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Opinión

Columna: Proyectos de ley para reformar el Sence y el INE

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Fuente: Voces de la Tercera

Por Andrea Bentancor, directora de estudios de ComunidadMujer

En el Congreso se encuentran dos proyectos de ley que establecen criterios que guiarían la reforma de dos instituciones de fundamental importancia para Chile: el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) y el Sistema Nacional de Capacitación (Sence).

Sobre estos proyectos podrían escribirse varias columnas, pero el objetivo de ésta es establecer un solo punto: la ausencia de enfoque de género en ambos proyectos. Vale decir que hacer transversal el enfoque de género -ir más allá del discurso- requiere que justamente cuando se realizan las grandes reformas la búsqueda de la igualdad entre hombres y mujeres, se explicite.

El INE y el Sence son instituciones claves en esa búsqueda. Tanto la generación de estadísticas nacionales como el diseño e implementación de los programas de capacitación que se imparten con recursos públicos, debiesen llevarse adelante con enfoque de género.

Vayamos por parte. Generar estadísticas con enfoque de género va más allá de presentar lo que de por sí ya se realiza separando hombres y mujeres. Eso es un primer paso, pero totalmente insuficiente. El INE debe incorporar el enfoque de género de modo transversal en la producción de sus estadísticas.

Asimismo, el INE debe producir los instrumentos que permitan cuantificar y entender las barreras que estructuralmente impiden a una altísima proporción de mujeres alcanzar mayor bienestar. En ese sentido se está en deuda. Para muestra un botón: se ha cancelado la realización de una Encuesta de Uso de Tiempo[1] a nivel nacional. De hecho, Chile es de los pocos países de la región que no cuenta con este instrumento. En 2008 se realizó una primera encuesta exploratoria y se estableció un cronograma de acción para a futuro llevarla adelante, con representatividad nacional, tanto urbana como rural. Sin embargo, entre los errores de los últimos años, se interrumpió el proceso. Incluir en el proyecto de reforma y fortalecimiento del INE el objetivo explícito de generar información estadística sobre trabajo no remunerado, tal como sucede en materia de precios y empleo, evitaría que la Encuesta de Uso de Tiempo, y otros proyectos que apuntan a visibilizar y cuantificar desigualdades, sean los primeros en perder sus fondos cada vez que haya recorte o reasignaciones presupuestarias.

Incorporar explícitamente al Sernam como contraparte técnica para la discusión y generación de nuevas estadísticas iría en el mismo sentido. De hecho, el Sernam debiese estar en la Comisión Interministerial de Estadísticas, actualmente compuesta por los ministerios de Hacienda, Economía, Desarrollo Social y Trabajo.

Yendo al proyecto de ley de reforma del Sence, que con fecha 23 de enero el Poder Ejecutivo ingresó al Congreso, tampoco en este caso la búsqueda de la igualdad entre hombres y mujeres se vuelve explícita. Cabe recordar que esta institución gestiona la capacitación que realiza el gobierno de modo directo y autoriza los descuentos tributarios asociados a la franquicia tributaria. Existe consenso respecto a la poca efectividad de los cursos impartidos bajo el actual esquema. En ese contexto, desde hace varios años se vienen analizando y diseñando los elementos centrales de esta reforma (ver “A propósito del Sence: ¿y la reforma?”, en Voces, enero 2014), los que se habrían materializado en el proyecto de ley ingresado al Congreso.

Si bien algunos de esos elementos son interesantes y deben ser impulsados –como la búsqueda por integrar el sistema de capacitación con el sistema educativo-, la ausencia de enfoque de género es evidente. Por ejemplo, nuevamente el Sernam no aparece como contraparte. Afortunadamente, también en este caso, esto es fácilmente reparable. En el artículo 9 bis F que establece la constitución de los “Consejos Regionales de Capacitación” debiese incluirse la máxima autoridad a nivel regional del Sernam (futuro/a Seremi, cuando sea ministerio). El articulado propuesto establece: “Este órgano regional será presidido por el Secretario Regional Ministerial del Trabajo y Previsión Social y estará integrado por los Secretarios Regionales Ministeriales de los Ministerios de Hacienda, Economía, Fomento y Turismo y de Educación.”

Otro ejemplo: el proyecto establece que para acceder a financiamiento de estudios técnicos en instituciones de educación superior. trabajadores y trabajadoras deben tener como mínimo tres años de antigüedad. Este requisito debiese fundamentarse. ¿Por qué tres años? Habida cuenta la alta rotación que se registra en el mercado laboral, ¿no será este número muy alto? En particular, ¿no será muy alto justamente para los trabajadores y trabajadoras más vulnerables que son justamente el objetivo de esta reforma? ¿Por qué el mismo requisito para hombres y mujeres, si para ellas, dadas las responsabilidades de cuidado que asumen muchas veces en forma exclusiva, alcanzar esa antigüedad es difícil?

Al Congreso queda la tarea de introducir modificaciones que mejoren estos complejos e importantes proyectos.

[1] Muy brevemente: una Encuesta de Uso de Tiempo es un instrumento que, a través del seguimiento de una muestra representativa de la población (tanto hombres como mujeres) mide cuánto tiempo se dedica al trabajo remunerado y cuánto al no remunerado (cuidado y tareas domésticas). El nivel de detalle va más allá de esas dos grandes categorías y la utilidad de este instrumento más allá del entendimiento de los obstáculos que enfrentan las mujeres para incorporarse en plenitud a la vida pública. En efecto, también visibiliza fenómenos tales como la “desigualdad de tiempo” entre distintos segmentos de la población.