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Opinión

Protección a la maternidad: desafíos y oportunidades

Columna para La Segunda, miércoles 21 de julio de 2010

En los próximos días, la difusión del informe final de la comisión presidencial “Mujer, trabajo y maternidad” brindará una oportunidad histórica para avanzar en le debate sobre los alcances, limitaciones y desafíos del actual y obsoleto sistema de protección a la maternidad. Su cambio es prioritario. Hoy la legislación laboral está en conflicto con la realidad y anclada en una premisa anticuada y discriminatoria: la que entrega al hombre el rol de proveedor y a la mujer de cuidadora.

Proyectado este modelo a la realidad del siglo XXI se genera un triple efecto perjudicial. Así, se desconoce la creciente participación laboral de las mujeres, atándolas a un rol de responsables casi exclusivas del cuidado de la familia, lo que limita sus oportunidades de desarrollo profesional, genera dobles y hasta triples jornadas, invisibilidad del trabajo doméstico, discriminación salarial y peor situación provisional. Por otra parte, se impide que los hombres puedan asumir más activamente sus responsabilidades familiares, al negarles todo derecho en este sentido. Por último, el actual sistema limita que los hijos puedan recibir el cariño y cuidado de ambos progenitores.

¿Qué hacer entonces? Reconstruir el actual sistema de protección a la maternidad y adecuar nuestra normativa al convenio 156 de la OIT y a la CEDAW. Se debería comenzar por sustituir en el Código del Trabajo las palabras protección a la maternidad por protección de los trabajadores con responsabilidades familiares. A continuación, consagrar el derecho a la conciliación de trabajo y familia para hombres y mujeres, entendiendo que los derechos que hoy el código consagra entre los artículos 194 y 208 se reconocen por igual a padres y madres, salvo los relacionados con la maternidad biológica.

Por otra parte, habría que establecer derechos a favor del padre que hoy no existen, como permiso parental, entendido como prestación de seguridad social y no como un permiso pagado por el empleador.

¿Y el aumento del posnatal? Una eventual extensión bajo el actual diseño profundiza una política pública regresiva, que asigna una mayor proporción de recursos fiscales a los hogares del quintil más alto. Por ello, previo a la discusión, debe mejorarse la cobertura del sistema de protección a la maternidad, buscando alternativas que focalicen de mejor forma los recursos. Cualquier extensión debe incluir al padre, posibilitando que éste asuma parte del permiso, pues se trata de un derecho no sólo asociado a la lactancia materna, sino también al cuidado del niño. Se debería, además, otorgar libertad para elegir entre múltiples opciones, como trabajo a tiempo parcial o teletrabajo.

La revisión del sistema es la ocasión para que el Estado asuma más firmemente la promoción de la familia, desligue el costo de la maternidad de la mujer, promueva soluciones de financiamiento compartido y fortalezca la negociación colectiva para que todos los actores sociales relevantes asuman un nuevo rol en estos temas.

Andrea Bentancor, directora de estudios de ComunidadMujer.
Eduardo Caamaño, abogado.