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Ranking Mujeres en la Alta Dirección 2018: Solo 6,4% de los integrantes de los directorios de principales empresas del país son mujeres

Fuente: El Mercurio
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Por Manuel Fernández B.
Economía y Negocios El Mercurio

  • Según ranking elaborado por ComunidadMujer y Virtus Partners, la brecha de género se mantiene estable en las firmas IPSA, donde no hay presidentas ni gerentas generales. Directoras y expertas advierten que la autorregulación no está siendo efectiva en este tema.

Pese a lo mucho que se ha debatido en los últimos años, la presencia femenina en la plana mayor de las principales empresas chilenas sigue siendo una tarea pendiente. Según el Ranking Mujeres en la Alta Dirección 2018, elaborado por ComunidadMujer y Virtus Partners, solo el 6,4% de los asientos en los directorios de las compañías del IPSA son ocupados por mujeres. Esto equivale a apenas 21 de 327 cupos.

“Las empresas privadas han tenido muchos años para evaluar los estudios que demuestran que la diversidad crea valor y tiene un impacto financiero cuantificable, han firmado varios compromisos públicos, han auspiciado eventos de instituciones que promueven mayor presencia femenina en la alta dirección… Pero, en la práctica, no han hecho mucho esfuerzo por incorporar mujeres en sus directorios”, afirma Karen Poniachik, directora de Metro.

Uno de los aspectos que más llama la atención es que la cifra se mantiene estable en los últimos años. Otro dato revelador: ninguna mujer preside una compañía IPSA. A juicio de Alejandra Sepúlveda, directora ejecutiva de ComunidadMujer, esto refleja la lentitud del sector hacia diversificar el poder interno y también una falta de voluntad para asumir el reto de la brecha de género: “Las empresas hoy están desafiadas no solo a tener buenos resultados financieros y de negocios, sino también a cultivar buena reputación corporativa y un impacto social positivo, y ello se logra con una conducción estratégica que privilegie la diversidad. En eso las mujeres son indispensables”.

“Como Gobierno, vamos a promover e intencionar la inclusión de las mujeres en altos cargos públicos y privados, ya que nos involucra a todos. Estamos trabajando en un reporte donde podamos visualizar mejor cómo y dónde está llegando la mujer a los puestos de liderazgo”, afirma Carolina Cuevas, subsecretaria de la Mujer y Equidad de Género. Afirma que las experiencias que el Ejecutivo mira con más interés son las del Reino Unido y Australia, con cuyas autoridades iniciará una ronda de conversaciones.

En ese aspecto, la experiencia más exitosa parece ser la del Sistema de Empresas Públicas (SEP), donde -por una definición política del gobierno anterior y que se mantuvo en el actual- la presencia femenina promedio en directorios supera el 40%.

“Las cuotas han sido adoptadas por la mayoría de los países europeos y son efectivas para asegurar, en un corto plazo, un equilibrio de género. Hay casos muy exitosos, como Islandia y Noruega (…). La semana pasada, California aprobó una ley para que al menos una mujer integre las mesas directivas de las compañías abiertas en bolsa. En Chile podemos y debemos avanzar en esta línea”, puntualiza Sepúlveda.

Pocas gerentas
El tema no solo tiene que ver con los directorios. Si se analizan las principales gerencias de las empresas IPSA, SEP y estatales no SEP, de los 617 cargos existentes, las mujeres solo representan 65, equivalentes a 10,5%. Asimismo, en la esfera de las compañías IPSA, no se registra ninguna gerenta general.

Un aspecto sintomático es que gran parte de las ejecutivas se concentra en las gerencias de Recursos Humanos, Marketing, Asuntos Corporativos u otras de soporte. “Estos espacios no suelen ser conducentes a gerencias generales, como sí sucede con las gerencias comerciales, de finanzas u operativas”, destaca Alejandra Sepúlveda.

Según Claudia Marfin, socia de Virtus Partners, hay dos factores que explican esta tendencia: uno tiene que ver con la formación, ya que hasta hace pocos años las mujeres se inclinaron por estudiar carreras de corte humanista o de cuidado, y el otro se vincula con el paradigma tradicional de que las mujeres tendrían un carácter más orientado a las personas que a los procesos operativos. “Hacia el futuro, espero que se dé un cambio positivo; cada vez hay más mujeres en carreras universitarias tradicionalmente estudiadas por hombres, y el buen desempeño de algunas mujeres líderes en áreas como Finanzas y Operaciones está abriendo nuevas puertas y espacios a las nuevas generaciones”.

Una conclusión del estudio y que complica el acceso de las mujeres a cargo altos es la poca diversidad que tienen dichas instancias. Y no solo en temas de género. En el caso de los directorios IPSA, 88% de sus miembros son ingenieros civiles, comerciales o abogados, y 83% estudió en la UC, la U. de Chile o la U. Adolfo Ibáñez.

“La pregunta es si existe convicción y si se considera relevante que haya diversidad y, en especial, diversidad de género. Esto debiese ser un propósito lo suficientemente potente para gatillar el cambio. De no serlo, las organizaciones, ¿esperarán a que haya un quiebre y estén obligados a cambiar por las presiones externas, legislativas o sociales? Lo ideal sería que el cambio surja proactivamente”, plantea Marfin.

Nota publicada en El Mercurio, el 15 de septiembre de 2018