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Opinión

Columna: Nuevos horizontes para caminar

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Por Mia Gous. Gerenta General Minera Spence, BHP

Crecí en una familia en la que mis padres siempre me inculcaron que, pese a las diferencias físicas, hombres y mujeres somos iguales. Ya que me interesaba la ciencia y matemática, cursé una carrera que en general muy pocas mujeres estudiaban. Tenía la convicción de que contaba con las capacidades necesarias para ser exitosa en cualquier área que me propusiera.

Con esfuerzo y perseverancia pude vencer esas barreras y he ido logrando cosas positivas en mi carrera. Pero también gracias a que, a lo largo de los años, en todas las empresas en las que he trabajado ha habido personas de distintos estamentos que me han recibido bien y que me han apoyado. Eso ha sido muy importante.

No es sano el prejuicio de que el género determine las tareas que podemos realizar. Hombres y mujeres por igual tenemos las mismas capacidades y debemos tener las mismas oportunidades.

En los últimos años, este tema se ha instalado con fuerza en la opinión pública. Desde el gobierno y las entidades públicas se han generado distintas iniciativas y leyes que apuntan a posicionar la igualdad de género como una prioridad. Acortar la brecha entre hombres y mujeres en temas como el acceso a la educación, las oportunidades laborales y un salario justo, por nombrar las más importantes, se ha convertido en el anhelo de todos, en un imperativo ético que debemos impulsar con fuerza y convicción.

Pero este esfuerzo no puede estar acotado solo al gobierno. Las empresas privadas también tenemos algo que decir al respecto, un rol que jugar. En el caso de la industria minera, si miramos el panorama general, veremos que la incorporación femenina alcanza al 8%, pero en BHP queremos ir más allá: siguiendo nuestra meta aspiracional de lograr la equidad de género al 2025, hoy estamos en un 15%. Mostrar que es posible es nuestro compromiso, es el fundamento de nuestra política de Inclusión y Diversidad y el sueño con el que nos proyectamos a futuro.

¿Por qué una meta tan ambiciosa? Pues porque está comprobado que los equipos multidisciplinarios y diversos son más eficientes y exitosos. Las empresas que aspiran a ser de clase mundial no solo deben trabajar en la inclusión y diversidad, sino que deben entender que hombres y mujeres por igual y en conjunto somos capaces de ayudar a cumplir sus objetivos. Un ejemplo en esta dirección es Spence Growth Option (SGO), proyecto que dará continuidad operacional a Minera Spence por 50 años más y que aspira a que un 50% de su dotación sea femenina.

Me gusta mi profesión. Me encanta lo que hago y el área en la que me desarrollo. Espero que muchas otras mujeres comprendan que las carreras no tienen géneros, que pueden desarrollarse en el área que más les interese y que se atrevan. También espero que los hombres entiendan que las mujeres estamos capacitadas para desarrollar cualquier trabajo que nos propongamos. De todos depende seguir impulsando el cambio, acortar las brechas y abrirle camino a las nuevas generaciones de niñas y mujeres para que tengan un horizonte más amplio que caminar.

Columna publicada el domingo 14 de octubre en Reportajes de La Tercera