandra Sepúlveda en Mujer y trabajo , Noticias destacadas , Fecha 4 octubre , 2017

Fuente: La Tercera

La semana pasada la Comisión Nacional de Productividad entregó su informe “Mujeres en el mundo laboral”, con recomendaciones para aumentar y mejorar su participación. El organismo reconoce, así, el beneficio económico y social de impulsar la mayor presencia femenina en el mercado del trabajo, destacando que se trata de un asunto de “bienestar de la ciudadanía”.

Además del informe en sí, que sitúa esta temática a nivel de preocupación nacional, desde ComunidadMujer valoramos que la Comisión haya recogido nuestros diagnósticos y propuestas.

En ese sentido, se plantea como prioridad el impulsar un cambio de paradigma para promover la corresponsabilidad social y parental. Los roles que hombres y mujeres desempeñan en el trabajo y en el ámbito doméstico deben ser equitativos: que la mujer no tenga un papel secundario o derechamente discriminado en lo público, ni el hombre en lo privado. Se trata de una transformación cultural para el logro de una sociedad más igualitaria y sostenible. Un cambio basado en costumbres y prácticas, pero también en lo normativo, en cuanto al reconocimiento de deberes y derechos.

Reiteramos así, como hace la Comisión, la necesidad de reformar el artículo 203 del Código del Trabajo, que hace exigible el derecho a sala cuna solo a mujeres que se desempeñan en empresas con 20 o más trabajadoras. Esta norma opera como impuesto a su contratación, es una barrera de acceso al empleo, causal de desempleo y también justifica, en parte, las enormes brechas salariales.

El derecho a sala cuna, por tanto, debe ser reconocido también para los padres, que son igualmente responsables del cuidado de sus hijos e hijas. El Código Laboral debe hacerse cargo de ello, tomando en cuenta las voces mayoritarias que, desde hace al menos una década, venimos acumulando evidencia y opiniones fundadas al respecto.

Hay coincidencia en las distintas candidaturas presidenciales respecto de que ésta debe ser una de las prioridades de la agenda de género para el próximo gobierno. Confiamos, entonces, que la modificación a la llamada ley de sala cuna logre materializarse en un proyecto que se envíe al Congreso dentro de los primeros 100 días de la próxima administración.

Éste debiera tener amplia acogida en las fuerzas políticas, pero hay temas complejos que pueden demorar la discusión. Uno de ellos es el financiamiento. La Comisión de Productividad propone aumentar el IVA o bien subir la cotización previsional, sin indicar expresamente qué parte de esta alza sería de cargo del empleador y qué parte del trabajador/a.

En ComunidadMujer pensamos que el costo del cuidado de niños y niñas debe ser asumido por todas las partes involucradas, reconociendo que la corresponsabilidad es un asunto social. Pensamos que el mejor esquema de financiamiento es a través de un fondo solidario tripartito donde concurran empresas, Estado y las y los trabajadores, hombres y mujeres, de todas las edades, con o sin hijos-.

Como dice la Comisión liderada por el economista Joseph Ramos, no se trata solo de un asunto de derechos humanos o igualdad de género. Se trata de eficiencia, productividad y crecimiento económico: 900.000 mujeres más en la fuerza de trabajo suponen un aumento del 6% del PIB de Chile.

Columna: Mujeres y el laberinto del poder

Publicado por Alejandra Sepúlveda en Empresas y emprendimiento , Liderazgo , Mujer y trabajo , Noticias destacadas , Fecha 24 septiembre , 2017

Por Alejandra Sepúlveda, directora ejecutiva de ComunidadMujer

El progreso de las mujeres para alcanzar posiciones de poder, liderazgo y autoridad en el mundo es indesmentible, pero aún excepcional. En nuestro país, el fenómeno es similar.

A pesar de los avances en la última década, ellas siguen subrepresentadas en la alta dirección y, aunque el tema se ha puesto en la agenda, los cambios en el mundo corporativo y de los negocios son lentos e incluso se detectan algunos retrocesos.

De acuerdo con el II Ranking Mujeres en la Alta Dirección elaborado por ComunidadMujer, la representación femenina en los directorios de las empresas IPSA alcanza solo un 6,9% promedio y se ha mantenido estable desde la primera medición en 2016 (6,2%). Este estudio –que apunta a cuantificar la participación de mujeres en directorios y gerencias de las compañías más importantes del país- muestra también que ninguna mujer preside estas empresas. En el último año se detecta, además, una caída de ellas en las gerencias IPSA de primera línea, alcanzando un 7,8% promedio versus el 10,6% registrado en 2016. Ello refleja que la ausencia de mujeres en el tope de la pirámide es un problema organizacional.

Columna: Con los juguetes ensayamos la vida de niñas y niños

Publicado por Jessica Gonzalez en Género y educación , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 4 agosto , 2017

Por Jessica González, directora de Proyectos de ComunidadMujer

A propósito de la celebración del Día de las Niñas y Niños los diferentes medios nos muestran los juguetes a regalar y la publicidad nos invade con el recordatorio de la fecha. Sin embargo, las creencias más tradicionales permanecen intactas en las jugueterías en pleno año 2017: héroes y princesas; tonos rosas y azules: muñecas, coches, barbies, utensilios de cocina y aseo para ellas y autos, naves, armables y didácticos para ellos. Incluso los juguetes son nombrados para “niñas” y para “niños”, definiendo anticipadamente qué les corresponde para la entretención y el juego y a su vez, qué no les corresponde.

Desde temprana edad modelamos, a través de los juguetes y los juegos, los roles que esperamos que cumplan y las proyecciones que tenemos para niñas y niños en su vida adulta.

Columna: La resistencia de los partidos

Publicado por Alejandra Sepúlveda en Mujer y política , Noticias , Noticias destacadas , Fecha 27 enero , 2017

Por Alejandra Sepúlveda, directora ejecutiva de ComunidadMujer 

La nueva ley que sustituye el sistema electoral binominal por uno de carácter proporcional y que fortalece la representatividad del Congreso fue aplaudida inicialmente, al ser vista como una oportunidad de contar con una medida para mejorar los hasta ahora bajos niveles de participación política de mujeres en el Congreso Nacional.  La ley vigente consagra la conformación paritaria (40%-60%) de las listas de candidaturas para legisladores/as y entrega a los partidos políticos y a las candidatas recursos adicionales por la elección de mujeres.

El espíritu de la normativa es generar un cambio social que pasa por una mejor distribución del poder político y avanzar hacia la paridad en el Congreso. Pero la alegría no ha durado mucho y se comienzan a escuchar voces que, por ejemplo, plantean que la ley constituye un “alto riesgo”, pues para los partidos no es una prioridad llevar mujeres, porque históricamente nunca han alcanzado un 20% de candidatas.

También hay quienes aseguran que existen dificultades para convocar a mujeres, sobre todo cuando el mecanismo de elección interna de candidatos no cuadra con el cumplimiento de la normativa. Otros derechamente realizan una interpretación de la ley, planteando que el 40% de candidatas que se exige considera al total de senadores y diputados, y no a cada cámara por separado.