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Mujeres que trabajan laboran un total de 11,6 horas diarias al incluir quehaceres domésticos, mientras los hombres 9,7 horas

Fuente: El Mercurio

Un factor clave en la mayor inserción de la mujer en el trabajo está dado por poder compartir las labores del hogar -la crianza y cuidado de los hijos y las labores domésticas- con sus parejas. ¿Pero cuánto sabemos de cómo realmente se reparten estas labores?

Un inédito estudio de ComunidadMujer cuantificó las horas que, en promedio, hombres y mujeres que son pareja destinan a trabajo remunerado y no remunerado, para determinar cómo se dividen el tiempo entre ambas actividades, de modo de calcular cuántas horas dedica cada uno a los quehaceres de la casa y al cuidado de los hijos.

Los resultados muestran que las mujeres, en promedio, dedican 6,6 horas diarias a trabajos no remunerados, lo que incluye el trabajo doméstico, el cuidado del propio hogar y de otros hogares, para la comunidad y trabajo voluntario, mientras su pareja lo hace, en promedio, solo 3,2 horas.

En el ámbito del trabajo remunerado, el hombre trabaja una media de 6,5 horas diarias y la mujer, 5,0.

Por tanto, la carga global de trabajo en una pareja chilena -que es la suma simple entre labores remuneradas y no remuneradas- llega a 11,6 horas diarias para las mujeres y a 9,7 horas en los hombres. Es decir, las mujeres desarrollan casi dos horas más de actividades diarias (ver infografía).

ComunidadMujer elaboró estas cifras, basadas en la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo, ENUT, que en 2015 aplicó el INE. Esta se trató de una encuesta presencial a mayores de 15 años del hogar, con representación de todas las zonas urbanas del país, arribando a un “día tipo” en el uso del tiempo. Con estos datos de la ENUT, ComunidadMujer puso su foco en un grupo específico de análisis: parejas, de entre 24 y 59 años, heterosexuales, que viven juntas y ambos trabajan.

“Las mujeres han salido y conquistado lugares en el espacio público, día a día se están insertando más al mercado laboral, pero ¿cuánto han entrado los hombres a trabajar en el espacio doméstico? Nos interesaba saberlo, porque esta también es una medida de desigualdad”, sentencia Gabriela Saieg, investigadora del área de Estudios de ComunidadMujer, a la luz de los resultados globales logrados.

Pese a que el supuesto era que tanto en las parejas jóvenes como en las parejas de segmentos de mayores recursos, los quehaceres de la casa serían medianamente compartidos, los datos reflejaron otra realidad, dice la investigadora.

Entre las parejas de mayores recursos (del quinto quintil), los hombres aportan solo con el 36% del tiempo total que toma el trabajo no remunerado, aunque los hombres de menores recursos (del primer quintil) solo aportan con el 28% del tiempo.

Pero en los dos casos, el tiempo es mucho menos que el que dedica la mujer.

La situación se repite en las parejas jóvenes. Los hombres de 24 a 35 años aportan con el 34% del tiempo total destinado a trabajos no remunerados, cinco puntos porcentuales más que los hombres entre 48 y 59 años, pero manteniendo la desigualdad.

Los datos también muestran que, considerando solo el trabajo no remunerado requerido en el hogar, el 4,7% de los hombres no participa en nada de estas labores, mientras que el 40,6% aporta con entre el 10% y el 33% del total de horas destinadas al trabajo doméstico (el saldo lo hace la mujer). En el otro extremo, el 0,1% de los hombres dice encargarse del 100% del tiempo dedicado al trabajo no remunerado.

Las compras se comparten

Hay quehaceres de la casa que son terreno de los hombres. Por ejemplo, las reparaciones menores del hogar, donde ellos tienen 31% de participación versus 5% de las mujeres. Las compras se reparten equitativamente.

En cambio, es área especialmente de las mujeres el aseo, la preparación de comida y la limpieza de la ropa y calzado, el cuidado de mascotas y plantas. En la administración del hogar (como el pago de cuentas), también hay cierta paridad.

Un escenario adicional que plantea el estudio es qué pasa con la carga de trabajo global para la mujer si acorta la jornada remunerada. Al contrario de lo que podría pensarse, no hay grandes diferencias en la carga de trabajo total de la mujer. Cuando ellas tienen una jornada laboral de entre 31 y 44 horas semanales, su día promedio se reparte en 4,9 horas de trabajo remunerado y 6,6 no remunerado. Es decir, 11,5 horas diarias de trabajo, ya sea pagado o no. Y cuando ella trabaja entre 1 a 30 horas semanales, su día se divide en 2,7 horas remuneradas promedio y 7,8 no remuneradas, un total de 10,5 horas al día.

“Que una mujer trabaje menos en el mercado laboral no quiere decir que trabaje menos, porque asume jornadas de trabajo en la casa. Además, una mujer que trabaja menos horas remuneradamente no accede a los beneficios económicos y sociales que implica un trabajo remunerado”, dice Gabriela Saieg.