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Los nuevos juguetes

Fuente: Revista YA

Muñecas inclusivas, laboratorios científicos y libros que destacan la diversidad, son parte de la renovada oferta de juguetes que buscan ayudar a los niños a liberarse de los estereotipos. Aquí revisamos cuatro emprendimientos que apuestan por esta tendencia.

Por Pierina Cavalli

En junio de este año, Natalia Contreras iba caminando por el parque con su hijo Julián de tres años, cuando el niño empezó a hablar de superhéroes. “Esto fue curioso, porque no ve televisión y tampoco tiene juguetes de esas temáticas”, cuenta su madre. De repente, en su conversación, Julián le dijo a Natalia:

-Yo soy Batman, ¿cuál superhéroe eres tú?

Ella contestó con otra pregunta:

-¿Cuál de los superhéroes que conoces es mujer?

-Mamá, los superhéroes son hombres.

Natalia no supo qué responderle a su hijo, pero asumió que el proyecto en el que se había involucrado seguía el camino correcto. Hace dos años esta ingeniera civil creó PipaKid (www.pipakid.cl), una tienda online de juguetes contra los roles establecidos. El proyecto lo desarrolló con la abogada Rocío Pérez, mientras cursaban el Magíster en Innovación de la Universidad Católica y le dieron forma como trabajo de tesis. A finales de 2015 ya se había convertido en un emprendimiento real. “Escuchar esa idea de mi hijo fue un tremendo cachetazo a la educación libre de estereotipos de género que le quiero dar a través de mi emprendimiento”, dice Natalia.

En PipaKid tienen un catálogo variado, inclusivo y que está en contra de los modelos de roles: muñecas con profesiones de paleontóloga o astrónoma, laboratorios de ciencia, robots o libros como biografías ilustradas de Frida Kahlo o Violeta Parra. También dictan talleres para niñas entre los 7 y 12 años con el fin de alentarlas en materias de ciencia, tecnología y matemática. Natalia lo explica:

-Creemos que existe mucho talento femenino que se está perdiendo, en vez de ser aprovechado en la resolución de los problemas de la sociedad. Si continuamos segmentando los juguetes entre los de niños y los de niñas, seguiremos desarrollando ciertas habilidades en los niños y otras muy diferentes en las niñas, cuando es importante recalcar que las habilidades no tienen que ver con el género, sino más bien con cuánto desarrollas o potencias cierta habilidad.

Que los juguetes no tengan la carga de un género específico en el comercial que lo promociona, en la caja que lo contiene o en el color, se ha convertido hace unos años en un movimiento a nivel mundial, pero mucho no ha cambiado. En 2013 McKenna Pope, una adolescente estadounidense entonces de 14 años, dictó una charla TED contando su historia sobre cómo se había convertido en una activista de los juguetes libres de estereotipos. Todo partió cuando su hermano Gavin tenía 4 años y le encantaba cocinar. El niño sacaba ingredientes del refrigerador, los combinaba y muchas veces terminaba con mezclas incomibles o preparaba macarrones con queso con ingredientes invisibles. En ese momento, su hermana pensó que sería un buen regalo comprarle una cocina de juguete.

Cuando comenzaron a buscarla, se dieron cuenta de que todas las cocinas que vendían en las jugueterías recalcaban que estaban creadas específicamente para niñas. No era solo que tuvieran colores rosados o morados brillantes, sino también estaban decoradas con flores en los costados y en sus cajas aparecían niñas felices jugando con ellas. Asumían que cocinar era una tarea que solo las mujeres podían disfrutar. “Y esto desanimaba mucho a mi hermano. Pensaba que no debía querer convertirse en chef, porque eso era algo para niñas”, dice McKenna en un momento de su charla TED.

Después de ese intento, McKenna buscó a través de las redes sociales que una de las más grandes jugueterías de Estados Unidos escuchara su petición de cambiar las cocinas de juguete a colores neutros. En tres semanas tenía cerca de 46 mil firmas que la apoyaban. Finalmente, la juguetería la invitó a su fábrica para mostrarle su nueva cocina de juguete de colores negro, plata y azul.

La campaña de McKenna sacó a la luz pública un problema que sufren muchos niños a nivel mundial, al no poder tener el juguete que realmente quieren porque la mayoría fomenta los estereotipos tradicionales. Un año antes, en diciembre de 2012, apareció una columna en The New York Times, firmada por Elizabeth Sweet, socióloga de la Universidad de California y experta en temas de género. En su texto la experta comentaba: “Hemos logrado grandes avances hacia la equidad de género en los últimos 50 años, pero en el mundo de los juguetes parece que estamos en 1952”.

La socióloga llegó a esta conclusión luego de realizar una ardua investigación que consistió en evaluar todos los catálogos que había publicado la multitienda norteamericana Sears desde 1925 hasta el 2012. La investigadora descubrió que desde la década de los 20 los juguetes tenían una clara distinción de género. Esta diferencia estuvo notablemente ausente de los anuncios de juguetes a comienzos del siglo XX, pero desempeñó un papel mucho más prominente en el marketing de juguetes durante los años previos y posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, a principios de la década de 1970, la división entre “juguetes para niños” y “juguetes para niña” parecía estar erosionándose. En esta década, los anuncios de juguetes a menudo desafiaban los estereotipos de género al mostrar a las niñas que construían y jugaban al capitán de avión, y los niños cocinando en la cocina.

Pero en 1995, la publicidad de los juguetes en función del género volvió a los niveles de mediados de siglo, y en la actualidad, es aún más extrema la diferenciación. De hecho, encontrar un juguete que no se comercializa explícita o sutilmente (mediante el uso del color, por ejemplo) por género se ha vuelto una tarea increíblemente difícil.
Una de las razones por las que ocurre esto, es por el marketing que se basa en el género para vender. En un nivel práctico, los fabricantes de juguetes saben que al segmentar el mercado en grupos demográficos estrechos, pueden vender más versiones del mismo juguete. Esta comercialización, dice la socióloga Elizabeth Sweet en su columna en The New York Times, aprovecha las creencias profundamente arraigadas sobre el género que aún operan en nuestra cultura.

Las reglas del juego

Según Jessica González, psicóloga con un magíster en Psicología Social y directora de proyectos de ComunidadMujer, los juguetes y los juegos son tan importantes en la infancia, porque es la forma que tienen los niños y niñas de moldear los roles que tendrán en la vida adulta. La especialista explica que al analizarlo desde una perspectiva más tradicional, a las niñas se les regalan juguetes para desarrollar sus capacidades para ser cuidadoras y estar en el hogar, mientras que se limita su desarrollo en la creatividad y despliegue en el espacio público. En el caso de los niños, comenta, se les entregan juguetes para desarrollar su imaginación y valentía. El problema es que esto limita su vinculación con emociones y las labores del hogar.

“Las niñas y niños van ensayando la vida a través de los juguetes. Estos nos permiten explorar, descubrir y aprender, pero también es el medio de enseñanza de normas y valores sociales. Cuando limitamos el ejercicio lúdico de niñas y niños, según los estereotipos de género, también restringimos sus posibilidades de desarrollo integral y nuevas alternativas en sus proyectos de vida. Les estamos negando la oportunidad de crear y pensar otros mundos, de experimentar y reconocerse en otros espacios de crecimiento y aprendizaje”, aclara Jessica González.

Para terminar con el estereotipo de género a través de los juguetes, la psicóloga aconseja: “Regalar a una niña lo que generalmente le obsequian a un niño, por ejemplo, armables, autos, pelotas, naves, juegos de desafíos. Estos juguetes favorecen el desarrollo de capacidades de creación, innovación, desplazamiento, colaboración, táctica. A su vez, podemos regalar a un niño utensilios del hogar, para que aprenda a desenvolverse en las demandas del espacio familiar, además de regalar un muñeco que estimule las habilidades paternales. Otro desafío es que niñas y niños jueguen juntos, compartan labores mixtas como algo natural, aprendiendo a convivir y resolver las diferencias”.

Gloria Jiménez, doctora en Psicología de la Universidad de Granada, postdoctorado del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES) y profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad Católica de Chile, explica que lo importante es que cada niño y niña elija libremente con lo que quiere jugar. “No es malo que una niña quiera una muñeca; lo importante es que esa niña tenga la capacidad de elegir con qué quiere jugar. En esto consiste mantener una libertad para que niños y niñas jueguen con los mismos juguetes, con juguetes que no estén sexualizados y cada uno elija el que quiere”, concluye.

Para terminar con esta división y ayudar a que cada niño escoja con qué quiere jugar, Diego González, bioquímico de la Universidad Católica con un magíster y doctorado en Ciencias de la Ingeniería, formó hace cuatro años Thinkey (https://thinkey.cl), emprendimiento que vende kits científicos para hacer experimentos, como unas pociones burbujeantes, extracción de ADN o cocina molecular. “Ninguno tiene género, ya que la ciencia no tiene que ver con niñas o niños, lo que nosotros buscamos es simplemente enseñarla”, cuenta el creador de esta tienda.

Además, el negocio apoyado por Start-Up Chile ofrece cumpleaños científicos en los que el festejado y sus invitados pueden realizar experimentos, desafíos de ingeniería y hasta presenciar una gran explosión de espuma. “Es en estos eventos cuando tenemos mayor cantidad de clientes y hacemos la misma cantidad de cumpleaños tanto para niños como para niñas, incluso hemos tenido algunos en que son solo niñas y nos piden que las anfitrionas sean mujeres”, cuenta el bioquímico, quien además ofrece cursos de robótica y distintos tipos de laboratorios como cocina, en que los niños realizan una reacción química de gelificación con jugos de frutas que se convierten en gusanos de colores comestibles.
Algo parecido ocurrió con Juguetes Ingenium (www.juguetesingenium.cl), una juguetería online que también busca construir una mayor integración entre niños y niñas. De hecho, todos sus juguetes fomentan la curiosidad científica y aprendizaje de distintos fenómenos de la naturaleza, física, química o la mecánica de manera entretenida. “Y una de las maneras por medio de las cuales tratamos de ser consistentes con el tema de integración es que nuestra tienda está organizada en función de edades, no de género”, comenta Cristián Vargas, dueño de la juguetería, la que además tiene una sección de juguetes para niños con necesidades especiales.

Muñecas inclusivas

Ada es una muñeca que estudió ingeniería en informática y actualmente se dedica a crear robots y a codificarlos. Ada es de Estados Unidos y ha creado robots que ayudan a las personas que no pueden oír, a escuchar, y a personas que no pueden ver, a leer. También ha creado robots que ayudan a reciclar desechos y mantener limpio el entorno y la naturaleza. Ada es una de las muñecas creadas por Denise Lama, cientista política e investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales de Chile (Flacso), como parte de su proyecto que lanzó a finales del año pasado: Dollversity (www.dollversity.com).

Se trata de una línea de ocho muñecas que buscan promover la inclusión racial y acabar con la tradición de que las muñecas son un juguete que representa a princesas en un mundo rosado. “Son muñecas que rompen estereotipos. No son rubias ni de ojos azules, tienen distintas nacionalidades y tonos de piel. Tienen un rol activo comunitario. No trabajan solo para ganar dinero, sino que para ser un aporte. No son individualistas”, describe la cientista política, y cada una representa una profesión y una nacionalidad; entre ellas, una futbolista chilena, una astronauta rusa, una socióloga finlandesa y una médica de Zimbabue.

“Cuando una niña mira una muñeca se ve en ella, es su compañera. Cuando están con las muñecas de Dollversity, me han dicho que les gustan porque no son perfectas, porque se parecen a nosotras y porque son apapachables”, cuenta Denise.

Denise está preparando una línea de muñecos para el próximo año, que también busca desterrar estereotipos, porque creó a un educador de párvulos, a un enfermero y a un papá que se toma el posnatal. “Yo cuestiono que solo las niñas puedan jugar con muñecas. Mis muñecas apuntan a niños y a niñas, pero la colección de muñecos la hice para ayudar a que los niños también vean que pueden realizar profesiones que han sido tradicionalmente desarrolladas por mujeres”, dice Denise.

Libros

Lo libros para niños y niñas también son un componente importante en la construcción de lo que es considerado femenino y masculino. Para incentivar la igualdad de género, la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos tiene un equipo especializado, llamado Bibliotecas y Género, para proponer lecturas de este tipo y llevarlas a las bibliotecas públicas. Francisca Maticorena, antropóloga y encargada del Archivo Mujeres y Géneros del Archivo Nacional, es parte de esta iniciativa y recomienda una serie de libros para los niños. Una de sus referencias es el “Libro de los Cerdos”, de Anthony Browne, que refuerza la idea de que el cuidado de la casa es de hombres y mujeres. Otra sugerencia es “Juliana decide volar”, de Adela Basch, que trata de una niña que viene de una familia en la que todas las mujeres son costureras, pero ella quiere ser aviadora. “La invitación es que, si bien hay cuentos que abordan estas temáticas, la reflexión sobre el género puede hacerse en cualquier texto, incluso los más tradicionales. Lo importante son las preguntas que nos hacemos después de leerlos”, dice.