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Opinión

Luces y sombras del debate sobre protección a la maternidad

Finalmente se cumplió el plazo y la Comisión Mujer, Trabajo y Maternidad entregó su informe final. Al contrario de lo que esperaban algunos sectores, la comisión se abocó a realizar propuestas que en sus principios desligaran la maternidad de la contratación de mujeres; garantizaran el mejor cuidado de los hijos e incentivaran una mayor corresponsabilidad en el cuidado y crianza. Todo ello, sin pronunciarse por una opción única respecto del tema estrella: la extensión del postnatal. No haber cumplido con esta expectativa, sin embargo, no le resta relevancia a un informe que intentó abordar de manera integral el actual sistema de protección a la maternidad imperante en Chile.

En este sentido, constituiría una innovación para la legislación actual que la extensión objeto de debate se concrete bajo la forma de “permiso parental”, tal como lo propuso la comisión. Ello supone reconocer que tanto el hombre como la mujer pueden asumir la responsabilidad de la crianza del recién nacido sin exclusiones. Sin embargo, a pesar del cambio sugerido, se perdió una oportunidad única de proponer un período de permiso parental a ser tomado de manera exclusiva por el padre, lo que definitivamente habría sido una señal clara hacia un nuevo modelo social basado en la corresponsabilidad.

En otro orden, cabe destacar la ampliación de derechos que la comisión sugiere para padres y madres de niños y niñas adoptivos. Asimismo es valioso que se haya propuesto dar garantías de acceso a salas cuna y jardines infantiles para todos los menores cuyos padres pertenezcan a la fuerza de trabajo y deseen hacer uso de esta opción. Con ello se avanza hacia la profundización de una política pública que, sin duda, ha posibilitado una mayor inserción de la mujer en el ámbito laboral y, además, ha brindado cobertura educacional temprana a los niños y niñas de los hogares más vulnerables del país.

Otra de las propuestas a destacar es la prioridad que establece la comisión de aumentar la cobertura de la protección a la maternidad. Efectivamente, para remontar las actuales inequidades, esta medida es vital, porque el actual subsidio maternal de pre y postnatal es una de las principales transferencias regresivas que se realiza en Chile.

En consecuencia, es de esperar que el proyecto de ley que se envíe al Congreso, y la propia discusión de los parlamentarios, sugiera una instrumentalización del principio de focalización de la política pública, que posibilite que también en el caso de estos subsidios los recursos lleguen a los más pobres. Porque se sugiere extender cobertura sólo a aquellas madres que se hayan desempeñado en el trabajo formal, lo cual es deseable.

Sin embargo, queda pendiente cómo dar mayor protección a las madres trabajadoras informales para que tengan la oportunidad de superar barreras estructurales, que en la práctica hoy resultan insalvables. Hablamos de al menos medio millón de mujeres, que se concentran en los segmentos más bajos de la distribución de ingresos, asalariadas sin contrato o trabajadoras por cuenta propia, cuya principal preocupación diaria es sacar a sus familias adelante.
En concreto, toda nueva política pública debe propender a aumentar la calidad del trabajo de las mujeres chilenas, ampliando la proporción de madres trabajadoras cubiertas bajo contrato indefinido. Entendemos que ésta es la forma de avanzar hacia la prevalencia de empleos dignos y de una sociedad más equitativa.