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Opinión

Ley de femicidio

La violencia contra la mujer es un fenómeno mundial, un flagelo que hiere e inhibe la libertad y autonomía de las mujeres, con graves consecuencias no sólo para ellas, sino para sus familias y la sociedad en su conjunto. Combatirla es, por lo tanto, un imperativo ético de toda sociedad que promueva el respeto a los derechos humanos.

Chile en estos días ha dado un paso muy importante en esa dirección, al promulgar la ley que tipifica penalmente el femicidio y aumenta hasta los 40 años de cárcel la pena aplicable a este delito.

La norma que logró concitar el consenso político es el resultado de la lucha y movilización que miles de mujeres chilenas y sus organizaciones han realizado en los últimos años. Pero también de la labor y empuje de diversas autoridades, parlamentarios y líderes sociales que trabajaron por visibilizar el problema y descubrir ante los ojos de todos el velo que lo mantenía rotulado como un asunto doméstico. Mediante esta ley, nuestra sociedad asume como tarea urgente combatir este flagelo, por el que en 2010 ya han muerto 48 mujeres.

Reconocido el avance, quedan por delante desafíos complejos. Ir más allá de la reformulación del marco normativo, dando a las víctimas protección efectiva. El sistema judicial, el de salud y el policial deben capacitarse, adaptarse y replantearse en este sentido.

Además, como sociedad debemos continuar avanzando en dar mayores oportunidades a las mujeres de participar en el mundo laboral. El trabajo remunerado no pone ni pondrá fin a la violencia, pero da a las mujeres la autonomía económica y herramientas efectivas para alejarse de relaciones que son destructivas para ellas y sus hijos.

Alejandra Sepúlveda
Directora Ejecutiva
ComunidadMujer

Carta publicada en la sección Opinión de La Tercera