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Saadia Zahidi: La nueva lucha por la igualdad de género

Fuente: Revista Sábado, El Mercurio
  • Después de años de estudio de la situación de la mujer en el mundo, la experta del Foro Económico Mundial Saadia Zahidi estuvo en Chile para lanzar un proyecto -que une a actores públicos y privados- para reducir la brecha de género laboral en 10 por ciento en los próximos tres años. “Las mujeres sienten que tienen talento, habilidades, capacidades y el capital humano, pero que esto no es aprovechado por la fuerza laboral”, dice.

Solo un día y medio estuvo en Chile Saadia Zahidi, la influyente mujer a cargo del Global Gender Gap del Foro Económico Mundial. Vino especialmente para lanzar uno de sus proyectos más importantes: la Iniciativa de Paridad de Género (IPG), que ya se ha desarrollado en cuatro países, y que ahora se realizará en el nuestro con el impulso del Foro Económico y del BID, además de líderes de empresas, Gobierno y sociedad civil, cuya secretaría ejecutiva está radicada en ComunidadMujer. El objetivo detrás del proyecto es que en un plazo de tres años (en principio) la brecha de género laboral disminuya en 10 por ciento en nuestro país, respecto de su medición actual. Un gran reto para Chile, que ocupa la posición 70 de 144 en el último reporte de la institución con base en Suiza. La posición cae al lugar 119 en participación y oportunidades económicas.

Desde Ginebra, Saadia Zahidi lleva años monitoreando la situación de la mujer en el mundo, sus avances y retrocesos, y la velocidad del cambio. Ella es jefa de Educación, Género y Trabajo, y miembro del comité ejecutivo del Foro Económico Mundial, que en su famoso encuentro anual en Davos logra reunir a lo más granado de los negocios, la política y los emprendedores. Zahidi se ha distinguido por este aporte en los temas de género, midiendo año a año la posición relativa de los distintos países en un ranking y, al mismo tiempo, calculando la evolución de cada uno.

Ella explica que hace 11 años decidieron crear este índice porque consideraron importante mirar de modo más amplio el tema del capital humano y del talento, y ver cómo influye en esos ámbitos el factor de género.

-Entonces se empezaba recién a ver claro que aunque se han hecho inversiones enormes en la educación de las mujeres, no se ven los retornos (equivalentes) en la fuerza de trabajo -dice en el edificio Telefónica, donde se realizó el almuerzo oficial tras el lanzamiento de la iniciativa en La Moneda, en una ceremonia encabezada por la Presidenta Michelle Bachelet, a quien Saadia conoció hace algunos años por su cargo a la cabeza en ONU Mujeres.

-¿Cuál ha sido la lección principal del Global Gender Gap Report? ¿Ha habido algo inesperado en los resultados?

-Lo más importante es que aquello que se puede medir, se puede empezar a enfrentar. La igualdad de género ha sido un tema relevante por mucho tiempo, pero pensamos que para nuestros asociados es muy importante aportarles datos duros y cifras para entender cuál es la velocidad del avance. Y también es clave no solo señalarles a los países dónde se ubican en comparación con otros, sino también en comparación con sus anteriores resultados. Por eso la herramienta está diseñada para que permita a los países entender su progreso o retroceso año tras año. Quizá estuvimos algo sorprendidos con la cantidad de reacciones que ha provocado, porque construimos esta herramienta principalmente para los gobiernos y las empresas, pero ha captado la atención del público.

-¿Por qué cree que ha tenido tanto impacto en la opinión pública?

-Porque las mujeres sienten que tienen talento, habilidades, capacidades y el capital humano, pero que esto no es aprovechado por la fuerza laboral como ellas quisieran. Los empleadores también están viendo esto. Es por eso que esta medición despertó mucho interés de parte de varios gobiernos, que buscaban corregir algunos de estos puntos, y fue de esta manera que comenzamos el modelo piloto de task forces en México, Turquía, Japón, Corea, y que ahora se inauguró en Chile.

-¿Cómo funciona la Iniciativa de Paridad de Género? ¿Con qué criterio eligen los países donde se ha implementado?

-Cada uno de los países tiene una buena cantidad de compañías relacionadas con el Foro Económico Mundial. Eso por una parte. Y el ministerio pertinente de cada país se interesó en promover el tema. A través de eso pudimos comenzar a hacer experimentos pilotos. Y aprendimos cómo hacerlo bien, cómo fijar bien las metas. Ahora que tenemos ese aprendizaje intentamos unirnos con otras instituciones que tienen presencia en países específicos para sacar adelante el proyecto. Por lo tanto, lo que empezó como medidas y análisis, hoy se traduce en colaboraciones más amplias, que están diseñadas para la acción.

-¿Cómo y por qué decidieron como Foro saltar desde la vereda de los consejos y trabajo intelectual hacia la acción?

-En los últimos años el Foro ha venido haciendo un giro para transformarse en una institución que promueva la colaboración entre el mundo privado y público. No queremos únicamente ser una plataforma para el diálogo, donde solo producimos conocimientos, sino que podemos también participar como intermediarios entre estos grupos.

-¿Cómo partieron?

-Comenzamos pensando en convencer a las empresas a comprometerse, y así hacer que las cosas avanzaran, pero todos encontraron que tenía más sentido si había una iniciativa más amplia y que se convenciera a la opinión pública también. Quizá la lección más importante que emergió es que sí se necesita un ente que mantenga ese impulso y que continúe con los chequeos y las responsabilidades necesarias. Por ejemplo, en Corea, el ministerio que está cargo ha hecho un excelente trabajo de conseguir los compromisos de 80 empresas, publicarlos para que todos supieran cuáles eran, y asegurarse de que se cumplieran, además de coordinar las reuniones para que pudieran intercambiar cuáles son sus mejores prácticas.

-¿Cuál es la meta?

-Nuestro enfoque desde el primer día fue definir que esto es un experimento, en el cual se trata de unir a los gobiernos y las empresas para poder decir de modo colectivo “vamos a poner una meta y trabajar para lograrla”. La meta es reducir 10 por ciento la brecha de género, en comparación con el punto de partida. Y lo importante es eso: la comparación con el punto de partida, que es totalmente distinto en México, Turquía, Japón y Corea.

-¿Por qué Chile sale tan mal evaluado en el informe? En esta medición tenemos un desempeño terrible, aunque contamos con una Presidenta en su segundo mandato.

-Yo lo veo casi al revés. Tienen, en general, una gran base de inversiones en capital humano, y además las mujeres son ahora mayoría en las universidades. Eso lo veo como un punto de partida maravilloso, desde el cual se pueden generar cambios. Tampoco encuentro sorprendente que estén donde están ahora. Las estructuras organizacionales no han cambiado y siguen construidas con estructuras de hace 50 o 60 años, cuando existía un modelo de proveedor único (hombre) y una sola persona encargada de cuidar a la familia, y esa persona era mujer. La mayoría de las compañías siguen estando diseñadas para eso. Desafortunadamente, algunas de las nuevas empresas han tendido a seguir la misma estructura, sin aprovechar todas las tecnologías que les ofrece la Cuarta Revolución Industrial para poder tener más trabajo flexible.

La mujer en la cuarta revolución

-En el informe 2016, contradictoriamente, no ha habido avance global en paridad de género. ¿Qué pasó?

-Suena contradictorio por lo público que se ha vuelto este tema, pero hay varias razones para explicar por qué pasó esto. La primera es que aún estamos viendo los efectos de la crisis financiera, que llevó a un crecimiento más lento en varios países y, obviamente, eso produjo menor dinamismo en los mercados laborales, por lo que la tendencia que veíamos antes se enlenteció. Otro factor es la llamada Cuarta Revolución Industrial, que especialmente en estos últimos años se ha notado mucho.

-¿Por qué la Cuarta Revolución se relaciona con el género?

-El crecimiento económico ocurre en los campos que requieren educación STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemática, por sus siglas en inglés), y estas tienden a ser áreas en que las mujeres están menos entrenadas. Generalmente ellas son mayoría en las universidades, pero no lo son cuando se trata de educación STEM. Otro elemento que deriva de la Cuarta Revolución Industrial es la disminución de los empleos llamados de “cuello azul”, de manufactura, ocupados por hombres, pero eso también afecta empleos de poca o mediana especialización, que daban trabajo a muchas mujeres en las últimas décadas.

-¿Por qué ocurre que en Silicon Valley, el centro del nuevo mundo, también vemos una brecha de género enorme?

-Hay varios estudios que indican que, tal como pueden enfrentar prejuicios inconscientes (para ellas) en posiciones de liderazgo, existen prejuicios cuando se trata de mujeres emprendedoras. Hay empresas de capital de riesgo que cuando analizan a quiénes apoyan, se encuentran con que el número de empresas lideradas por mujeres son bastante menos. Ellas mayoritariamente son dueñas de empresas pequeñas o medianas, pero cuando se trata del nivel de emprendimiento que requiere de mucho financiamiento y apoyo, ahí es donde existen este tipo de discriminación o prejuicios inconscientes que se deben enfrentar.

-¿Por qué los países nórdicos tienden a liderar el Global Gender Gap Report?

-Ellos comenzaron este viaje hacia la igualdad hace alrededor de unos 100 años, y aunque no han logrado la paridad, su velocidad de cambio es muy rápida. Si siguen las cosas como ahora, en unos 10 o 12 años, Islandia podría ser “el” país con igualdad de género del mundo.

-¿Es por razones culturales? ¿Cuánto influyen estas para promover o impedir la igualdad de género?

-En el corto plazo, por supuesto que los factores culturales importan. Sin embargo, en el largo plazo, la cultura es creada por el hombre. Literalmente, es hecha por hombres. Desde ese punto de vista, no creo que la cultura deba verse como una excusa o un impedimento, porque varios países han logrado con mucho éxito cambiarla. Hay medidas que pueden tomarse para, de cierta forma, bypasear algunos de esos aspectos culturales.

-¿Qué opina de las leyes de cuotas para acelerar el cambio?

-No estoy segura de tener una opinión en blanco y negro al respecto. Encuentro que, tal como han sido utilizadas en el pasado, son un instrumento muy brusco, pero a la vez tremendamente efectivo. Si lo que se busca es una representación total que refleje a la población, entonces imponer cuotas para marcar esa representación política podría ser una forma de lograrlo. La otra manera sería tomar la ruta larga y trabajar para que exista una continuidad de mujeres en política. Pero siento que lo realmente interesante son los experimentos que se están haciendo con cuotas más inteligentes, en particular en el mundo de los negocios.

-¿A qué se refiere con “cuotas más inteligentes”?

-Significa, a veces, por ejemplo, no imponer la cuota necesariamente, sino que amenazar con imponerla. Eso es lo que se hizo en el Reino Unido con las empresas FTSE 100 (las 100 más valiosas de la Bolsa de Londres). Se trata de decir “en X años habrá esta cuota”, lo que incentiva a las empresas a cumplir desde ahora, porque no quieren estar sujetos a una regulación. Lo otro es (en política) aplicar cuotas al inicio del proceso y no en el resultado. Es lo que hizo Dinamarca en los 70 y a mitad de los 90 las removió, pues no las necesitaba más. Las cuotas pueden aplicarse de un modo un poco más sofisticado de lo que se ha intentado implementar en el pasado.

-Finalmente, luego de estudiar sobre la paridad y brecha de género por tantos años, ¿cuál sería su consejo para las jóvenes de 15 años que buscan desarrollarse profesional y personalmente?

-Permítame abordar esto desde la perspectiva del talento. Una cosa que es clara es que las mujeres y niñas que ingresan hoy al mundo digital y STEM van a tener una recompensa. En cuanto a lo personal, creo en la frase de Sheryl Sandberg de hacer que tu pareja lo sea realmente, y así buscar un mayor balance en la pareja y en la familia.

*Entrevista publicada en Revista Sábado, el 14 de enero de 2017