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Opinión

Columna: Con los juguetes ensayamos la vida de niñas y niños

Por Jessica González, directora de Proyectos de ComunidadMujer

A propósito de la celebración del Día de las Niñas y Niños los diferentes medios nos muestran los juguetes a regalar y la publicidad nos invade con el recordatorio de la fecha. Sin embargo, las creencias más tradicionales permanecen intactas en las jugueterías en pleno año 2017: héroes y princesas; tonos rosas y azules: muñecas, coches, barbies, utensilios de cocina y aseo para ellas y autos, naves, armables y didácticos para ellos. Incluso los juguetes son nombrados para “niñas” y para “niños”, definiendo anticipadamente qué les corresponde para la entretención y el juego y a su vez, qué no les corresponde.

Desde temprana edad modelamos, a través de los juguetes y los juegos, los roles que esperamos que cumplan y las proyecciones que tenemos para niñas y niños en su vida adulta.

Es así, que permanece la creencia que ellas deben desarrollar capacidades para ser cuidadoras y estar en el hogar y, a su vez, limitamos su creatividad, imaginación y despliegue en el espacio público. Siendo estas últimas, las cualidades que motivamos en los niños, a quienes -a su vez- limitamos (e incluso prohibimos) aquellos juegos que los vincula a futuro con las emociones, la paternidad activa y las labores del hogar.

A través del juego vamos ensayando roles, construyendo estereotipos y, a la vez, desarrollamos capacidades y/o establecemos límites. El juego es una actividad fundamental -especialmente en la infancia- que contribuye al desarrollo social y personal, posibilitando la expresión y comunicación de sentimientos, palabras y diversas acciones. Nos permite explorar, descubrir y aprender, pero, no solo es diversión, sino que, también, es un medio de aprendizaje de normas y valores sociales. De este modo, cuando limitamos el ejercicio lúdico de niñas y niños según los estereotipos de género, también, limitamos sus posibilidades de desarrollo integral y nuevas alternativas en sus proyectos de vida. Les estamos negando la oportunidad de crear y pensar otros mundos, de experimentar y reconocerse en otros espacios de crecimiento y aprendizaje.

Estas creencias se trasmiten de diversas maneras y una de ellas es el juego. Al limitarles el juego, les vamos enseñando -a niñas y niños- que deben aceptar como algo natural la desigualdad social de género. Les vamos enseñando que es normal la diferencia de roles que ocupan en la sociedad y el valor social asignado a mujeres y hombres. Es así, que no nos cuestionamos los estereotipos que aprendemos a través del juego y que seguimos replicando en las nuevas generaciones.

La creencia de que las niñas y los niños solo pueden utilizar juguetes determinados según su sexo, nos lleva a preguntarnos ¿Qué esperamos y proyectamos en un niño o una niña? ¿Cómo podemos ampliar y motivar sus intereses? ¿De qué manera facilitamos la libre elección de juegos y juguetes?

Las respuestas son desafíos que debemos asumir como familias, pero, también, como sociedad, es una oportunidad para construir un mundo más inclusivo entre mujeres y hombres. Para que las niñas y niños se puedan desarrollar sin limitaciones. La invitación es a jugar libres de estereotipos de género.

Fuente: Crece Contigo