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Opinión

¿Otra brecha en la PSU?

Este año la PSU ratificó otra brecha, además de la que se evidencia entre estudiantes de colegios privados y públicos o subvencionados. De los puntajes nacionales 2010, el 85% corresponde a hombres y tan sólo el 15% a mujeres. En 2009 estos fueron de 82% y 18%, respectivamente. ¿Por qué tanta disparidad?

Desde hace un tiempo se viene mencionando la posible existencia de un sesgo de género en esta prueba. No obstante, aún no se han visto acciones claras por explorar el porqué de esta diferencia y abordar el desafío que implica emparejar la cancha para que estudiantes de ambos géneros accedan a iguales oportunidades.

Hoy la probabilidad de que mujeres jóvenes accedan a carreras con altos puntajes de corte, como ingenierías, ciencias exactas y medicina, sigue siendo menor.

En primer lugar, habría que analizar si del diseño de la prueba se puede derivar un efecto no previsto: el de favorecer a los estudiantes hombres. Adicionalmente, habría que evaluar si los métodos que se siguen al interior del aula constituyen una desventaja para las mujeres. Y cabría preguntarse si las familias están asignando mayores recursos a la educación y asistencia de los estudiantes hombres, siendo ellas, con mayor frecuencia, quienes apoyan las tareas domésticas y de cuidado en el hogar en paralelo a sus estudios.

La educación debe ser el elemento clave para la movilidad social, así como para igualar las oportunidades desde la infancia. Mirar a través del prisma de género los resultados de la PSU debiera motivar a quienes tienen en sus manos el desafío de implementar políticas públicas a observar el trasfondo de un problema que asoma como la punta de un iceberg.

Alejandra Sepúlveda P.
Directora Ejecutiva
ComunidadMujer

Carta publicada en la sección Opinión de La Tercera.