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Opinión

OPINIÓN: Mujeres y PSU

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Por Janet Awad, Esperanza Cueto, Mercedes Ducci, Anita Holuigue, Carla Lehmann, Alejandra Mizala, Andrea Repetto, Marcela Ríos, María Teresa Ruiz, Loreto Silva, María Elena Wood, directoras de ComunidadMujer

Con preocupación observamos esta semana un titular en este medio que destaca que las mujeres promediaron menos de 500 puntos en la última PSU.

En la nota se indica, además, que los hombres no llegaron a los 500 puntos en lenguaje. Entonces, ¿por qué sólo instalar como idea principal el mal rendimiento de las mujeres? ¿Por qué no destacar también que, tanto por las notas de enseñanza media (NEM) como por su lugar en el ranking, las mujeres superan ampliamente la desventaja en matemáticas?

Creemos relevante ir al fondo del asunto: Hoy, el sistema educativo chileno, efectivamente, ofrece distintas oportunidades a las y los estudiantes, dependiendo de su género. Lo anterior se evidencia, por ejemplo, en los sesgos no conscientes de las y los profesores, que se traducen en una enseñanza diferenciada de las matemáticas, en menores expectativas sobre el desempeño de las niñas y el prejuicio de que su mal resultado en esta materia será difícil de superar y se extenderá incluso a otras áreas del conocimiento.

Así, los resultados en la PSU, terminan siendo el síntoma de un problema más amplio que compromete la calidad educativa. Hoy existe claridad en la necesidad de revisar el mecanismo de las pruebas estandarizadas y especialmente el de selección universitaria- que data del 2003, para asegurar un proceso equitativo de acceso a la Educación Superior, que no subestime habilidades y que elimine lo que la literatura llama “la amenaza del estereotipo”, que afecta principalmente a las mujeres, frente a una prueba competitiva de altas consecuencias. Es clave, por tanto, evitar posibles sesgos de género en la PSU y sumar al sistema educativo todos los elementos que permitan igualar las oportunidades de las y los jóvenes de cara a sus decisiones vocacionales.

Desde ComunidadMujer llevamos años visibilizando la necesidad de terminar con los estereotipos de género en la educación y trabajado por ello. Es hora de apurar la causa, porque ya no basta con garantizar el acceso al sistema en todos sus niveles. Debemos avanzar en calidad, convirtiendo la igualdad de género en pilar fundamental de la educación chilena.

Carta al director publicada en El Mercurio, el lunes 31 de diciembre de 2018