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La PSU y las desigualdades de género en Educación

Fuente: Educación 2020
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Fundación 2020 presentó al Mineduc una carta que denuncia los sesgos de género de la PSU. El texto fue una propuesta de la FEUC y fue firmado por líderes como Claudia Sanhueza, académica de la Universidad Diego Portales, y Alejandra Sepúlveda, de ComunidadMujer.

 Esta mañana, Mirentxu Anaya y Nicole Cisternas, presidenta ejecutiva y directora de política educativa de Educación 2020 respectivamente, llegaron al Mineduc a entregar una carta que denuncia el sesgo de género en la educación chilena, que aparece otra vez a propósito de los resultados de la PSU.

“Tres de cada cuatro puntajes nacionales son obtenidos por hombres, pero los ranking de notas demuestran lo opuesto: las alumnas tienen mejores trayectorias educativas. Cómo es posible entonces que aparezcan esas diferencias abismantes. La PSU refleja este sesgo de género, además del socioeconómico. Es un sistema de admisión agotado”, señaló Anaya.

La carta es una iniciativa de la FEUC, fue firmada por líderes chilenas de distintas áreas y se cita a continuación.

La PSU y las desigualdades de género en Educación

Cada año, los resultados de la PSU no sólo nos recuerdan las grandes desigualdades socioeconómicas de nuestro país, que son replicadas por nuestro sistema educacional, sino que también las enormes brechas de género en nuestra sociedad.

Sin ir más lejos, este año 44 de los 163 puntajes nacionales fueron de mujeres y en 2015, 7 de los 65; cifras que solo vienen a confirmar lo señalado por el informe Pearson en 2013, que indica a la PSU como una prueba con sesgos de género en desmedro de las mujeres.

Aquello resulta contradictorio con los resultados de los alumnos de enseñanza media, donde son las estudiantes tienden a obtener mejores notas, dato relevante considerando que la evidencia indica que esas calificaciones son más predictivas del rendimiento en la educación superior que el resultado en la PSU. No somos menos capaces, sino que estamos inmersas en un sistema que nos discrimina, y no se trata solo de una falla del termómetro.

La realidad de la PSU se suma a falencias en otros niveles de nuestro sistema educacional, expuestas por la prueba PISA, según la cual nuestro país tiene importantes brechas en este ámbito; o la prueba TIMSS que reveló que nuestro país está entre los con mayor diferencia de conocimientos en Ciencias y Matemáticas entre hombres y mujeres.

Si como sociedad queremos avanzar en igualdad de derechos, resulta fundamental que estas problemáticas sean abordadas tanto desde el Estado como desde la sociedad civil, sobre todo cuando ambos sectores aspiran a tener un rol preponderante en un modelo educativo más justo. Urge también que las brechas de género no queden ausentes del debate sobre nuestro sistema de educación superior, donde vemos que un cambio a los métodos de admisión sigue siendo un punto pendiente en la agenda política.

Es necesario erradicar los estereotipos que hoy surgen desde la educación inicial, y que repercuten en el aumento de las brechas en las pruebas estandarizadas durante la educación básica y media. Es importante avanzar hacia un sistema educativo que no discrimine, que potencie la igualdad de capacidades entre niños y niñas y que les permita desarrollarse según sus talentos, sin verse limitados por lo que “deberían” ser y hacer. Para eso, es fundamental un cambio en las prácticas docentes del día a día, la incorporación de métodos educativos innovadores e inclusivos; y la reflexión desde la educación inicial sobre las desigualdades de género en la sala de clases. A nivel de admisión, es necesaria la revisión y evaluación de mecanismos multidimensionales, que contribuyan a una mayor igualdad de género.

Desde la convicción de que se requiere un cambio, es que como ciudadanas, estudiantes, políticas, profesionales, académicas, y dirigentas sociales, tendemos la mano a las autoridades para avanzar en esa dirección y llamamos a un compromiso transversal de todos los actores políticos de nuestro país para hacerse cargo de todas las grandes desigualdades que existen en nuestra educación.

Sofía Barahona, Presidenta FEUC
Mirentxu Anaya, Educación 2020
Javiera Parada, Revolución Democrática
Javiera Olivares, Presidenta Colegio de Periodistas
Claudia Sanhueza, académica Políticas Públicas UDP
Alejandra Sepúlveda, Directora Ejecutiva de ComunidadMujer
Roxana Pey, ex Rectora U. de Aysén
Laura Albornoz, académica de Derecho, U. de Chile
Beatriz Rahmen, subdirectora PAIEP Usach
María Isabel Reyes, académica Psicología PUCV
Giannina Burlando, académica Filosofía UC
Carola Carrera, Corporación Humanas
Esperanza Alcaíno, ex Concejala de Santiago