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Opinión

COLUMNA: Más que un saludo a la bandera

ComunidadMujer WhatsApp-Image-2019-08-14-at-14.51.08-746x398 Género y educación Liderazgo Mujer y política Noticias Noticias destacadas Opinión

Por Mercedes Ducci Budge, presidenta de ComunidadMujer

Queremos una democracia donde la ciudadanía esté mejor representada y donde quepan las diversas experiencias en temas clave como educación, salud, empleo, pobreza y tantos otros que, sabemos, afectan a las mujeres de manera distinta. Queremos, sobre todo, que los espacios se abran y que las niñas sepan que hay un lugar para ellas en la diversidad de ámbitos donde decidan cumplir sus sueños y aportar a la sociedad.

Se vuelve a discutir una ley de cuotas en política mientras, paralelamente, se está cambiando el nombre de la Cámara Baja a Cámara de Diputados y Diputadas: dos procesos importantes y complementarios. Que la Cámara cambie de nombre no es trivial y refleja un cambio social importante: explicita que el rol de representar a la ciudadanía corresponde a hombres y mujeres por igual. Define de otra manera el territorio, reconoce y abre posibilidades.

El lenguaje importa porque, en la práctica, se trató de un espacio mayoritariamente masculino, por mucho tiempo. Justamente por lo natural que ello resultaba es que fue necesario poner cuotas 60/40 para las parlamentarias. Y el efecto fue el esperado: hubo un aumento de la representación femenina. Las cuotas y el lenguaje inclusivo, que revelan el cambio logrado, son parte de la misma evolución.

Hoy debatimos por extender la acción afirmativa a las elecciones municipales y de gobernadores regionales, espacios donde la mitad de la sociedad ha estado absolutamente subrepresentada. Por coherencia, además de por necesidad, con el nuevo proyecto de ley que se discute en el Congreso esperamos que, lo que se logró para el Legislativo, deba regir también para las otras instancias de elección plurinominal a cargos públicos, transversalizando el principio de igualdad en la política.

Una vez que la ley se apruebe, si las listas para consejeros regionales y concejales tienen menos del 40% de candidatos/as del mismo sexo, serán rechazadas por el SERVEL. En eso ha habido acuerdo en la Comisión de Mujeres y Equidad de la Cámara de Diputados y, esta semana, en la Comisión de Gobierno Interior, a la cual asistieron los ministros Blumel y Plá.

Sin embargo, queda por resolver el financiamiento, un tema delicado pero necesario de zanjar si queremos que las mujeres puedan contrarrestar las desventajas con que compiten. Menos acceso a créditos, poco compromiso de sus partidos y, en definitiva, sólo una fracción de lo que reciben sus pares masculinos.

Sabemos que sólo cuando comience a ser habitual verlas en estos espacios, quedarán obsoletos los viejos temores sobre su falta de experiencia y se arraigará el cambio cultural. Ya se ha visto cómo en el resto del mundo la visibilidad de las mujeres en roles de conducción ha hecho que no sea novedad verlas al mando de los grandes organismos internacionales.

Pronto habrá base para hablar de consejeros y consejeras, alcaldes y alcaldesas, concejales y concejalas, porque las proporciones entre hombres y mujeres en esos roles serán más equilibradas. Porque queremos una democracia donde la ciudadanía esté mejor representada y donde quepan las diversas experiencias en temas clave como educación, salud, empleo, pobreza y tantos otros que, sabemos, afectan a las mujeres de manera distinta. Queremos, sobre todo, que los espacios se abran y que las niñas sepan que hay un lugar para ellas en la diversidad de ámbitos donde decidan cumplir sus sueños y aportar a la sociedad.

Columna publicada en Opinión de La Tercera, el jueves 15 de agosto.