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Opinión

Columna: Primarias ¿barrera para las mujeres?

Fuente: La Segunda
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Por Marcela Ríos, directora de ComunidadMujer

Este domingo 19 de junio se utilizó por primera vez la Ley de Primarias para unas elecciones municipales. Esto implica que por primera vez no fueron los propios partidos y coaliciones los que se hicieron cargo de su organización y fiscalización, sino el Servicio Electoral. A pesar de estas facilidades, las dos coaliciones más grandes del país utilizaron el mecanismo para elegir a sus candidatos/as a alcalde en sólo 96 de las 346 comunas.

Las primarias imponen barreras adicionales a las mujeres que quieren alcanzar un cargo de representación, en tanto extienden el período de campañas, el número de competencias y el costo de participar en elecciones sin que exista financiamiento público para ayudar a costearlas.


Quienes tienen el poder para nominar a las personas que compiten para cargos de elección popular cumplen un rol clave en toda organización. En las democracias representativas los partidos controlan el acceso a la competencia oficiando como verdaderos porteros del acceso al poder. Si este domingo 19 de junio se utilizó por primera vez la Ley de Primarias para unas elecciones municipales. Esto implica que por primera vez no fueron los propios partidos y coaliciones los que se hicieron cargo de su organización y fiscalización, sino el Servicio Electoral.  Si antes esto implicaba en la práctica que sólo un pequeño grupo de dirigentes cumplía este rol, hoy militantes de base y ciudadanos presionan para que estos procesos sean más transparentes e inclusivos. De ahí la presión por realizar primarias, concebidas en teoría como una promesa de expansión democrática, pero que en la práctica no siempre apuntan en ese sentido.

La escasa cantidad de mujeres en competencia en estas primarias vuelve a poner el tema de la subrepresentación política y el rol de los partidos. Con 57 candidatas y 191 candidatos, las mujeres alcanzaron sólo el 23% del total. Una baja presencia transversal, con la Nueva Mayoría logrando un 27% de candidatas mujeres versus un 17% en Chile Vamos. Más aun, de los 11 partidos con candidatos compitiendo, sólo 4 superaron el 30% de candidatas mujeres: el Partido Socialista, Evópoli, PPD y el PRI.

Esta situación se agrava si consideramos que las primarias imponen barreras adicionales a las mujeres que quieren alcanzar un cargo de representación, en tanto extienden el período de campañas, el número de competencias y el costo de participar en elecciones sin que exista financiamiento público para ayudar a costearlas.

Con esos antecedentes, era de esperar que solo un 19,8% de quienes resultaron electos para ser candidatos a las alcaldías sean mujeres, con lo que difícilmente se logrará aumentar de manera significativa el actual 12,5% de alcaldesas.

Esto se explica porque, así como ocurre con la nominación en general, la nominación para las elecciones primarias sigue recayendo en las cúpulas partidarias que han demostrado tener un sesgo en contra de las mujeres. Para revertir esta situación se requiere no sólo revisar las listas de candidatos/as a alcaldes, sino los procesos de nominación de los mismos. Además, los comités de búsqueda debieran estar integrados también por mujeres. Y el 10% de los recursos públicos contemplados en la nueva ley de partidos para promover la participación de mujeres debiera ser destinado a acciones concretas para identificar y acompañar a las candidatas. Por último, si esta tendencia se mantiene, será necesario incorporar en la ley de primarias medidas de acción afirmativa para asegurar que estas elecciones no se constituyan en una barrera más para las mujeres.